DANIEL HERRERA LUSSICH EN WASHINGTON | CORRESPONSAL PERMANENTE
Desde hace 20 días está desatada una agresiva guerra personal entre los dos candidatos a la presidencia de los Estados Unidos. Y a medida que se acercan las elecciones, la crudeza parece aumentar.
No pasa una jornada sin que desde las tiendas del republicano John McCain en las afueras de Washington DC o desde el cuartel general en Chicago del demócrata Barack Obama, partan pesados misiles que buscan desacreditar al rival, con frases que para la mayoría de los analistas políticos estadounidenses "jamás habían visto pronunciar con esa agresividad, en luchas electorales anteriores".
"Obama solo busca popularidad con poca inteligencia y superficialidad" o "McCain intenta llevar a su bolsillo las inmensas ganancias de las petroleras", son "slogans" que sorpresivamente se han incorporado a la propaganda de los partidos, de la mano de nuevas figuras publicitarias integradas a las primeras filas republicanas o demócratas en los últimos tiempos, para romper los tácitos compromisos de campañas regidas siempre por el mutuo respeto.
El flamante estratega político de McCain es joven, 38 años, pero viejo conocido en las pujas electorales. Steve Schmidt, ladero del cuestionado Karl Rove, asesor y cerebro de las campañas de George W. Bush , había escalado a la fama por sus "artes no demasiados santas" cuando en 2004 ideó un famoso video contra el candidato demócrata de entonces, John Kerry, que todos opinaron fue demoledor, aunque violando determinados principios éticos. Ahora el mismo Schmidt, luego del "spot" que comparó a Obama con Paris Hilton y Britney Spears, dos bellas damas célebres pero con poco peso intelectual, afirma que no lo avergüenza "buscar eficiencia publicitaria aún con lluvia de críticas", no le importa si ese tipo de enfrentamiento ayuda o penaliza, "pero sabemos", expresa, "que si no se responde, una mentira se convierte en realidad".
En tanto, los analistas políticos no ocultan su asombro ante los resultados de las encuestas de la última semana. En general se especulaba con otros resultados, más categóricos. Se esperaba que cuando la campaña presidencial ingresara en la recta final, a tres meses de las elecciones del 4 de noviembre, Obama llevaría una ventaja sobre McCain superior al 10% en el promedio de las múltiples encuestas. Sin embargo, luego de los duros intercambios de ataques personales, un sondeo de Gallup dio un virtual empate entre ambos candidatos, aunque relevamientos de miércoles, jueves y viernes, de AP, CNN y la propia Gallup, volvían a marcar una diferencia a favor del senador de Illinois entre 4% y 6%.
¿Qué factores pesan para que los pronósticos que alentaban una amplia ventaja demócrata no se puedan materializar?
Sin duda, el estancamiento de los resultados no nace de un cambio favorable en la figura de John McCain, un hombre sereno, inteligente, preparado, pero sin carisma ni un discurso convincente, que le cuesta librarse de la constante prédica que llega de tiendas demócratas sobre el peso de la edad. "Es un hombre viejo y físicamente limitado por las heridas recibidas cuando fue prisionero en Vietnam y aunque totalmente curado, exhibe las señales de una operación, en el pómulo izquierdo, de un cáncer de piel. Si resultara electo sería el presidente de más edad en la historia de Estados Unidos", le objetan.
También suma a su campaña lo que para la gran mayoría es el "peor lastre": ser el candidato republicano sucesor de George W. Bush, el presidente que abandonará la Casa Blanca con los peores índices de popularidad de un mandatario estadounidense.
Sin embargo, Obama, de flamantes 47 años, carismático, de enorme atractivo en su palabra, un brillante orador, simpático, seductor con su sonrisa, renovador con sus ideas, de gran penetración en la juventud y obviamente en la gente de raza negra, que acaba de cautivar Europa, no crece en los números lo esperado.
La gente lo sigue y en definitiva, si no ocurre un vuelco o un golpe de timón sorpresivo, lo aupará a la Casa Blanca el próximo 20 de enero. El elector, aún con cierta resistencia del ciudadano blanco de mediana y más edad, ama lo que ofrece Obama en su discurso: el cambio.
Pero aunque parezca extraño, simultáneamente se levanta una barrera. Los graves problemas que acosan a EE.UU., económicos especialmente, las guerras de Irak y Afganistán y las tensiones que existen con gobiernos de distintas regiones del mundo, por ahora traban una definición o una confesión pública y abierta del votante a favor del candidato negro.
El ciudadano estadounidense en la actualidad tiene una sola y gran preocupación: salir de la crisis económica y busca la propuesta que abra las puertas a una solución para embargos y remates de millones de casas, para que se detenga el alza constante del combustible y de los precios de los alimentos y el desempleo.
Y aún con las simpatías políticas inclinadas, no confía plenamente en las promesas de uno de los dos candidatos y demora una definición irrevocable. Las propuestas son bastante similares, ambos plantean salidas de mediano y largo alcance y los problemas para todos están golpeando las puertas en el día a día.
No hay duda que el candidato más firme a sentarse en el salón Oval es Obama. Pero la magnitud de la crisis económica y las largas guerras obligan a meditar un voto que asegure salidas rápidas a los problemas generales y personales. La juventud del candidato demócrata suma atractivos y dudas por su corta experiencia en el campo político.
Pero McCain despierta aún mayores inquietudes que su rival. Lo definió la ya mencionada Paris Hilton, en el reciente intercambio de epítetos televisivos: "Yo soy una celebridad, pero no soy de tiempos de antaño, ni estoy prometiendo cambio, pero ese tipo arrugado, de pelo blanco..."
Hoy la gente pesa el factor riesgo en la elección presidencial. Los dos candidatos no han ganado todavía la plena confianza del estadounidense, hay una brecha abierta que impide definir la carrera presidencial. La gran mayoría ciudadana está a la espera de una luz para la crisis económica que parece no tener un fin demasiado próximo.
Las cifras
6 Puntos porcentuales de ventaja que mantiene Obama sobre McCain (47-41), según el último sondeo de Associated Press-Ipsos.
15 Los días que faltan para la Convención Demócrata, que se celebrará en Denver, Colorado, hasta el 28 de agosto.
El incierto rol de Hillary Clinton
El papel de Hillary Rodham Clinton en la convención del Partido Demócrata sigue incierto pues la dirigencia del partido aún no ha finiquitado los detalles del encuentro en que Barack Obama será oficialmente postulado como candidato.
Obama, hablando a reporteros a bordo de su avión de campaña, dijo que aún no se ha determinado si se someterá a votación oral el nombre de su antigua rival en las primarias. La convención se realizará en Denver del 25 al 28 de agosto.
"Como ocurre en todas las convenciones, estamos tratando de arreglar los detalles técnicos, estamos coordinando todo``, dijo Obama. Uno de los temas que no se han definido es si el nombre de Clinton será sometido a votación, añadió. Desestimó, además, que haya animosidad entre partidarios de uno u otro. AP