SEBASTIÁN AUYANET
El próximo 21, Montevideo vuelve a recibir a quien se convirtió en la artista del pop latinoamericano con mayor proyección de la región. Con su Unplugged de rigor bajo el brazo, Julieta baja al Sur en la cresta de la ola.
La historia de Julieta para un escucha puede empezar en varios lados. Puede haberte agarrado sintonizando la radio, con un disco que le regalaron a algún pariente y suena en un cumpleaños, en forma de ringtone o incluso se te puede aparecer en una revista especializada que le elogia cada trabajo que edita.
Es que su música tiene esa rara particularidad. En este momento de su carrera, sus cuatro discos de estudio interesan casi a todos por igual, desde radios "a la carta" hasta periodistas de rock. Hay un consenso no muy bien definido, pero lo cierto es que más de una franja de consumidores disfruta sus discos.
No es una lectura incorrecta el pensar que Julieta Venegas está viviendo el proceso del artista latino "masivo" por el que ya pasaron otros como Shakira, Maná o -con menor suceso- La Ley. Pero pensar que el recorrido de esta cantante nacida en Long Beach (EE.UU.) y tijuanense por adopción (al poco tiempo su familia se instaló allí), es algo configurado previamente en función de lograr un status de estrella sería menospreciarla.
Hay un poco de todo, y es cierto que hoy los Unplugged de MTV tienen una faceta mucho más promocional que artística en comparación a sus primeros años; basta recordar los conciertos de Nirvana, Bob Dylan, Soda Stéreo y Charly García, por mencionar apenas algunos ejemplos de auténticos mojones artísticos registrados por la cadena musical más famosa del mundo.
"A mí me daba mucha curiosidad trabajar con este formato porque creo que cada artista le da una lectura completamente personal a este tipo de conciertos", explica Julieta con una voz lejana y entrecortada desde algún teléfono celular en México DF, cuando se le pregunta por las motivaciones de encarar un Unplugged, marca ya registrada de la MTV que ha disparado la carrera de otros artistas.
Llegar en una carrera musical en Latinoamérica a la instancia de esos conciertos íntimos, llenos de músicos talentosos y con todo el equipamiento disponible para que el sonido sea perfecto habla del camino que Julieta está desandando, si bien ella desmitifica la cuestión. "No creo que sea muy definitorio en mi carrera o por lo menos no me lo pienso más allá del deseo y de las ganas que tenía de hacerlo".
-Pero hiciste un formato de show que ha marcado la carrera de una buena cantidad de artistas...
-Por supuesto, pero eso no es algo en lo que yo haya pensado a la hora de proponerlo. Quería hacer algo acústico y en ese sentido los Unplugged de la MTV son los que salen mejor. O sea, para qué pensar en aquellos Unplugged con mayúscula, sería como compararse con ellos sin mucho sentido.
LA COCINA. "Un Unplugged es súper bonito porque es una oportunidad de agotar las inquietudes musicales que puedes tener en ese momento. Es como que tienes la chance de pensar con quién sueñas tocar y eso se te cumple. Entonces ahí estuvo la Mala Rodríguez, Marisa Monte o el propio Jacques (Morelembaum)", cuenta la mexicana.
Aunque agradecida y correcta, Julieta es escueta para las notas y sus ganas de que lo que hable por ella sea la música, son evidentes. Sin embargo, cuando escucha el nombre del señor Morelembaum, se engancha un poco más.
No es para menos: el legendario músico brasileño (reconocido entre otras cosas por su trabajo junto a Caetano Veloso, quien lo homenajea con una canción en cada concierto que da), fue el director de las secciones de cuerdas y vientos del show, además de haber desarrollado los arreglos musicales para el concierto. "Jacques es mi coproductor, fue una pieza clave. Yo lo conocí por intermedio de Gustavo Santaolalla hace un tiempo y directamente lo contacté para que fuera parte del proyecto y se interesó", cuenta y por primera vez se extiende en la respuesta: "Caetano Veloso, Lenine, Marisa Monte... Todos ellos son grandes influencias para mí porque yo escucho muchísima música brasileña. Y pensé este concierto especialmente para tratar de meterme un poco más en este tipo de músicas y de sonidos".
De hecho, esa postura en plan de directora y productora de parte de Julieta es lo primero que sorprende. Fue ella quien le propuso a la MTV la realización del concierto. "No fue una idea de ellos sino mía, yo contacté a la gente del canal y se los propuse a través de mis managers, era algo que tenía muchas ganas de hacer y todo coincidía. Una vez que estás dentro del proyecto se empieza a dar esta especie de sensación de sueño cumplido, de poder tocar con todas las cosas que quieres y con todos los recursos. Ni MTV ni mi sello pusieron reparos así que pude sacarme las ganas de traer a quien yo quise al escenario", explica.
En la grabación del concierto, que puede verse en la señal de cable varias veces a la semana, se puede leer también la carrera de Julieta. Por el escenario pasaron Natalia Lafourcade (otra chica que crece dentro del pop mexicano), el argentino Gustavo Santaolalla, uno de sus descubridores y el productor de sus dos primeros discos. También Cecilia Bastida, compañera de sus primeros pasos musicales haciendo rock en Tijuana, visita el escenario para algunas canciones. Pese a que el concierto cierra perfecto en esas once canciones donde los añadidos de cuerda y viento acolchonan la voz de Julieta en baladas (Esta vez) y rancheras (Algún día, donde entra Santaolalla al escenario), los clásicos vuelven a ser los picos más altos del disco porque se potencian. El ejemplo perfecto es el de Eres para mí, al que la andaluza Mala Rodríguez, dueña y señora del hip hop en español le escupe fraseos propios. Ilusión, donde irrumpe la magia poco luminosa de la voz de Marisa Monte, es el mejor momento del disco.
La comunicación se entrecorta y, después de algunas preguntas, Julieta empieza a hablar de cómo se arma un show con una cantidad de músicos que dobla al de la gira Limón y sal. "Bueno, acabo de empezar a principios de julio, con lo cual he tenido que ir viendo de adaptar cosas de mis antiguos conciertos al vivo. La verdad es que manejar una banda tan grande no es un problema para mí, sino que es algo que lo disfruto mucho. Todos están poniéndole muchas ganas a cada concierto y la verdad es que irme de gira con este ensamble es algo que ha resultado muy gratificante".
YO CON TODOS. "Ahora estoy de gira y por eso tengo menos tiempo para eso, pero colaborar con gente es algo que me encanta, no lo hago por algo forzado ni para quedar bien sino por afinidad musical", explica sobre su perfil de colaboradora compulsiva y requerida por una buena cantidad de artistas, de Miguel Bosé a Miranda, pasando por el reggaetonero Daddy Yankee o Dante Spinetta.
¿Y Uruguay? Ese capítulo de colaboraciones tiene también un capítulo en este país. Sucede que en su visita del año pasado, tuvo alguna pasada por el estudio para grabar junto a Juan Campodónico y Luciano Supervielle. El resultado fue la versión de la canción Pa`bailar de Bajofondo a la que agregó sus versos, en otra relectura de esa canción instrumental (también la hizo tiempo atrás el uruguayo Santullo, ex cantante de Peyote Asesino). "Fueron muy poquitos días en Uruguay y lo cierto es que te pasa lo de la agenda cargada. Sí me pasé grabando con Juan (Campodónico) y Luciano (Supervielle). Me recibieron con una copa de vino y música. Y la verdad es que la respuesta del público fue muy intensa, por eso quise volver. Pero lo cierto es que en este plan uno nunca tiene tiempo de visitar un sitio del todo".
Grupo y puesta en escena más grande que el año pasado
Julieta se empeña en llamar "ensamble" a su banda, tomando como concepto aplicable para agrupaciones de música clásica o de jazz, pero que en este formato de concierto también permite ilustrar con acierto lo que se va a ver y escuchar (Dios mediante, sin rebotes ni sonidos perdidos como los que suelen contaminar los conciertos en el Palacio Peñarol). "Tenemos una banda muy grande para tocar en vivo, con muchos recursos y la verdad que es una novedad para mí. Entra dentro de esas cosas que yo deseaba hacer hace mucho tiempo, que es tocar con una sección de vientos y otra de cuerdas. Ahora tenemos que pensar mucho más en los lugares donde tocamos porque este show realmente es muy complejo de sonorizar. Tenemos todas las canciones del repertorio arregladas para sonar en este formato y así es como las estamos llevando", cuenta la cantante. Julieta se presentará en el Palacio Peñarol con el desafío de que lo que suene justifique el dinero que sus fanáticos pagarán para verla nuevamente en acción sobre un escenario uruguayo.
Sigue la venta de entradas
Las entradas para el concierto del próximo jueves 21 se están vendiendo desde hace ya varias semanas y la expectativa por ver el concierto de Venegas crece a pesar de los malos antecedentes históricos del Palacio Peñarol como lugar para realizar conciertos. Los precios de las entradas van de los $ 300 hasta los $ 1000. La productora encargada de la realización de este concierto es Música Nueva, que ya ha trabajado con artistas como Maná, Raphael, Serrat & Sabina y Bryan Adams.
Cuatro discos, cuatro saltos al frente
AQUÍ (1997)
Fue con canciones como De mis pasos y Cómo sé que Julieta comenzó a hacerse lugar dentro del panorama del pop mexicano. Eran los años posteriores a la salida de la banda Tijuana No, y los oídos del productor Gustavo Santaolalla ya le habían comenzado a prestar atención.
BUENINVENTO (2000)
Llega en tiempos de las primeras colaboraciones (junto a Víctor Manuel en un homenaje a Joaquín Sabina) y dos nominaciones a los Grammy: mejor disco de rock y mejor canción (por Hoy no quiero). Meme Del Real y Quique Rangel (de Café Tacvba) también trabajaron en la realización.
SÍ (2003)
Grabado junto a Coti Sorokin y Cachorro López entre Buenos Aires y España, tiene temas como Lento, Andar conmigo y Algo está cambiando, canciones que hoy se lucen en el Unplugged y son clásicos del pop en español. Es su salto definitivo hacia este género.
LIMÓN Y SAL (2006)
Es su disco más requerido hasta el momento, con un millón de copias vendidas. Grabado durante 3 meses en Buenos Aires, desde el tema que titula el disco hasta su tributo a Andrés Calamaro (versionó Sin documentos), este disfrutable trabajo le abrió las puertas de Latinoamérica.