El viaje a Venezuela de la diputada nacionalista Adriana Peña, en su condición de presidenta de la comisión de Derechos Humanos del Parlamento del Mercosur, tuvo más repercusiones de las que quizás imaginó. Su presencia en Caracas despertó la airada reacción del gobierno del presidente Hugo Chávez. La legisladora se instaló en ese país, al que afirma que viajó por iniciativa propia, para interiorizarse sobre las denuncias recibidas en la comisión sobre la inhabilitación de dirigentes opositores.
Enterado de los motivos de su presencia, el canciller venezolano Nicolás Maduro criticó a Peña diciendo que es una operadora política de la derecha.
La diputada dijo a El País que dialogó con represenrtantes estudiantiles, con familiares de presos políticos, con los dirigentes opositores proscriptos por el gobierno y que espera hacerlo con autoridades del gobierno, en particular con el director de la Contraloría General, que es el organismo que dispuso interdictar a más de 200 dirigentes políticos por supuesto mal manejo de fondos públicos, lo cual les impide ser candidatos en los comicios regionales y municipales del 23 de noviembre.
Según la prensa local, en la nómina de inhabilitados figuran varios dirigentes opositores con opciones de triunfo electoral, como el alcalde del municipio de Chacao, Leopoldo López, quien denunció su situación ante la comisión de Derechos Humanos del Mercosur.
Peña respondió a Maduro que está en Venezuela "como parlamentaria del Mercosur". "Simplemente estoy escuchando para informar a la comisión de Derechos Humanos", aclaró.
El diputado socialista Roberto Conde, presidente de la delegación uruguaya ante el Parlamento del Mercosur, dijo a Sarandí que ni la comisión de Derechos Humanos ni el Parlamento del bloque decidieron el viaje o las gestiones de Peña.
"Estoy por las mías. El Partido Nacional no me envió, pero vine porque estoy comprome-tida con la democracia", dijo Peña a El País.
El mail que la disgustó: "es un enchastre"
Un mail circuló en Montevideo diciendo que Peña cobró US$ 25.000 de la oposición al gobierno de Chávez para viajar a Venezuela. La diputada lo niega y se molestó bastante. "Es una mentira, una calumnia. No se puede enchastrar a personas con convicciones democráticas y con honor. Me gustaría que quien envió ese mail lo diga de frente y se atenga a las consecuencias".