GUSTAVO TRINIDAD
La buena educación ante todo. En dos rapiñas a farmacias los delincuentes entraron saludando amablemente y se fueron deseando los buenos días a todos los presentes. Una fue en el Prado y la otra en la Aguada.
En uno de los casos una mujer que usó una escopeta fue detenida minutos más tarde, con el arma dentro de una bolsa.
"Buenos días, esto es un asalto y les pido a todos que vayan al fondo del local por favor", dijo el hombre que llevaba un casco de moto en la cabeza apenas entró a la farmacia ubicada en Agraciada y Asencio.
Tenía una navaja en la mano pero en ningún momento fue violento.
"Era de mañana y yo estaba comiendo un bizcocho en el fondo cuando los veo venir con el delincuente atrás. Entonces me atoré con el bizcocho y el tipo me dijo: buen provecho", contó a El País, Mariana, encargada del local.
Luego tomó el dinero de la caja y les dijo: "Les pido que me den dos minutos y después avisen a la policía. Tengan todos buenos días", se despidió, y se retiró tranquilamente.
"Lo vimos irse a pie pero capaz que tenía la moto a la vuelta. Lo increíble es la tranquilidad con que lo hacen. Lo hacen como si fuera un trámite público en una oficina. Es como si te dijeran vengo a buscar lo mío y vos lo tenés que aceptar", expresó Mariana. La semana pasada otro local de la misma firma también fue asaltado.
ESCOPETA. Un poco más tarde, sobre las 11 de la mañana, le tocaba el turno a la farmacia ubicada en Millán y Reyes.
El local es amplio y la mujer de unos 35 años lo recorrió casi distraídamente. Le dijo "buenos días" al propietario que se encontraba en el frente y siguió hasta el mostrador rumbo a la caja. A pocos metros un empleado atendía a una clienta. Como si estuviera pidiendo una mercadería le habló naturalmente al cajero. "Tenía una bolsa negra y cuando se paró frente a mí, de espaldas a todo el resto, hizo asomar la escopeta de la bolsa y me la mostró", contó a El País Eduardo, empleado de la farmacia. La mujer le dijo en voz baja: "¿Sabés lo que es esto no?. Dame el dinero por favor".
Mientras el empleado juntaba los billetes, la mujer tuvo tiempo para girar sobre sí y con una amplia sonrisa saludó al empleado y la clienta. "Hola, buenos días", les dijo como si fuera una clienta conocida. Tomó el dinero y salió.
"Se fue caminando como hacia la Casa de Gobierno. Nosotros llamamos al 911 y a las seis cuadras la detuvieron", contó Eduardo. La Policía pudo comprobar que el arma estaba descargada. Hoy será llevada ante la justicia penal.
" Nunca estuvo nerviosa, disimuló todo el tiempo. Lo increíble es esa frialdad y amabilidad que tuvo", comentó Eduardo al que ya le ha tocado sufrir otros atracos. "Tuvimos varios pero el más violento fue cuando dos tipos armados nos hicieron tirar al piso. Eran muy agresivos. Me encañonaron a mí y a la cajera y se fueron en un auto", contó. Sin duda Eduardo tampoco olvidará el atraco de ayer pero por la particular amabilidad de la rapiñera.
Dos armas
También ayer en La Blanqueada un delincuente rapiñó un salón utilizando dos revólveres. Entró al local ubicado en Luis Alberto de Herrera y Emilio Raña y encañonó a la propietaria de 52 años al tiempo que le mostraba que en la cintura tenía otro revolver. Amenazó a la mujer de muerte y así se apoderó de todo el dinero de la recaudación y de decenas de tarjetas telefónicas. Mientras el ladrón fugaba a pie, la mujer avisaba a la Policía. Móviles de la Seccional 13a. y de la Dirección de Investigaciones recorrieron la zona pero no pudieron ubicar al rapiñero.