La calma que supone la práctica del golf se ve alterada por la protesta de un grupo de 40 caddies -personas que llevan los palos de los jugadores y que también los asesoran- a las puertas del Club de Golf del Uruguay.
Los trabajadores reclaman un salario de $ 7.130 y el pago de la retroactividad de los últimos cinco años por salario vacacional, aguinaldo y licencia.
Pero sucede que la actividad de los caddies ha sido históricamente informal -en la jerga se la llama "changa"- tanto en Uruguay como en todo el mundo. El presidente del Club de Golf, Fernando Etcheverry, dijo a El País que el jugador es quien le paga al caddie (a razón de $ 500 por vuelta) y que éste "no es contratado por el club", lo que no fija ninguna obligación. Además recordó que los trabajadores no tienen horario fijo ni asistencia obligatoria. Empero, el club les brinda asistencia social, además de almuerzo y merienda.
La informalidad redundó en la ausencia de aportes al BPS. Eso fue hasta 2007, cuando el gobierno emitió un decreto marco que formaliza su actividad y fija el pago al BPS.
Pero los caddies entienden que el decreto fija su dependencia tanto al jugador como al club. El dirigente del gremio de caddies, César Sánchez, recordó que a los 12 años de edad llenó el formulario de la institución. "A mí me contrató el Club de Golf, no el socio", apuntó.
Según Etcheverry es "inconciliable" lo que piden los trabajadores: sueldo base de $ 8.000, más la retroactividad, así como una partida de US$ 50.000 para cada uno de los 40 trabajadores. El monto ronda el US$ 1 millón, según informó El País en febrero de este año.
Los planteos no fueron aceptados por el Club de Golf y la negociación ante el Ministerio de Trabajo se cerró el pasado 30 de julio. "Permitirles trabajar (a los que no firmaron el convenio) es tener gente en negro", dijo Etcheverry.
Así, unos pocos caddies aceptaron firmar el convenio con el club, por el cual pasan a ser personal "eventual". La cantidad depende de quién cuente la historia: según Etcheverry son 14; Sánchez dice que son los diez caddies no sindicalizados y que lo hicieron a cambio de resignar todo reclamo.
El Club de Golf de Punta del Este también está afectado por el conflicto.