Montevideo tiene unos 500 cruces con semáforos, pocos si se considera la extensión de la ciudad y el número de sus habitantes. Sin embargo, lo grave no es la escasez sino la falta de coordinación de esos "dispositivos eléctricos o mecánicos que regulan el flujo de vehículos y peatones en las intersecciones de vías de tránsito", según los define la Intendencia. Una descoordinación que, entre otras cosas, se refleja en pérdidas de tiempo, mayores gastos de combustible, perjuicios para el medio ambiente, desorden en el tránsito y, de forma muy especial, riesgos en la seguridad personal de peatones y conductores.
Los Centros Comunales Zonales y las reparticiones municipales rebosan de quejas sobre esta deficiencia endémica que recae sobre los estoicos montevideanos. El clamor crece porque el problema parece haber recrudecido en los últimos tiempos. Quien haga la prueba en arterias vitales como Bulevar Artigas, Propios o las entradas y salidas del Centro, por citar ejemplos, comprobará que es imposible trasponer varios cruces semaforizados sin detenerse ante una luz roja aun cuando se transite a una velocidad moderada y regular.
Se trata de una situación penosa que provoca un mayor lapso de detención con el motor encendido, con el consiguiente daño a la ecología y al bolsillo del conductor. Peores aún son los trastornos causados por aquellos que, desesperados ante ese flagelo, procuran cruzar pisando el acelerador a fondo o lanzándose en una intersección de calles con la luz amarilla e incluso con la roja, desenfreno este último que causa múltiples accidentes como registra a diario la crónica policial. Semáforos coordinados equivalen a viajes más cortos y seguros. Incluso con un beneficio adicional cual es resguardar al conductor del acoso que le practican en los cruces con semáforos quienes ofrecen -no siempre de buenas maneras- limpiar los vidrios, o piden unas monedas, circunstancia que, por su reiteración, es motivo de protestas de los ciudadanos.
Antes que ver al intendente Ehrlich sonriendo en las fotos al inaugurar un nuevo semáforo, los montevideanos le estarán más agradecidos si logra coordinar los que ya existen.