Las quemaduras durante el invierno

| Es frecuente accidentarse con artefactos de calefacción. El tratamiento adecuado y temprano limita las lesiones.

EDUARDO CASANOVA

Si bien durante el verano aumenta la incidencia de las quemaduras de piel por exposición solar, en el invierno también ocurren quemaduras térmicas. Se producen sobre todo por accidentes con artefactos de calefacción: braseros, estufas a leña, eléctricas o a supergás, se relaciona con quemaduras de primer y segundo grado, a veces, más graves. También la bolsa de agua caliente causa accidentes al manipularla o por cerrarla mal.

Las quemaduras más graves del invierno suelen asociarse a un trastorno de conciencia relacionado con el consumo de alcohol o de psicofármacos. Se trata de pacientes obnubilados que caen sobre la fuente de calor o causan incendios.

Por otra parte, a menudo el frío ocasiona lesiones eritematosas (rojo-violáceas), y pruriginosas en las extremidades. Se conocen como "sabañones", banales, que revierten corrigiendo el frío y con el uso de guantes.

El contacto con objetos sólidos o líquidos a altas temperaturas (como brasas, metales calientes o líquidos hirviendo), causa quemaduras que se clasifican en cuatro grados, según su gravedad, con compromiso de tejidos superficiales o profundos. Esa gravedad se relaciona con la intensidad del calor y el tiempo de contacto; también con el tratamiento adecuado y oportuno: cuanto más temprano se trata más se limitan las lesiones.

Las quemaduras de primer grado son las que afectan los planos más superficiales de la piel. Se traducen por un enrojecimiento y edema (hinchazón) al que se asocia una dolorosa sensación de ardor. Las de segundo grado se caracterizan por la presencia de las flictenas (o ampollas), que consisten en la separación de la capa superficial de la piel respecto a las capas más profundas, que da lugar a un espacio que aloja un líquido seroso (tipo suero). Se trata de una formación que debe respetarse, evitando puncionar o romper inadvertidamente, pues ello facilita que se agregue una infección bacteriana. En dicho caso la ampolla supura, sustituyendo el contenido seroso por pus.

Las de tercer grado se caracterizan por la destrucción del tejido de la piel y el subcutáneo. Las de cuarto grado son las que comprometen con necrosis a tejidos más profundos, como músculos y huesos (incineración o congelamiento).

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¿Cuál es el paso siguiente?

Luego de 5 a 10 minutos de quemarse, secar la zona con gasa estéril y aplicar una gruesa capa de una crema que contenga sulfadiazina de plata y gluconato de clorhexidina. Dichos productos asociados son comercializados en el mercado bajo los nombres de sedansil y dermazina ag.

Formas de prevenir la quemadura

La casuística muestra que muchos accidentes, incluso incendios, ocurren por un mal manejo de las fuentes de calor, por consumo de alcohol o psicofármacos. Se aconseja cambiar la bolsa de agua caliente con tapón atornillado por una hermética que se calienta en el microondas.

Apenas se produce la quemadura

Apenas se produce el contacto con el sólido o líquido caliente se debe aplicar un chorro continuo de agua fría, que corra sobre la quemadura varios minutos. De la inmediatez de esta acción dependerá que se limiten los efectos nocivos resultantes y tendrá acción analgésica.

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