CARLOS GALLO
El sábado, viendo las semifinales del Rogers Masters Series de Toronto, quedó claro que en el circuito de ATP hay 3 grupos de jugadores: los "premium" (Rafael Nadal, Roger Federer, Novak Djokovic); los actores de reparto que pueden ganar torneos si se alínean los planetas y juegan como nunca (David Nalbandian, Nikolay Davydenko, David Ferrer, Andy Murray, Andy Roddick), y los que rellenan los cuadros; o sea, todos los demás.
La final del domingo entre Rafael Nadal y el alemán Nicolas Kiefer era un partido en lo previo sin equivalencias. El alemán tiene todos los golpes pero le falta algo que le sobra a Nadal: solidez, consistencia, no cometer errores no forzados.
Y fue así: dos quiebres en cada set le dieron a Rafa un cómodo 6-3, 6-2 para quedarse con su tercer Masters Series del año, luego de Montecarlo y Hamburgo.
Lo del español no sorprende a nadie. Lleva 29 partidos invicto desde que perdió con su compatriota Juan Carlos Ferrero en Roma, conquistó títulos en todas las superficies y ya está a unos pocos puntos del Nº 1 del mundo, ese "Santo Grial" buscado por el de Manacor desde hace más de 3 años.
Esos puntos seguramente los logrará en el Masters de Cincinatti, que comenzó ayer, y llegará a los Juegos Olímpicos y al US Open como lo que es: el mejor jugador de tenis del planeta.