"Presentismo"

El "presentismo" es un genuino invento uruguayo, apuntaba con tino un reciente editorial de esta página. Un invento que, por supuesto, sólo campea en el área estatal, allí donde se dispone gozosamente de los dineros del contribuyente para gratificar a aquellos que lo único que hacen es cumplir con el deber más elemental del trabajador, o sea, concurrir a su lugar de trabajo. La retribución adicional otorgada por tal concepto trepa a veces al 50% o más del sueldo básico, lo que a todas luces es un despropósito, por desgracia vigente en entes del Estado así como entre los municipales capitalinos.

Cuando todos los arabescos imaginables de este engendro nacional parecían plasmados, el "presentismo", cual generosa hidra de múltiples cabezas, acaba de reaparecer en la ANEP como manzana de la discordia. Ante la movilización de los docentes que desde comienzos del año lectivo suelen interrumpir el dictado de clases para protestar contra la ley de educación y por mejoras salariales, el Codicen pretende descontarles esos días no trabajados de "la prima por presentismo". Pero no descontársela por todos los días de paro sino sólo por aquellos días de paro que -¡atención!- no hayan sido anunciados con anticipación. Parece de Ripley.

Es así por increíble que parezca. La ANEP apenas intenta descontar del sagrado aliciente del "presentismo" sólo las jornadas de paro que tengan carácter sorpresivo porque, como intentó argüir uno de sus directores, "es ilógico que se esté pagando el presentismo de los docentes si es que faltan sin aviso". Sí, todo es tan ilógico que cuesta entenderlo.

Es que entreverados en esa nebulosa de pagar dos veces por hacer lo mismo, los actores de este nuevo conflicto hace rato que desertaron de la lógica. Porque si bien es común que se otorguen incentivos especiales por conceptos como productividad, actitud o capacidad de iniciativa, en ninguna parte del mundo se premia con sobresueldos por el mero hecho de acudir a su trabajo. Y menos aun se llega al extremo de que las ausencias por paros y huelgas (aun aquellas que se hayan anunciado) se computen como jornadas trabajadas a los efectos de honrar a ese abusivo y ridículo invento vernáculo llamado "presentismo".

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