RICARDO SOSA
La desaceleración económica en EE.UU. está golpeando directamente a la industria del cuero en Uruguay. Es uno de los sectores con alto valor agregado que el gobierno tiene en la mira por lo que pase en la primer potencia y también en Europa.
El cimbronazo se podría trazar, en una línea imaginaria, desde una planta de armado en un centro industrial estadounidense a los pasillos del Ministerio de Trabajo en Uruguay. O de una gasolinera en cualquier autopista del Norte a los frigoríficos locales que ven como en dos semanas reciben US$ 8 o US$ 9 menos por el cuero de cada res.
El conflicto sindical en la industria curtidora y la drástica rebaja en el precio del cuero a los frigoríficos fueron las señales públicas de un problema que tomó fuerza en los dos últimos meses en el sector.
La retracción en el consumo en Estados Unidos pegó en la demanda de automóviles. La secuencia sobre Uruguay es directa: existe menor demanda para las empresas que se dedican a la producción de tapizados para asientos de automóviles. El temor de los consumidores estadounidenses sumado al alto precio de los combustibles generó menor demanda de automóviles y las automotrices redujeron sus pedidos a las curtiembres locales e intentan ajustar los precios. La caída en las expectativas de los consumidores estadounidenses ya pegó también en la industria de muebles lo que desplomó la demanda de cueros preparados.
En una de las principales empresas de plaza se dijo a El País que en los dos últimos meses la demanda por cuero para muebles cayó casi a la mitad. En un cálculo grueso, el promedio de la caída por los menores pedidos de cuero para muebles y para la industria automotriz llevó a una retracción del orden de 30% en la demanda. "Aunque principalmente se sien- te en Estados Unidos se ve también un enlentecimiento o ajuste de la demanda de las empresas europeas", indicó un ejecutivo del sector.
Con la demanda en baja y el dólar que sigue sin encontrar un piso en el mercado local, la situación de las empresas se complica. El sábado el diario de San José Primera Hora informó que la empresa de origen alemán Bader, ubicada en ese departamento, mandó el viernes a 90 empleados al seguro de paro -rotativo y bimestral- de los 420 que integran su plantilla.
Además, logró que 17 trabajadores se acogieran a un sistema de retiro incentivado. Hay empresas que han enviado a la casi totalidad del personal al seguro de paro y son contadas con las manos las que todavía no lo hicieron. El envío a seguro de paro y la imposibilidad manifiesta por las empresas de dar aumentos adicionales a sus trabajadores llevaron a un conflicto que ya llegó al Ministerio de Trabajo y que tendrá una nueva instancia mañana.
Las implicancias de la desaceleración económica en Estados Unidos sobre el comercio bilateral fueron relativizadas en un principio debido a que la mayor parte de las exportaciones -como las carnes- se podía reorientar, como sucedió, hacia otros mercados.
Uno de los casos puntuales fue el de la compañía estadounidense Weyerhaeuser dedicada a la fabricación de productos en base a madera para el mercado de viviendas para aquel país. La empresa debió redirigir sus exportaciones ante el desplome en el sector inmobiliario estadounidense además de dejar en suspenso algunas inversiones previstas en el país.
Aunque en la Dirección Nacional de Industria todavía no se prendieron las luces de alerta, están con la mira puesta en varios sectores que pueden sufrir ante la retracción en el consumo en Estados Unidos.
En esa repartición dijeron a El País que el sector de curtiembres es uno de ellos. En el acumulado a junio, las exportaciones de pieles y cuero bajaron 7,6%. En junio la caída fue de 21,4% y en el año cerrado ese mes el descenso fue de 9%. En el último año móvil este sector fue el único que cayó dentro de los 10 que explican casi las tres cuartas partes de las exportaciones.
Frigoríficos también lo "sufren"
Los trabajadores no son los únicos que sufren -aunque les pega más- por el ajuste de costos de las curtiembres. Los frigoríficos recibieron la semana pasada la comunicación de una baja de un 20% en el precio del cuero. Se pasará de entre US$ 1,20 el kilo de cuero a US$ 1. "Es la baja más pronunciada de los últimos años", dijo a El País el dueño de un frigorífico.