Pese a las muchas críticas realizadas a la actual descentralización, la demanda más repetida en el foro "Comuna en Debate" fue efectuar una "real transferencia de poder", incrementando los recursos y capacidad de decisión de los centros zonales.
El foro ciudadano organizado por la Intendencia de Montevideo reunió ayer a concejales, ediles locales y vecinos que participan de los órganos de descentralización. Entre los inscriptos hasta el mediodía había 359 personas; 60% eran mujeres, y 62% mayores de 50 años.
La autocrítica fue una constante: cuestionamientos al modelo, a la falta de coordinación, al vínculo con los vecinos y a la eficiencia de su gestión, surgían cada pocos minutos en las instancias de debate. Intercalados, aparecían alientos a mantener la esperanza en una iniciativa que, sin discusión, se consideró profundizadora de la democracia, y pedidos de que se les otorgue más poder efectivo y capacitación para ejercerlo.
Según la Intendencia, "las conclusiones de este foro servirán como insumos para la ley de descentralización, (...) para la instrumentación de políticas por la Intendencia de Montevideo y para los programas que presentarán los partidos políticos en las próximas elecciones".
Cambiar. En 10 grupos de discusión, en torno a tres ejes (participación, gestión y órganos locales), las conclusiones fueron diversas, con algunos consensos.
Según el sociólogo Álvaro Portillo, encargado de la presentación de los resúmenes de cada foro, hubo un acuerdo en torno al "fortalecimiento de los concejos vecinales como elemento medular de la descentralización participativa". Entre las diversas formas de lograrlo, se habló de eliminar a la Junta local, fusionar ambos órganos en una asamblea barrial, definir las funciones y perfiles del concejal y capacitarlos para ello.
En este reforzamiento del rol del concejal hubo una "invocación a regresar al dirigente barrial social, que trascienda el seguimiento de un expediente", señaló Portillo. El actual modelo, "barroco, complejo, con varios órganos, roles confundidos, superposición de funciones y competencias, ha impedido la emergencia de liderazgos y conducción política clara en las distintas zonas", añadió.
Los cambios del modelo sugeridos fueron desde "descentralizar la descentralización", con concejos abiertos y subzonas, hasta debatir modificaciones al digesto municipal.
Dos actores no presentes se llevaron parte de las culpas: los funcionarios municipales de los Centros Comunales Zonales, que pasan a depender de dos jerarquías (la zonal y la de su área de trabajo) diluyéndose las responsabilidades, y la oposición política que influyó en la definición de la actual fórmula de descentralización, centrando la participación en los mecanismos de la representación y no en la participación directa, según afirmó Portillo.
Problemas y potencialidades
En las presentaciones por zonas (Oeste, Centro y Este) que recogieron parte de lo debatido en los Centros Comunales, se identificaron como problemas de la descentralización: una información escasa, confusa y tardía; carencias en herramientas de difusión; dificultades de comunicación entre los órganos locales; falta de capacitación; desmotivación y desgaste de quienes participan; falta de participación, en particular de los jóvenes; la falta de recursos que sostengan la participación; la burocracia municipal; el hecho de que los departamentos de la IMM resuelvan por encima de las zonas; una tensión entre lo político social y lo político partidario; una brecha entre el plano teórico y la práctica concreta, y una matriz sociocultural en la que la acción individual predomina sobre la colectiva.
Entre las potencialidades de este proceso se destacó en esos debates: que la descentralización profundiza la democracia, habilita el control ciudadano sobre la gestión, potencia la acción colectiva, genera espacios de toma de decisiones, permite una visión global de la zona, articula espacios de diálogo y potencia las redes comunitarias, reconoce la capacidad de los vecinos y permite una cogestión entre gobierno y vecinos con logros a nivel local.