SILVIA PÉREZ
- ¿Puede volver a Peñarol?
- Hay buenas posibilidades. Hace un mes que mi hermano está en conversaciones con Juan Pedro Damiani y yo quiero ir a jugar a Peñarol, que es parte de mi corazón. Peñarol es mi casa y estoy pendiente de lo que pasa. Espero una llamada de Juan Pedro para volverme.
- ¿Cuál es hoy su situación con el Hércules?
- Terminé mi contrato el 30 de junio y soy jugador libre. He tenido algunas ofertas, de Grecia y de Rusia, pero volver a Peñarol es mi sueño. Tengo tres hijos españoles y me encantaría que me vieran jugar con la camiseta de Peñarol.
- Usted está casado con una española, ¿ella está dispuesta a acompañarlo?
- Hemos tenido muchas conversaciones y está dispuesta porque sabe lo que significa Peñarol para mí. Hace diez años que va de vacaciones conmigo y le gusta mucho. Obvio, que no es lo mismo ir a pasear que vivir, pero ella sabe que yo soy de allí y que tarde o temprano iba a volver a Peñarol. Sabe que volver a ponerme esa camiseta es mi sueño. Y Uruguay es un país hermoso para vivir. Además, mi hija mayor tiene ya siete años y es buen momento para volver. Naturalmente que a la niña le va a costar el cambio, va a extrañar a sus amigos de aquí, pero en Uruguay tiene sus primos y al resto de la familia. Allá todos son de Peñarol. Para mi madre sería un sueño hecho realidad que yo volviera al club. Además, sé que en Peñarol se viene un tiempo lindo y me gustaría mucho ser parte de él.
- ¿Por qué cree que se viene un tiempo lindo?
- He visto algunos partidos y me di cuenta que se ha recuperado eso tan especial que tiene Peñarol. La hinchada está acompañando mucho al equipo, está siempre en las buenas y en las malas. Me parece que es un buen momento para luchar por cosas importantes, tanto a nivel local como internacional.
-¿Y usted en qué momento está?
- Tengo 32 años y todavía me quedan unos cuantos años de fútbol. Yo quiero volver a Peñarol para rendirle al club, no es que piense en regresar para retirarme ahí. Quiero ir estando bien y jugar unos cuantos años más para que Peñarol vuelva a ser lo que era.
- Usted es parte de un recuerdo muy lindo: el del quinquenio.
- Si, me vine en agosto del 97 para jugar en Mérida. Justo antes de que Peñarol volviera a salir campeón y consiguiera el quinquenio. Pero soy parte de esa gesta. Fui parte de todo lo previo, pero no estuve en ese momento tan lindo. Estaba en Mérida y me moría por estar con los muchachos. Volver sería reencontrarme con el "Tony" (Pacheco) y con toda la gente de Los Aromos.
- ¿Hasta cuándo espera?
- A las ofertas que he tenido les he dado largas y acá hay tiempo hasta el 31 de agosto, pero cuanto antes se solucione todo mejor porque hay una familia atrás. Somos cuatro personas y hay una gran mudanza que realizar.
Once años en España, pero fue en Málaga que cambió su vida
Gonzalo De los Santos se fue a España en agosto de 1997 desde filas aurinegras, cuando Peñarol estaba a punto de obtener el quinquenio. Su primer equipo en la madre patria fue el Mérida, donde jugó un año. Luego pasó al Málaga, equipo que defendió por tres temporadas. En ese lapso conoció a Carmen, su actual esposa y la madre de sus tres hijos. De allí se fue al Valencia, equipo con el que fue campeón de la Liga en el 2001. Luego tuvo un pasaje por el Atlético de Madrid para volver luego al Valencia. De allí al Mallorca y para finalizar jugó en el Hércules con quien terminó su vinculación el mes pasado.
El País