EDUARDO BARRENECHE
Una reestructura en las oficinas de Aduanas en el aeropuerto de Carrasco resolvió ayer el director Luis Salvo, en medio de versiones de que el jerarca camina por la "cuerda floja" y que su remoción puede ser inminente, dijeron a El País fuentes oficiales. Sin embargo, otras fuentes de Aduanas señalaron que dentro del organismo no había señales de cambios en la dirección.
Según la resolución firmada ayer por Salvo, diez trabajadores -varios profesionales- serán trasladados de Montevideo a la terminal aérea. Entre ellos, se encuentra una asesora de Salvo que se encargará, en forma temporal, del relevamiento y la mejora contable de las oficinas de Aduanas en Carrasco, según señala una resolución emitida ayer por la dirección del organismo.
Los cambios implican, además, que cuatro funcionarios de Carrasco serán destinados a Montevideo. Dos de ellos fueron citados a declarar por la jueza penal de la Ciudad de la Costa, Mariana Mota, y el fiscal Gilberto Rodríguez por eventuales actos de corrupción en la terminal aérea.
Según fuentes del organismo controlador del comercio exterior, las cualidades de los funcionarios derivados a Carrasco son dos: alta idoneidad técnica y jamás pisaron las oficinas de Aduanas en el Aeropuerto. Bajo esa premisa, el director Salvo pretende colocar en puestos clave personal "sin contaminación" con el objetivo de eliminar la "cooperativa" de "propinas" que se había creado en la Aduana de Carrasco.
Según investigaciones judiciales, los funcionarios cobraban "coimas" por cada trámite de importación, las cuales oscilaban entre $ 50 y $ 2.000. Además, percibían mensualidades en dólares para omitir controles de productos que provenían desde el exterior en "courriers" (empresas internaciones de correos) o de sacas postales del Correo uruguayo.
Según las fuentes, Salvo modificará en los próximos días los procedimientos funcionales para otorgarle una mayor seguridad al sistema de contralor de documentación y de mercadería importada por Carrasco.
El País