Con multitudinaria misa, el Papa cerró encuentro con jóvenes

Sidney. Benedicto anunció que próximas JMJ serán en Madrid en el 2011

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SIDNEY AGENCIAS

Con una misa de la que participaron 350.000 peregrinos de todo el mundo en el hipódromo de Sidney, Benedicto XVI dio cierre a las Jornadas Mundiales de la Juventud y anunció que la próxima edición de este encuentro será en Madrid en 2011.

A pesar de contar con una concurrencia por debajo de los esperado, el Papa bajó el telón de la XXIII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) con una ceremonia al aire libre, en la misa católica más grande de la historia australiana.

El encuentro, que reunió a 215.000 fieles desde el martes (12.000 de ellos latinoamericanos) y que embarcó al Papa en un viaje largo y agotador, tuvo resultados positivos desde varios puntos de vista.

La tutela del medioambiente, la "vergüenza" y las disculpas por los sacerdotes que cometen abusos sexuales y una confirmación de la fórmula de la Jornada Mundial eran los conceptos que el Papa había indicado como centrales previo a su visita.

El Pontífice cumplió con lo anunciado: la cuestión ecológica, efectivamente, centró su mensaje a los jóvenes, y el sábado no sólo expresó su pesar por los abusos sexuales cometidos por el clero, sino que fue más allá, al pedir perdón y reclamar que los responsables sean "llevados ante la justicia" (ver aparte).

En esta JMJ -la primera convocada por Benedicto- el Papa marcó su estilo, que consiste en mayor oración, adoración eucarística y discursos complejos, "no difíciles pero sí comprometidos", según el presidente de los obispos italianos, Angelo Bagnasco. El director de la sala de prensa del Vaticano, el padre Federico Lombardi, subrayó el "tono positivo y constructivo" de las intervenciones papales de estos días, entendidas como "punto de partida del empeño de las jóvenes generaciones para construir un mundo mejor".

Durante sus homilías y mensajes en Australia, el Papa insistió en dos temas ante los jóvenes: en el cuidado del medio ambiente y en el rechazo del consumismo y relativismo que impregnan a la sociedad actual, donde abundan los "falsos ídolos" y la "falsas promesas".

"¿Están viviendo sus vidas en una manera que abre espacio para el Espíritu Santo en medio de un mundo que quiere olvidarse de Dios, y hasta rechazarlo en nombre de una libertad mal concebida?", preguntó Benedicto XVI en la misa de ayer.

"No sean engañados por aquellos que los ven solo como consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elección se vuelve en sí misma el bien", advirtió en el acto que le dio la bienvenida a las JMJ.

Luego de la misa de clausura, el jefe de los 1.100 millones de católicos del mundo anunció que "las Jornadas Mundiales de la Juventud 2011 tendrán lugar en Madrid, España", lo que desató el júbilo de los 5.000 peregrinos españoles que se encontraban en Sidney, que festejaron con cantos de "Viva España", que se unían a los de "Viva el Papa". Serán las segundas JMJ en España, luego de las celebradas en Santiago de Compostela en 1989.

"Hasta entonces, continuaremos orando los unos por los otros y con regocijo seremos testigos de Cristo ante el mundo", dijo el Pontífice, que de este modo se despidió de la multitud de feligreses australianos y de todo el mundo.

Durante el encuentro, los jóvenes percibieron el cambio respecto al estilo de Juan Pablo II, quien inauguró las JMJ en 1985. "El Papa quería que los discursos no fuesen emocionales, sino propuestas de contenidos incluso teológicos y espirituales", sostuvo Lombardi.

Benedicto invitó a iniciar una era de "amor no ávido y egoísta, sino puro, fiel y sencillamente libre, abierto a los demás, respetuoso de su dignidad", augurando una "nueva era de esperanza". Así, la primera JMJ de Joseph Ratzinger fue distinta de la de Karol Wojtyla, como distintas son las personalidades de ambos pontífices. Pero en Sidney se ratificó que la Jornada Mundial de la Juventud no es de un Papa determinado sino de toda la Iglesia.

Benedicto, que llegó a Australia el domingo pasado pero hasta el miércoles se mantuvo en retiro para descansar del más largo viaje de su pontificado, se despidió jubiloso de sus segundas JMJ (las primeras fueron las de Colonia, Alemania, en 2005), y hoy emprende su retorno a Roma.

Benedicto XVI pidió perdón por abusos

Sydney

Benedicto XVI presidió una misa en la mañana de hoy con dos hombres y dos mujeres que representaban a las víctimas de abusos sexuales a manos de sacerdotes católicos, como un gesto de consuelo y de su preocupación por el asunto, señaló la Santa Sede en un comunicado.

"El Papa escuchó sus historias y les consoló. Les reiteró su proximidad espiritual y les ofreció continuar orando por ellos, por sus familias y por todas las víctimas", dijo el director de la sala de prensa del vaticano, Federico Lombardi.

El momento más reseñado de las celebraciones de Benedicto durante su estadía en Australia fue el sábado, cuando emitió unas históricas excusas por los casos de los curas pedófilos en la Iglesia

"Lamento profundamente el dolor y sufrimiento que han soportado las víctimas y les aseguro que, como su pastor, yo también comparto el sufrimiento", señaló el Papa, quien por primera vez no se limitó a expresar vergüenza, sino que pidió explícitamente perdón por este tema que ha afectado a la Iglesia católica.

"Las víctimas deben recibir compasión y atención y los responsables de estos males deben ser llevados ante la justicia", dijo el Pontífice de 81 años en un firme mensaje.

De todos modos, muchas víctimas, aunque aceptaron las excusas, criticaron que el Pontífice las pronunciara en una misa con clérigos y no frente a los afectados.

Broken Rites, una ONG de apoyo a víctimas de pedofilia, protestó por no recibir respuesta de un pedido de audiencia con el pontífice y aseguró que 107 curas católicos australianos fueron sentenciados por abusos. AGENCIAS

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