El patron

| "A veces uno no entiende porqué tanto cariño por parte de la gente. Me voy feliz y si tengo que rescatar algo de este momento que vive Peñarol es al grupo".

DIEGO PÉREZ

Lo cuidaron para este partido. Y vaya si cumplió. Darío Rodríguez fue el estandarte del equipo hasta que su cuerpo le dijo basta.

Desde que volvió a Peñarol, a principios de año, Darío ha hecho valer su experiencia en cada cierre, en cada trancazo y más allá de algunos errores puntuales -como el que posibilitó el segundo gol de Defensor hace dos fechas- se ha erigido en el patrón del equipo.

Y en este clásico dio claras muestras de su clase. Minimizó en todo momento el trabajo de Richard Morales, la referencia ofensiva de Nacional. Le ganó por arriba y por abajo, como a los 27 minutos, cuando un tiro fuerte del "Chengue" desde el borde del área y con destino de arco se topó con la pierna de Darío.

Minutos antes había cortado un embate de Diego Vera, demostrando que la experiencia, si se sabe utilizar, cuenta mucho más que la velocidad.

Darío fue el titiritero de la siempre bien parada defensa carbonera. Con su vuelta, más la de Gerardo Alcoba, esa castigada zona cambió la cara, ayudada por la generalmente inoperante ofensiva tricolor.

Tras un primer tiempo brillante, a la segunda parte no la podría haber empezado mejor. A los tres minutos el "Chengue" entró con fuerza al área dejando algún rival por el camino, pero allí se topó con la marca impecable de Darío, quien tuvo resto para salir jugando prolijamente esa pelota.

No está en la mejor forma física, pero su corazón sigue tan fuerte como siempre. Contagia y si tiene que morder, muerde.

Por todo eso y más, es uno de los referentes de este Peñarol plagado de estrellas. Lo es dentro de la cancha y lo es afuera.

"A veces uno no entiende porqué tanto cariño por parte de la gente", dijo modestamente rumbo al control antidopaje minutos después de recibir una ovación nacida en las entrañas de la Amsterdam y que se extendió rápidamente, haciendo vibrar al Centenario.

Por abajo: experiencia

Siempre atento. Cuando la velocidad no le daba para llegar a los cierres, tiró en la cancha toda su experiencia. El resultado fue el mismo en cada jugada: Darío Rodríguez se quedó con la pelota.

Por arriba: jefe en el área

Marcó presencia en el área de Peñarol. Le ganó a grandes cabeceadores, como Deivis Barone o el propio Richard Morales. Lo cuidaron en la última semana para que estuviera y cumplió con creces.

"No va más": a descansar

A los 84 minutos Darío se retiró de la cancha "por precaución". Su estado físico no es el adecuado y ha sentido el desgaste. Tras recibir un fuerte abrazo de Pacheco, lo suplantó Matías Manrique.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar