CARACAS | AGENCIAS Y EL PAÍS DE MADRID
Tras meses de duras críticas y tensiones en la relación entre Bogotá y Caracas, el presidente colombiano Álvaro Uribe se reunió ayer con su homólogo venezolano Hugo Chávez, abriendo un camino centrado en la discusión de planes bilaterales.
Cuando el distanciamiento de Hugo Chávez y Álvaro Uribe parecía no tener vuelta atrás, comenzó un rápido proceso de reconciliación, que tuvo ayer su símbolo más impactante, cuando ambos se mostraron sonrientes y cordiales en los pasillos del Centro Refinador Paraguaná, la refinería de petróleo más grande del mundo.
"A partir de ahora comienza una nueva etapa con Colombia", anunció Hugo Chávez en rueda de prensa junto a Álvaro Uribe, con quien se reunió ayer al noreste de Venezuela, en el marco de una visita oficial, en la que los líderes dialogaron sobre planes muy ambiciosos, como la construcción de una vía férrea que permita a Venezuela acceder a un puerto colombiano en el Pacífico.
El líder venezolano aseguró haber dado vuelta a la página y enfatizó que la reunión comenzó y terminó bien, con un gran optimismo de ambas partes.
Tras el encuentro de casi dos horas, Chávez agradeció al presidente Uribe por "su visita, su gesto, para con esa conversación franca y cálida". "Nos debíamos esa conversación", aseveró el mandatario venezolano. Ante los medios y dirigiéndose a Uribe, Chávez sostuvo: "Hemos decidido retomar el camino que vinimos construyendo desde que usted llegó a la presidencia de Colombia".
El mandatario colombiano, por su parte, llamó a una "acelerada dinámica de las cancillerías y las embajadas" para relanzar las relaciones con Venezuela, que actualmente carece de representante diplomático en Bogotá, tras la retirada de Pavel Rondón en el momento más dramático de la crisis.
A fines de noviembre de 2007 se interrumpían todos los contactos entre ambos gobiernos, luego que Chávez llamara a consultas en Caracas a Rondón, para una evaluación exhaustiva de las relaciones bilaterales con Colombia.
La relación entre los gobernantes se deterioró desde que Uribe retiró el aval que le había dado a Chávez de mediar en el proceso para canjear a 46 rehenes, que en ese entonces estaban en manos de la guerrilla de las FARC, por un grupo de rebeldes encarcelados.
Chávez fustigó repetidamente a Uribe por la suspensión de su mediación, acusándolo de "traidor" y "peón del imperio". Uribe, por su parte, acusó a su par venezolano de proteger a "bandos terroristas" y anunció que presentaría una acusación ante la Corte Penal Internacional, por amparar a genocidas, lo que finalmente no hizo.