G8 pide liberar reservas de alimentos

| Cumbre. Países ricos exhortaron la eliminación de restricciones a exportación de comida

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El País

TOYAKO | AGENCIAS Y EL PAÍS DE MADRID

Las ocho potencias mundiales -que acordaron ayer, por primera vez, reducir en 50% las emisiones contaminantes para 2050- expresaron preocupación por el alza de los alimentos y exhortaron a levantar las restricciones a sus exportaciones.

Veinticinco mil personas mueren a diario por el hambre, flagelo que sufren 862 millones en todo el mundo. El aumento de los precios de los alimentos, que afecta directamente a casi un tercio de la humanidad, asociado a la falta de disponibilidad de los productos en muchos países en vías de desarrollo, "podría empujar a millones de personas aun más abajo del nivel de pobreza", expresó ayer el primer pasaje del documento del G8.

Reunidos en Toyako, un remoto enclave montañoso en el norte de Japón, los jefes de los ocho países más ricos del mundo expresaron su "profunda preocupación" porque esta situación amenaza "la seguridad alimenticia mundial".

Por tal motivo, llamaron a las naciones con abundancia de stocks de alimentos a liberar algunas de sus reservas, para ayudar a otros en dificultades para enfrentar los altos precios. Asimismo, indicaron que es "imperativo" levantar las restricciones a las exportaciones de los alimentos.

Según datos de Naciones Unidas, durante 2007 el precio global de los alimentos aumentó un 40%.

Asimismo, los gobernantes reclamaron mayor transparencia de los mercados, preocupados por los precios altos del petróleo. El documento cita que tanto esta alza como la de los alimentos son un "serio desafío" al crecimiento global estable y generan "serias implicaciones para los más vulnerables y un aumento de las presiones inflacionarias globales".

Los líderes reclamaron una mayor producción y refinación de crudo en el corto plazo y esfuerzos conjuntos para expandir las inversiones en extracción y distribución en el mediano plazo.

Los países ricos aseguraron que resistirán "las presiones proteccionistas" que frenan el comercio internacional y las inversiones, atribuyendo a los subsidios de las potencias al agro, la inflación en alimentos.

El G8 definió hoy "esencial" para el crecimiento económico "una conclusión positiva de un acuerdo ambicioso, equilibrado y abarcativo en la Ronda de Doha" de la Organización Mundial del Comercio en agricultura, bienes industriales y servicios. También auguran que todos los países mantengan o promuevan regímenes que reciban las inversiones extranjeras y garanticen el trato no discriminatorio para éstas y las transferencias de capitales.

Por otra parte, las potencias urgieron a Irán a poner fin a sus actividades de enriquecimiento de uranio, según las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, y llamaron a Teherán a responder positivamente a la mediación internacional. Además, instaron a Corea del Norte a abandonar sus armas nucleares y a cooperar en la verificación de su documento sobre su programa nuclear.

En una medida inédita para Estados Unidos, aunque juzgada insuficiente por los grandes países emergentes, el G8 estableció un compromiso de reducción de las emisiones de gases contaminantes en un 50% para 2050.

Es la primera vez que Washington -que nunca adhirió al Protocolo de Kioto- acepta una meta de reducción de gases. Hasta ahora se negaba a adoptar cualquier compromiso que no incluyera a las naciones del G5 (Brasil, México, China, India y Sudáfrica), el grupo de las economías emergentes.

En la cumbre anterior en Alemania, los dirigentes sólo habían "considerado seriamente" el recorte de las emisiones. Ayer, en cambio, se manejaron dos puntos clave: uno, cada dirigente se comprometió a avanzar a escala nacional en la lucha contra el cambio climático; dos, el acuerdo será inútil si sólo las economías desarrolladas lo cumplen. A cambio del compromiso sobre el clima, las potencias darán a los países emergentes tecnología y fondos para ser más "verdes". Sin embargo, no quedó claro sobre que base se recortarán las emisiones.

Ante este panorama de incertidumbre, el máximo responsable de la ONU para el calentamiento climático, Yvo de Boer expresó: "Si no está claro que las naciones ricas vayan a liderar, ¿por qué deberían seguirles las naciones pobres?"

En la misma línea el G5 reclamó mayores y más rápidos esfuerzos, porque los países desarrollados deben dar el ejemplo. Las reducciones de gases de los países ricos deben ser "al menos 25% a 40% para 2020", en relación a 1990, y "de entre 80% y 95% por debajo de esos niveles para 2050", insistieron.

A las ONG medioambientales el anuncio también les ha sabido a muy poco. Greenpeace consideró que el G8 "aplazará la acción una vez más" y que este compromiso "no impedirá el caos climático". Oxfam -organización de promoción del desarrollo y lucha contra la hambruna- opinó que a este ritmo "el mundo se habrá cocido en el 2050".

La cifra

33 Son las naciones en África, Asia e Iberoamérica que han sufrido disturbios por una explosión del hambre.

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