"Si yo no hubiera tenido un arma ahora estaba muerto"

| Infernal. Entre tres le dispararon 13 tiros a cuatro metros

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El País

GUSTAVO TRINIDAD

"Entraron a matarnos a mí y a mi esposa", sostiene Víctor Pérez (50), todavía nervioso y con las marcas que le dejó el tiroteo; una bala que le rozó la sien y la esquirla de un proyectil que se le incrustó en el mentón.

Hace más de 20 años que tiene una joyería y relojería en Las Piedras, pero últimamente su vida se parece más a la de un combatiente de guerra que a la de un comerciante. Ha visto la muerte de cerca varias veces. Atravesó tres copamientos, lo han maniatado y le han amartillado armas en la cabeza.

El lunes, en un espacio de cuatro metros por cuatro, dos delincuentes le dispararon 13 balazos.

Él ya había herido a otro en el pecho que le disparó a su esposa y alcanzó también a balear a los otros dos menores.

La pequeña joyería "Nici" fue un infierno de vidrios que estallaban, gritos y sangre. Un cliente que llegaba al comercio recibió un impacto de bala en el abdomen.

"Esta vez vinieron más agresivos que nunca. Ellos querían matarme. Una bala me rozó la cabeza, sentí el golpe y caí para atrás, pero abrí los ojos y vi que podía mirar y que estaba pensando, así que seguí tirando", cuenta.

Cuando entraron los tres adolescentes, Víctor estaba sentando tras el mostrador y su mujer atendía. Todos estaban armados con revólveres calibre 38. Uno fue directo a encañonar a la mujer a la altura de la cintura.

Ésta lo tomó de los brazos, forcejearon, pero el delincuente logró empujarla hacia adentro y le disparó sin alcanzarla.

"En ese momento me di cuenta que no tenía otra cosa para hacer. Agarré el arma y le tiré", relató Pérez.

El rapiñero cayó herido, entonces los otros dos retrocedieron hasta la puerta y comenzaron a disparar a mansalva.

"Yo estaba arrinconado porque el comercio es chico, no podía ir a mi derecha porque estaba mi mujer con el delincuente en el suelo. Para adelante tampoco. Pensé que me mataban. Veía los fogonazos y me movía sin parar para un lado y para el otro, y yo también tiraba. Fue espantoso". Los tres menores estaban fugados de la Colonia Berro. Uno de ellos cometió un homicidio.

MIEDO. "No puede ser que a estas personas les llamen menores y les den privilegios. Van tres veces, puede haber una cuarta y en cualquier momento me va la vida", dice Víctor rodeado de su esposa y su hija.

Reponerse a estos episodios cada vez cuesta más y el miedo y la desconfianza se hacen cosa de todos los días: "fijate que yo herí a tres, y no sé si van tratar de vengarse".

Para Víctor y su familia cada día es más difícil hacerse del coraje y la voluntad para abrir el negocio. "Tenemos ganas de irnos del país, nosotros estamos en la mitad de la vida pero: ¿qué pasa con nuestros hijos?", agrega la esposa entre lágrimas. Es que ambos vivieron toda la vida en Progreso, nacieron en esa localidad, se conocieron y se casaron viviendo allí.

"Pero acá también la inseguridad cambió la vida. Hace dos días le coparon la casa a un vecino a una cuadra. A mi suegro le entraron a robar pateándole la puerta del fondo cuando estaba en la casa con toda la familia. La ministra dice que no hay que armarse, pero si yo no me hubiera defendido no lo estaba contando", expresa. "El otro día una clienta me dijo que entraba a mi negocio con miedo. Tiene razón, pero ¿qué medida tenemos que tomar, qué puedo hacer yo?", interroga Víctor y la pregunta queda resonando en un silencio sin respuesta.

DETENIDOS. El joven de 17 años que quedó tendido dentro del local, ayer continuaba internado con un tiro en el abdomen junto a otro también de 17 que tiene una herida de bala en el tórax.

La Policía aún no pudo interrogarlos, ambos estaban fugados de la Colonia Berro donde habían sido internados por varios delitos de rapiña.

El restante menor de 16 años, con un antecedente por homicidio, ya volvió a la Berro. En el tiroteo resultó baleado en la cadera y en un pie.

Ayer la Policía comprobó que una de las tres armas que usaron había sido hurtada en una empresa de seguridad. Paralelamente Policía Técnica trabaja sobre las tres armas incautadas a los adolescentes para establecer si fueron utilizadas en otras rapiñas con heridos.

En tanto, el cliente de 18 años que tiene un herida en el abdomen fue trasladado ayer de Canelones a un hospital de Montevideo y su estado es reservado. Dos de los delincuentes son de los barrios Casabó y Colón de Montevideo, y serán investigados por varias rapiñas y atracos a ómnibus en esas zonas. Ayer el comerciante declaró en el juzgado penal.

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