Los primeros aspirantes

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GUILLERMO ZAPIOLA

Se trata, todavía, apenas de especulaciones. Recién se está a mitad de año, los primeros seis meses no han sido particularmente notables en Hollywood, y hay mucho cine todavía no visto. Sin embargo, ya se manejan algunos títulos y nombres para el Oscar.

Una nota de Timothy Gray en la edición del jueves pasado de la popular revista Variety señala algunos de los rasgos que han caracterizado a la temporada cinematográfica norteamericana y, a partir de ahí, intenta sacar unas primeras conclusiones, todo lo preliminares que se quiera, con respecto a lo que puede pasar con los premios de la Academia en febrero de 2009.

El primer dato llamativo es el que indica que hoy el Oscar le preocupa a la industria menos que hace algunos años. Es un hecho que en las últimas entregas, los títulos premiados no han coincidido (como habitualmente ocurría) con los más taquilleros. Hay una brecha creciente entre los criterios de la Academia (liberal en política, estéticamente un poco más conservadora, y por supuesto "políticamente correcta") y los de la "mayoría silenciosa" que paga una entrada. Películas como Secreto en la montaña, Buenas noches y buena suerte, Sin lugar para los débiles o Petróleo sangriento, que han sido candidatas o han ganado premios, no han sido empero campeonas de boletería.

Ello está llevando a la industria a despreocuparse de las fechas de estreno de cara a los Oscar, y a establecerlas en cambio, preferentemente, en función de las posibilidades taquilleras. Aquello de que una película estrenada en noviembre o diciembre, por estar más cerca de las fechas de votación de la Academia y por lo tanto de la memoria de los votantes, tenía más posibilidades que una que se hubiera lanzado en marzo, ya no importa tanto.

Pero ya se está a principios de julio, y en Hollywood han comenzado a ojear el mazo de cartas, aunque algunas de ellas no se han desplegado todavía. El comentarista de Variety señala, por ejemplo, que las megaproducciones (Iron Man, Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, Hulk: el Hombre Increíble, Las crónicas de Narnia: el príncipe Caspian, Hancock, Wanted) salidas al mercado en lo que va del año, han tenido niveles decentes de calidad y un diverso comportamiento en taquilla, pero no parecen ser exactamente "material de Oscar", excepto, por supuesto, para los rubros técnicos. Son los títulos que suelen llevarse premios a los efectos especiales, el diseño de producción, el sonido u otros, pero rara vez los de película, dirección, actuación o libreto.

ANIMACIONES. Más que en los films de acción viva, la calidad ha estado en el cine de animación, formato para el cual la Academia ha creado un rubro especial pero en el que hay por lo menos algunos títulos que bien podrían competir en la categoría general.

Variety señala a Horton y el mundo de los Quién, Kung Fu Panda y especialmente Wall-E, el espléndido film de Disney/Pixar, que es probablemente la mejor película norteamericana estrenada en Montevideo en lo que va del año (aunque esta afirmación deba ser tomada apenas como una respetable pero también discutible opinión personal).

La prensa norteamericana se ha preocupado por seguir lo que ha estado pasando en los festivales europeos, recordando que el año pasado Cannes fue la plataforma de lanzamiento de Sin lugar para los débiles, la película de los Coen que terminó ganando el Oscar.

Este año se presentaron en Cannes el último Clint Eastwood (el policial negro y de época Changeling, con Angelina Jolie) y el último Woody Allen, Vicky Cristina Barcelona, de modo que ahí hay un par de títulos a los que habrá que anotar en la libreta. Es cierto que no hay mucha química entre Woody y los académicos, pero nunca se sabe.

En cambio, Clint es uno de los favoritos (¿habrá que repetir el cliché de que es "el último de los clásicos"?), y este año estará en el candelero no solamente con una, sino con dos películas: el estreno de Changeling está anunciado para noviembre, pero apenas un mes después sale Gran Torino, un drama de acción que Eastwood dirige y protagoniza. La capacidad de trabajo de este casi ochentón es sencillamente asombrosa. La película en sí ha recibido elogios pero no ha deslumbrado, pero no se la puede descartar a priori.

Si Wall-E o Changeling pueden ser candidatos muy probables en uno o varios rubros, más arriesgado aún es intentar pronósticos acerca de las eventuales nominaciones a actuación. Entre los propios actores hay cierta predilección por Heath Ledger, que compone al Joker en El caballero de la noche, que aún no se estrenó comercialmente (se la verá mundialmente el 18 de julio) pero que ya ha sido vista en privado por prensa y gente de la industria. Más allá de una actuación que ha impresionado a muchos, en el caso de Ledger se añade el elemento emocional de la prematura muerte del actor, lo que puede empujar a los votantes a concederle la estatuilla como una suerte de homenaje póstumo.

INTÉRPRETES. Los observadores se han estado fijando también en otros actores premiados en festivales. Ha habido muchos elogios para la británica Sally Hawkins, ganadora en Berlín del Oso de Plata a mejor actriz por su labor protagónica en Happy-Go Lucky de su compatriota Mike Leigh (el de Secretos y mentiras), que ha tenido una buena carrera en Europa y se estrena en Estados Unidos en octubre.

También hay quien recuerda el premio en Cannes a mejor actor recibido por Benicio del Toro por su encarnación del Che Guevara en El argentino y Guerrilla, pero esos dos films de Steven Soderbergh, que por otra parte no han entusiasmado a la crítica más allá de la labor de su protagonista, aún no tienen fecha de estreno (y ni siquiera distribuidor) en los Estados Unidos.

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