Libertad que trajo una mala noticia

Por un rescatado, se supo que un rehén fue ejecutado

Bogotá | Para once familias de policías y militares colombianos, el 2 de julio fue el mejor día de sus vidas. Algunas de ellas, como las del cabo primero José Miguel Arteaga, no lo veían desde su secuestro, el 3 de marzo de 1998. Otro, Armando Castellanos, capturado por las FARC en noviembre de 1999, recién esta semana pudo conocer a su hija Brinnet.

Sin embargo, en otro caso, la liberación fue la confirmación del desenlace más temido.

La familia del policía colombiano Luis Peña, secuestrado por la guerrilla de las FARC hace diez años, se enteró de que éste fue fusilado por el testimonio en televisión de uno de los rehenes rescatados, dijo ayer su madre, Leonor Bonilla.

"No sabíamos que había muerto, hasta el fin de semana pasado le enviábamos mensajes por las emisoras", señaló la mujer.

Bonilla relató que la noche del miércoles se enteró de la muerte de su hijo cuando Castellanos denunció que Peña fue ajusticiado hace cinco años por orden del jefe militar de las FARC, Jorge Briceño, alias "Mono Jojoy".

"Cuando lo escuché no lo podía creer, todo este tiempo pensamos que seguía vivo", agregó Bonilla.

Según el testimonio de Castellanos, el ajusticiamiento de Peña -que era otro de los rehenes considerados "canjeables"- fue ordenado por la guerrilla porque tenía problemas sicológicos, se había mostrado agresivo y los rebeldes temían que intentara una fuga, indicó.

El comandante de la policía colombiana, general Óscar Naranjo, señaló a la televisión que esa institución había recibido informes sobre ese ajusticiamiento y que los reportes han sido entregados a las autoridades judiciales para que se condene a los jefes de las FARC.

La madre de Peña dijo que ahora espera que los rebeldes le entreguen el cadáver de su hijo para poder darle sepultura. AFP

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