SEBASTIÁN ELCANO
De reciente inauguración, Madredeus ofrece cocina portuguesa de la cual existe poca noticia en Uruguay. El local se ve diseñado con acierto, con mesas y sillas que emplean, con gusto sobrio posmoderno, la madera y el metal. No logramos respuesta sobre quién fue el diseñador. Tampoco sobre quién cocina, porque según se nos dijo, esa tarea recae sobre varios cocineros. La carta provee una serie de platos de inspiración lusitana con algunos clásicos de ese origen como el Caldo verde y preparaciones de bacalao. Cuenta con una corta selección de vinos portugueses, donde brillan varios Oporto.
El pan, elaborado en la casa, incluye uno muy bueno de harina de maíz. Sebastián inició precisamente su cena con una copa de Oporto Grahams "tawny", correcto, regando con él aceitunas verdes y negras que son siempre bienvenidas. La Escudería se hizo presente en buen número y la camarera Noelia, bella argentina hija de uruguayos, fue la revelación feliz de la velada. No sólo atendió la mesa con eficacia, sino que resolvió como electricista inesperada el corte de luz que trajo velas a las mesas por unos minutos. La sopa de pescado es una opción recomendable, caldosa con sus tropiezos marinos, corta de sal, lo cual es un mérito y apta para recibir un par de vueltas del molinillo de pimienta. Molinillo que en Madredeus es de un tamaño amenazador, casi "arma mortal". Sebastián dio cuenta luego del Bacalao Gomes de Sa, de muy buena calidad, importado de Portugal según Noelia, "poché", escoltado con papas y cebollas salteadas, sin reproches posibles. El postre fue una tarteleta de "fruto de la pasión", cubierta de merengue y con escaso sabor del fruto tropical. Mejor fue la "mousse" de la misma fruta.
Los vinos llegaron de la insondable cava de Lorenzo que derrochó como siempre generosidad y estilo. Tres tintos que se iniciaron con un Visconde de Borba, cosecha 2002, Alentejo, seguido por maravillas en ascenso: La Rioja Alta, añada 1995, espectacular pero que debió encogerse avergonzado ante el Único Reserva 1994, del mítico Vega Sicilia. No era aterciopelado sino sedoso, con la nariz compleja de su raza y la barrica puesta "en puntas de pie", como diría el Chambelán. La sobremesa estuvo animada con muy buen humor y el lugar merece el retorno sin ninguna duda, también para disfrutar de la cocina y el servicio de Noelia, una vez más.
Madredeus- Acevedo Díaz 1156, teléfono 4087978. Precio por comensal $ 400, sin vino, favorable al cliente.
Lechón. Todos sabemos de aquel portugués que cuando le preguntaron cuál era el ave de mejor sabor, contestó: "¿Ah! si el cerdo volara". En efecto, nada del cerdo es despreciable y asado o en fiambres y embutidos, resulta irresistible. Los días jueves, viernes y sábado, el restaurante Don Koto lo adoba y asa en su parrilla. Por eso vale la pena probarlo.
Don Koto. Colonia y Gaboto, teléfono 408 84 30.