El Pit-Cnt y gremiales granjeras impulsarán ante las intendencias municipales la posibilidad que los productores tengan lugares para vender directamente sus productos al público y así evitar el costo de la intermediación.
La semana pasada el Secretariado Ejecutivo de la central sindical se reunió con la Confederación Granjera del Uruguay y otras asociaciones de productores para evaluar qué medidas se pueden tomar para abaratar las frutas y verduras a la población. Los productores se oponen a la política de simplificación del proceso de importación de frutas y verduras que aprobó el Poder Ejecutivo y que regirá hasta fines de octubre.
Se quiere a través de las compras al exterior aumentar la oferta en ese período de papas, cebollas, boniato, zanahorias, ajos y manzanas.
Se creó un registro en la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) en el que se inscribirán los interesados en importar y que se sumó al que existe en la Dirección de Servicios Agrícolas. El director de Opypa, Martín Buxedas, dijo a El País que se anotaron "decenas" de interesados pero que la habilitación comenzará recién después de las vacaciones de julio. Se deben atender, explicó, cuestiones burocráticas vinculadas a la "transparencia" de los procedimientos.
Para los productores y asesores técnicos del Pit-Cnt el problema mayor detrás de la suba en las verduras está en los costos de intermediación.
El director del Instituto Cuesta Duarte del Pit-Cnt, Rubén Villaverde, dijo que en la reunión tomó fuerza la idea de crear "centros barriales" en colaboración con las intendencias para que los granjeros puedan comercializar directamente su producción. De esta manera "se evitan las intermediaciones que son las que encarecen el producto", indicó y puso como ejemplo a las grandes superficies. El asesor de la central sindical dijo que deben encontrarse "nuevas formas de intermediación" para evitar los actuales costos asociados a la distribución y comercialización.
Los productores aseguran que las frutas y verduras terminan en las góndolas de los comercios a cuatro veces el valor que ellos reciben. "Estos fenómenos de especulación o criterios comerciales deben controlarse porque perjudican a la población que debe pagar precios elevados. Los únicos beneficiados son los del medio", sentenció Villaverde.