XIMENA AGUIARES
Una oferta más para vacaciones de julio. Pero las exclamaciones de los niños se mezclan con actividades silenciosas de académicos, artistas, desempleados y personas sin hogar.
Un anciano escucha cumbia o folclore, como todas las tardes, "haciendo tiempo". En el mismo espacio, una mujer amamanta a un bebé de unos pocos meses, mientras su otro hijo escucha a una joven relatar un cuento. Una abuela lee un libro de historia, esperando que su nieto, que tiene una discapacidad intelectual, termine un taller de video documental. Un par de niños de la Ciudad Vieja navega por internet esperando que llegue la hora del cine. Un obrero de la construcción mira películas junto a su esposa. Una niña de 11 años se desenvuelve como dueña del lugar; hace dos años es asidua de la mediateca del Centro Cultural de España.
Durante todo el año, en la mediateca del CCE conviven generaciones y clases sociales, haciendo uso de los recursos culturales que ofrece el lugar: revistas, libros, discos, videos e internet, en forma gratuita.
Es un jueves de vacaciones de julio, y al público habitual se suman niños que asistieron solos, con sus padres, con educadoras de la guardería del Ministerio de Transporte o de un hogar del INAU en Sayago. Una pareja intenta orientarse entre la diversidad de ofertas y la flexibilidad de los espacios, y sus hijos ya quedaron prendidos a Internet. En otras ocasiones, otros niños quedan extasiados con el ascensor y los baños.
Derecho cultural. "Nosotros respetamos, como en cualquier otro usuario, que aquí está haciendo el uso de su ocio activo, de su derecho a la información. Ni buscamos ni echamos. Simplemente acogemos", dijo Isabel Torres, directora del área pedagógica del CCE.
Para muchos, esa apertura es muy significativa. La abuela del joven discapacitado "no tiene palabras para agradecer"; la educadora del hogar, que se quedó dibujando con dos niños que se desengancharon de la propuesta de lectura, señaló la libertad en el uso de las instalaciones; el obrero desempleado dijo que "debería haber centros similares de otras embajadas". Los tres coincidieron en la falta de espacios similares de acceso a todo público.
"La cooperación internacional española busca garantizar la participación de todos los ciudadanos, no se puede hacer una discriminación. En otros casos, no creo que sea tanto una exclusión sino una falta de estrategia de inclusión", señaló Torres. "El mayor riesgo creo que es la autoexclusión, que la propia persona diga `esto no es para mí`, cuando sí es, porque son sus derechos", añadió.
Ante personas analfabetas, o con discapacidad, es el Centro el que se adapta, por ejemplo comprando libros en los que predomine un lenguaje visual.
Además, para romper el hielo, el CCE hizo actividades de difusión en centros educativos de la zona y participa de la red de organizaciones sociales de la Ciudad Vieja. Después, se difunde en el boca a boca: allí se puede estar, ejercer un ocio activo y acceder a información.
Eso atrae tanto a turistas y artistas como a desempleados y niños de la calle. Y, a veces, puede tener un poder transformador en su vida.
Si un niño pasa más de seis horas en el lugar, no va a la escuela, pasa muchas horas sin comer, tiene muestras de abandono o no tiene cédula, se comienza un seguimiento. "Ha pasado que viene un niño y está aquí todo el día, desde las 11:30 hasta las 20, no come. Otro día, sin comer, porque lo ves ahí, dibujando o leyendo. Entonces nos ponemos en contacto con el centro de protección de los derechos del niño, Casa Amiga", explicó Torres.
"Si persiste, le ofrecemos talleres, los que se hacen cada mes. En mayor o menor medida, hay unos 20 niños que hemos identificado, que venían mucho y se han ido sumando a las propuestas", dijo Torres. En los talleres se integran chicos de calle con los que se anotan, de todas las clases sociales, y discapacitados (sordos, ciegos o con discapacidad intelectual).
Los trabajadores sociales de la zona pueden establecer contacto con el niño en la mediateca, y atraerlo a propuestas de otras instituciones. "Algunos siguen viniendo, pero ya sabemos que vienen de la escuela. Traen sus cuadernos y hacen acá los deberes", contó Torres.
Intercambio. La mediateca comenzó a funcionar hace tres años. A medida que pasa el tiempo, hay quienes mantienen el vínculo con el lugar. Como Maicol, que comenzó a ir a los 11, dejó de asistir por un tiempo, y volvió a aparecer, con 14 años, cambio de aspecto (pendiente, pelo teñido) y temperamento adolescente.
En el CCE encontró fotos de cuando participaba en talleres, dos años atrás. O María, de 11 años, que comenzó a ir con sus hermanos cuando vivía en la Ciudad Vieja, y hoy sigue yendo en ómnibus cuando logra conseguir los $ 27.
También para algunos adultos la mediateca del CCE se ha vuelto un centro de referencia. "Si es viernes le toca a la primera actriz de la Comedia Nacional, si es sábado hay un señor que es juez de paz, si es martes, viene un chico que trabaja en una librería en Tristán Narvaja. Hay un veterano que viene muy seguido, docente jubilado de la Universidad. Hasta el año pasado, venía los sábados el rector de la Universidad con su hijo y su nieto", contó Elena Parentini, encargada de la mediateca.
Además, el lugar es parte de la rutina diaria de personas que duermen en refugios de la zona. "Vienen acá, en la tarde temprano, después van a talleres. Hay uno que consiguió un trabajo en el interior y vino a avisar. Como también viene un estudiante universitario que quiere saber cómo se otorga una beca para estudiar en España, y luego te avisa que le fue otorgada. O un hombre que venía muy seguido buscando empleo, encontró en internet un llamado a un puesto en el BPS, y ahora está trabajando", contó Parentini.
Algunos de los usuarios tienen un muy buen manejo de internet, otros lo aprenden en la mediateca, donde el asesoramiento forma parte de una política de alfabetización informacional. También hay quienes consultan allí cómo conseguir una rara edición española, o como interpretar un prospecto.
La cifra
20 Niños con derechos vulnerados que tomaron como lugar de referencia la mediateca, y que continuaron un proceso de inclusión.
Lectura y alfabetización
El Centro Cultural de España (Rincón 629) está abierto de lunes a viernes de 11:30 a 20 horas, y los sábados de 11.30 a 18. La mediateca está abierta en el mismo horario. Por día y por persona, se puede acceder a una película, una hora de internet, tres CD y todos los libros y revistas que se deseen. En internet no se permite el acceso a correo electrónico, chat o material que pueda resultar ofensivo.
La próxima semana continúan las actividades de vacaciones de julio en el CCE. Los talleres son con inscripción previa. A las 15 horas comienzan actividades de lectura, en el Rincón del cuento, y a la hora 16 la proyección de cine para niños. El sábado a la hora 12 se presentará la obra de teatro Einstein, el hombre que pensaba, y a las 15 comenzará la proyección de un festival de cortos de animación. También siguen abiertas las exposiciones El desafío del agua, Maras, la cultura de la violencia y El sueño de Morgana.
Las experiencias de inclusión del Proyecto de Lectura y Alfabetización Informacional del Centro Cultural de España en Uruguay serán presentadas en el XXII Seminario Interuniversitario de Pedagogía Social que se realizará en la ciudad de Cuenca, España, en setiembre. "Resiliencia y lectura en adolescentes en situación de calle en Latinoamérica. Caso Montevideo", y "Lectura y alfabetización informacional bajo una estrategia de educación para el desarrollo para niños en situación de calle en Latinoamérica. Caso Montevideo" son los títulos de las dos comunicaciones que presentará Isabel Torres, la directora del área pedagógica del CCE.
Rutina: "Muchos jóvenes van después de comer en el INDA"
Desde las 14 a las 18 horas paso escuchando música o escribiendo", contó Gonzalo Costa, de 27 años, mientras escucha un CD de música melódica en la mediateca del Centro Cultural de España. Va por allí todos los días. Pasa por el centro después de salir del comedor del Instituto Nacional de Alimentación (INDA) de la zona, donde trabaja desde las 6, como cocinero, relató. Adoptó esa rutina desde hace un mes y medio, cuando se enteró de la existencia del lugar. Antes, "me iba a mi casa, y me acostaba a dormir", contó. "Entre semana, a muchos de los que vienen los conozco de vista del INDA. Vienen sobre todo los más jóvenes", dijo.
Integrar: "Siempre hay espacio para él, no sé como agradecer"
Tiene dificultades de aprendizaje, le cuesta mucho leer y escribir", contó Nelly Almada, mientras su nieto de 17 años participaba en el taller de adolescentes. Ella leía un libro sobre la vida de las mujeres en el siglo XIX. Cuando llamó para explicar la situación y saber si su nieto podía asistir a las actividades, le dijeron que sí. "No tengo palabras para agradecer. Siempre tienen espacio para él", contó. Su nieto va a talleres protegidos, la continuación de la escuela especial, pero tiene pocas actividades. Almada se esfuerza por conseguirle más "para que no se frustre". En el Centro Cultural de España participó en talleres de grafiti, máscaras y otros.
Juego: "Vengo cuando mi madre me da para el boleto"
María vio un video de animación con un antiguo compañero de la escuela, y luego se puso a pintar con lápices de colores. Tiene 11 años, y está acostumbrada a manejarse sola en la ciudad. Comenzó a ir a la mediateca del Centro Cultural de España junto con sus hermanos hace dos años, cuando vivía en Ciudad Vieja, a leer, pintar o participar de talleres. Ahora se mudó, pero sigue yendo si su madre le da los $ 27 para el ómnibus; lo prefiere a quedarse en casa y mirar la televisión, contó. Su hermana "no puede entrar hasta el 15 de julio porque rayó con colores la pared de abajo". Más tarde, quizás iría a visitar a una amiga a la pensión donde vive, contó.