AGENCIAS Y EL TIEMPO/GDA
Nadie duda que los efectos positivos del rescate de Ingrid Betancourt, los tres estadounidenses y otros 11 rehenes recaerán de manera directa al presidente Álvaro Uribe, quien amasó un nuevo y envidiable capital político. Ya se habla de reelección
La colombo-francesa Ingrid Betancourt -cuyo secuestro hizo que la comunidad internacional pusiera sus ojos sobre Colombia, sobre las FARC y la resolución que Uribe le diera al caso de los rehenes- fue quien le entregó al presidente el espaldarazo político más claro.
Tras declararse partidaria de la reelección presidencial, Betancourt manifestó en alusión al panorama político del país y la gestión de Uribe "que los colombianos deben tener el derecho de premiar a quien los ha gobernado bien".
De cara a la posibilidad de un tercer mandato de Uribe, la ex rehén insistió en que "al final de cuentas los colombianos tienen que tener el derecho a decidir", opinión que se contrapone a la de los partidos opositores Liberal y Polo Democrático Alternativo (PDA, izquierda), que rechazan una nueva reelección de Uribe.
Pese a esa posición del PDA, el senador de esa colectividad y fuerte crítico del mandatario, Gustavo Petro, reconoció el capital político que el exitoso operativo militar le reportó a Uribe.
"El presidente puede escoger entre dos caminos: o perpetuarse en el poder, porque no va a tener contradictor, o terminar su segundo período y quedar en la historia como el hombre que pudo doblegar a las FARC", dijo Petro, quien denunció los vínculos de legisladores oficialistas con los paramilitares. Igualmente fue seducido por el incruento resultado del operativo el presidente del partido Liberal, César Gaviria, quien reconoció "el significativo éxito del gobierno del presidente Uribe".
Analistas consultados coincidieron en señalar que el rescate de Betancourt, los estadounidenses Marc Gonsalves, Keith Stansell y Thomas Howes, y once uniformados colombianos, coloca a Uribe en la cresta política y lo fortalece internacionalmente.
"El rescate militar exitoso le merece a Uribe el reconocimiento nacional e internacional, constituye un éxito político y militar para el gobierno y un golpe militar y político muy duro para las FARC", dijo Álvaro Villarraga, director de la Fundación Cultura Democrática.
Sin embargo, advirtió que "ello no significa un aval total del país a su cuestionada política de seguridad democrática", debido a las violaciones a los derechos humanos que le imputan opositores y organizaciones no gubernamentales.
Human Rights Watch, que se había opuesto firmemente a un rescate militar de los rehenes, celebró la operación y dijo que "los secuestros continuos y sistemáticos de las FARC constituyen crímenes de lesa humanidad que deberían ser condenados universalmente", en coincidencia con el insistente reclamo de Uribe.
El catedrático Carlos José Herrera, especialista en resolución de conflictos, resaltó que esa operación militar es un "enorme éxito" de Uribe dentro de una cadena de golpes propinados en los últimos meses a las FARC.
"El presidente quedó ampliamente fortalecido y también su política de seguridad", dijo Herrera a la AFP.
En el concierto internacional, especialmente frente a sus homólogos vecinos, Hugo Chávez de Venezuela y Rafael Correa de Ecuador, que llegaron a apostarle políticamente al grupo guerrillero y se enfrentaron a Uribe, el mandatario colombiano igualmente resultó fortalecido.
Al respecto, el precandidato presidencial liberal y ex ministro de Defensa, Rafael Pardo, estimó que el efecto del operativo fuera del país permitió a Uribe disminuir la influencia que querían tener en el caso de los rehenes el presidente Chávez y el de Francia, Nicolas Sarkozy.
Antes de este episodio, los niveles de popularidad de Álvaro Uribe superaban el 80%. Ahora se dispararían.
Llamado a la paz
El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, le hizo a las FARC una invitación "a la paz", en la que fue su única aparición pública luego de la operativa que permitió la liberación de 15 rehenes. En referencia a la "Operación Jaque", Uribe señaló que "no disparamos ni un tiro para que las FARC entiendan que la política de seguridad democrática es un camino a la paz". Posteriormentte, invitó a los guerrilleros a que liberaran a todos los rehenes aún en su poder.