DANIEL HERRERA LUSSICH
EN WASHINGTON | CORRESPONSAL PERMANENTE
La polémica, las intrigas y los agravios entraron ya de lleno en la segunda fase de la campaña electoral en Estados Unidos, con los candidatos demócrata y republicano, Barack Obama y John McCain, respectivamente, ya virtualmente designados.
"Les aseguro que la guerra está desatada en la dureza de las polémicas, en los discursos públicos, la recaudación de fondos, los altos y abrumadores gastos publicitarios, pero en las trastiendas se juega el partido decisivo, el ataque encarnizado a través de correos electrónicos, el rumor, y en el temible `boca a boca` "buscando golpear los puntos más débiles o fraguados sobre el adversario". En esos términos de sentencia abrió su opinión uno de los periodistas más veteranos acreditados ante la Casa Blanca, cuando descendíamos en el ascensor del National Press Building (un gigantesco edificio en el cruce de las calles 14 y F, en Washington), cuatro colegas, tres del Grupo de Diarios América -El País entre ellos- para asistir a una sesión del Congreso.
Nada alejado estaba el viejo columnista de la realidad que se vive hoy en todo Estados Unidos en torno a la carrera presidencial entre Barack Obama y John McCain.
Públicamente en las tribunas, en la prensa grande, en los comentarios de televisión, se manejan los puntos conocidos más débiles de ambos rivales: las críticas por las opiniones a favor de la guerra de Irak, la edad (McCain cumple en noviembre 72 años), contra la ley del aborto, el enfoque económico y, fundamentalmente, aludiendo al continuismo del actual presidente George W. Bush, cuando se habla del candidato republicano.
En tanto, cuando se apunta al postulante demócrata se enfatiza en su inexperiencia política (sólo cuenta con medio período como senador de Illinois) y a su falta de visión en materia de política internacional.
Pero en boca de voceros desconocidos, por medio de versiones que especialmente se difunden vía Internet -de manera anónima, obviamente-, los ataques son furibundos y buscan "golpear" en lugares que hacen daño a la imagen del contrincante.
MUSULMÁN. En las últimas semanas los ataques a Barack Obama han arreciado, especialmente por vía de estos correos electrónicos de origen desconocido. Se tejen historias sobre su preferencia por la religión musulmana (su abuelo paterno era musulmán), se insiste en su segundo nombre, nada menos que Hussein, para reafirmar las versiones. Y desde ese punto de partida se deslizan relatos de mentes calenturientas: "Apenas llegó al Senado un conocido le colocó en la solapa una insignia con la bandera estadounidense y se la retiró y cuando juró no puso la mano en la Biblia".
La reiteración de estos relatos han provocado alarma en el comando de campaña de Obama. Se tomaron entonces decisiones para aventar los rumores. No se permitió en los actos o asambleas aparecer en primer plano a mujeres con las cabezas cubiertas con velos, aun si fueran de nacionalidad estadounidenses; se les obligó a quedar ocultas. Vinieron las protestas y el "remedio" resultó peor que la enfermedad. Hasta hace pocas horas en los actos con publicitada fuerza se vio obligado Obama a hacer público su "patriotismo, su fe cristiana y sus antecedentes familiares protestantes por su madre, en Kansas".
Pero el punto hacia donde más apuntan sus baterías los mensajes anónimos de Internet es hacia lo que denominan "el infranqueable trayecto para que un candidato de la raza negra llegue a la Casa Blanca".
Se reitera que Estados Unidos ha salvado inconvenientes sociales, aunque éstos aún son muy grandes para vencer el recelo de votar a un hombre negro. Se recuerda lo que sucedió con el demócrata Tom Bradley, el candidato negro a gobernador de California en 1982. Las encuestas lo daban como ganador y sus actos públicos eran masivos. Pero en la soledad del cuarto secreto la gente se dio vuelta y no votó por Bradley, apoyó a su rival blanco, el republicano George Deukmejian, finalmente vencedor.
Y los sondeos de opinión dejan traslucir una opinión mayoritaria que no rechaza el voto racial, pero según la CNN y Washington Post, seis de cada diez votantes de raza negra sostienen que "aún existen serios problemas en el proceso de integración", y tres de cada diez blancos resisten a manifestarse por un afroamericano.
Sin duda son datos que ponen bastante la "espada de Damocles" sobre los altos porcentajes, entre 12 a 20% a favor de Barack Obama sobre John McCain de las últimas encuestas a nivel nacional.
¿TORTURADO? Pero, cuidado. Idénticos mensajes desconocidos, anónimos, llegan sobre la figura del candidato republicano, en igual mecanismo de desprestigio.
Se dice que McCain no solo es bastante mayor de edad, en noviembre cumple los 72 años, sino que su salud no es plena y que un hombre de su irascibilidad no puede estar sentado en el Salón Oval.
También se transcribe y repite, para sembrar dudas sobre la personalidad de McCain, que "ha falseado su relato que lo llevó a las condecoraciones máximas como héroe de guerra torturado cuando permaneció siete años prisionero en Vietnam del Norte".
Se transcribe y repite en mensajes de "You Tube", el popular sitio de videos en la web, y en otros portales de Internet, declaraciones a la BBC de Londres, de quien fuera su carcelero durante su prisión -en realidad, una pequeña cavidad casi bajo tierra, que por contraste se le recuerda como Hotel Hanoi Hilton-, un duro vietnamita llamado Tran Trong Tuyet, de 75 años, que hoy está dedicado a la cría de pájaros y bailes de salón. Él sostiene que nunca lo torturaron, que nunca torturaban a los prisioneros.
Lógicamente Trong no va a confesar, ya que aún con el paso de los años, sería acusado y detenido por violar la Convención de Ginebra. Hoy se manifiesta admirador del McCain candidato a la presidencia y enfatiza que lo considera un hombre muy franco, muy conservador y muy leal a su país.
Tampoco las esposas de los postulantes se salvan de la "quema". Aun cuando ambas aparecen casi a diario en la televisión y la prensa, un 56% dice saber muy poco sobre Cindy McCain (56), y un 34% casi desconoce a Michelle Obama (44).
Pero esta última despierta mayor resistencia en los encuestados; la abogada negra, destacada egresada de Harvard, tiene una fuerte personalidad y dicen que "intenta desbancar a su marido en la apariciones públicas". En cambio, la rubia Cindy, dueña de una distribuidora de cerveza en California, "parece más distendida y no intenta los primeros planos".
Sin duda la lucha existe, es encarnizada y se esgrimen sin ningún pudor, clandestina o sordamente, los peores rumores, verdaderos o falsos. Pero hay una realidad, así como las Primarias lo fueron, ahora en la recta final ocurre lo mismo: se trata elecciones apasionantes, que han captado la atención de la gente.
Se afirma por entendidos que más de un 62% concurrirá el 4 de noviembre a votar, un altísimo porcentaje en un país gigante donde la indiferencia y el ausentismo electoral casi siempre han sido la norma.