"Cada día queda menos de mí misma". Esta frase de Ingrid Betancourt es una de las tantas de las 12 páginas dirigidas a su madre, divulgadas como "prueba de vida" en noviembre de 2007. Esa carta tenía por fecha 24 de octubre de 2007, cuando llevaba cinco años y medio como cautiva. Junto con imágenes suyas en las que se la ve pálida y demacrada hicieron temer lo peor. Un médico de las FARC desmovilizado meses después dijo que la líder política, ayer liberada, llegó a padecer desnutrición, gastritis crónica con reflujo del esófago, varias formas de paludismo, colon irritable, problemas cardíacos y hepáticos. Pero más grave que ello era que la misiva reflejaba las inhumanas condiciones de vida que soportaba y que las fuerzas, o las ganas de vivir, la iban abandonando. "(Los guerrilleros) Piden pruebas de vida a quemarropa y aquí estoy escribiéndote mi alma tendida sobre este papel (...) Vivo o sobrevivo en una hamaca tendida entre dos palos, cubierta con un mosquitero y con una carpa encima, que oficia de techo, con lo cual puedo pensar que es una casa``.
"No tengo las mismas fuerzas, ya me cuesta mucho trabajo seguir creyendo, pero quería que sientan que lo que han hecho por nosotros, marca la diferencia (...) Aquí vivimos muertos (...) Estoy mal físicamente. Hago las cosas dos veces más despacio que lo normal (...) No he vuelto a comer, el apetito se me bloqueó, el pelo se me cae en grandes cantidades".
Al referirse a la muerte de su padre -que ocurrió mientras ella estaba en cautiverio- Ingrid decía entonces: "Casi me enloquezco con la muerte de mi papá (Gabriel Betancourt Mejía); nunca supe cómo fue, quiénes estaban, si me dejó un mensaje, una carta, una bendición. Pero lo que ha aliviado mi tormenta -señala- es pensar que se fue confiando en Dios y que allá volveré a abrazarlo. De eso estoy segura (...) Quiero pedirte mamita linda que le digas a los niños que quiero que me manden tres mensajes semanales (...) lo que puedan y se les ocurra escribir (...) No necesito nada más, pero necesito estar en contacto con ellos. Es la única información vital, lo demás ya no me importa (...).
"Como te decía, la vida aquí no es vida, es un desperdicio lúgubre de tiempo`` (...) "todo me lo quitaron, cada día me queda menos de mi misma". "Antes disfrutaba cada baño en el río, pero como soy la única mujer del grupo, me toca prácticamente vestida. Antes me gustaba nadar en el río. Hoy ni siquiera tengo aliento para eso".
AGENCIAS y EL TIEMPO/GDA