La IV Flota de la Marina de EE.UU. vuelve a las aguas sudamericanas

| Polémica. Pentágono reactivó un resabio de la Segunda Guerra Mundial

AGENCIAS Y SERVICIOS

Once barcos y un portaaviones liderados por un marino especializado en operaciones tipo comando. Así es la integración de la renacida IV Flota de la marina de Estados Unidos, que desde ayer vuelve a las aguas de América del Sur y Central.

La IV Flota tuvo sólo siete años de vida. Surcó los mares latinoamericanos durante la Segunda Guerra Mundial con el objetivo de atacar los submarinos nazis que operaban en la región. Destrozada su razón de ser, dejó de funcionar en 1950. Hasta ayer. Y muchos se preguntan el por qué. Desde el Pentágono, se sostiene que esta misión no tiene objetivos belicistas sino de cooperación; varios analistas, en cambio, no dejan de ver en Venezuela el principal motivo de este resurgir.

La IV Flota tiene su base en la Estación Naval de Mayport, en el estado de Florida, donde funciona el Comando Sur de la marina estadounidense. Se encargará de dirigir y supervisar las fuerzas navales estadounidenses que operan en América Latina y el Caribe.

El jefe del Comando Sur, James Stavridis, afirmó semanas atrás al diario argentino La Nación que la IV Flota carecerá de capacidad ofensiva. "Está destinada específicamente a cinco misiones: respuesta a desastres naturales, operaciones humanitarias y de asistencia médica, ayuda en el combate al narcotráfico, cooperación en asuntos de medio ambiente y tecnología". Sin embargo, la idea de tener navíos estadounidenses surcando sus mares no convenció a la mayor parte de los gobiernos latinoamericanos, a quienes les hizo recordar los tiempos del intervencionismo norteamericano.

Varios analistas consultados por la agencia AP consideraron la medida más política que otra cosa, que no alterará demasiado el mapa militar de la región. De hecho, el Comando Sur no agregará más personal ni naves a las existentes. Pero hay afirmaciones que provocan escozor. El comandante de la marina de ese comando, James Stevenson, dijo que es posible que sus naves lleguen "hasta el tremendo sistema de ríos en Sudamérica", según consignó el diario argentino Clarín. Ya no se habla de alta mar, sino de una penetración en el territorio.

Otro factor genera preocupación y fue citado por este último medio: el comando de la IV Flota está a cargo del contralmirante Joseph Kernan, integrante del grupo SEAL, un comando de elite que ya ha actuado en Laos, Vietnam y Camboya. Hasta asumir su nuevo cargo, según Clarín, Kernan era jefe del Comando de Tácticas Especiales de Guerra Naval.

Además, está previsto que la IV Flota cuente con los mismos recursos y personal naval que la V Flota, la misma que está emplazada en el Golfo Pérsico.

Venezuela. Más allá de los objetivos asegurados por sus responsables, abundan no obstante los observadores que opinan que el resurgimiento de la IV Flota es una advertencia a Venezuela para que no se pase de la raya.

El capitán de corbeta Pat Paterson, que trabaja como enlace entre las marinas de Estados Unidos, la región andina y el Cono Sur, admitió que "existe preocupación de que un líder como el presidente Hugo Chávez pueda revertir el gran progreso" que América Latina "ha efectuado hacia los principios democráticos y las instituciones", y que la influencia de éste se extienda o amenace a sus vecinos, provocando un efecto desestabilizador.

No es casual que el anuncio del resurgimiento de la IV Flota fuera pocas semanas después de que Venezuela tuviera un rol protagónico en el incidente diplomático que enfrentó a Ecuador y Colombia, que mantuvo alerta a toda la región, tras un bombardeo de las fuerzas colombianas contra un campamento de las FARC en suelo ecuatoriano, el 1° de marzo.

El gobierno de Chávez, así como el de Evo Morales en Bolivia, fueron los que más alertaron por esta iniciativa estadounidense. También lo hizo el ex presidente de Cuba, Fidel Castro, que acusó a la IV Flota de querer "sembrar el terror y la muerte" y no combatir el terrorismo y las actividades ilícitas, como proclama. No es extraño que sólo el gobierno de Colombia, el principal aliado de Washington en América del Sur, haya celebrado su reactivación. Pero otros países que no tienen una fuerte retórica "antiimperialista", como Brasil y Argentina, también se manifestaron en contra.

La Flota renace cuando en América del Sur se vive una suerte de carrera armamentista; también cuando Brasil promueve su Consejo de Defensa Sudamericano.

Sin embargo, hay quienes agregan otros matices. Según dijo a Clarín Khatchik der Ghougassian, especialista en temas de seguridad de la Universidad de San Andrés, en Argentina, "no es casual que esta decisión aparezca cuando se inicia un cambio estructural de la economía mundial en el que las reservas de agua dulce, los alimentos y los recursos energéticos (abundantes en nuestra región), se posicionan como un valor estratégico importante".

Chávez protestó en cita del Mercosur

El presidente venezolano, Hugo Chávez, se dedicó extensamente ayer, en la cumbre del Mercosur en curso en Argentina, a condenar la presencia de la Cuarta Flota estadounidense en el Atlántico Sur.

Chávez pidió a sus colegas interpelar a Estados Unidos sobre la proyectada presencia de la Cuarta Flota, a la que consideró una amenaza para la seguridad, la soberanía y los recursos de América del Sur.

"¿No podríamos pedirle a Estados Unidos que cese en su injerencia grosera y violenta en nuestros países?", se preguntó Chávez, a quien muchos señalan como "motivo" para la reactivación de la IV Flota.

ANSA

Carrera regional de armas

En América del Sur, Chile gasta unos US$ 3.000 millones al año en Armas, debido a una ley heredada de la dictadura de Augusto Pinochet que indica que el 10% de las ganancias del cobre, principal producto de exportación, sea destinado al Ejército.

Colombia ha recibido ayuda por 5.000 millones de dólares de EE.UU., gracias al "Plan Colombia" de combate al narcotráfico, en armamento y logística.

Brasil piensa gastar de aquí a 2011 unos US$ 6.000 millones para actualizar su arsenal militar.

Venezuela, entre 2005 y 2007, gastó 4.000 millones de dólares en compra de armas, sobre todo helicópteros militares, fusiles Kalashnikov y aviones caza.

Aún así, América Latina toda representa el 3% del gasto militar mundial. Estados Unidos significa el 46%.

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