Llegó turno de la estrella del proceso a Fujimori

Perú. Hoy declarará ante la corte ex jefe de inteligencia Vladimiro Montesinos

LIMA | MONTE HAYES, AP

En seis meses de un proceso por homicidio a Alberto Fujimori, la fiscalía ha conseguido poca evidencia sólida de que el ex mandatario aprobó las operaciones de un escuadrón de la muerte para eliminar a colaboradores de la subversión.

Sin embargo, se apresta a llamar a la corte a su testigo clave.

Vladimiro Montesinos, el jefe de facto del servicio de inteligencia nacional durante la década del gobierno de Fujimori, es sindicado como el supuesto organizador del grupo Colina, un escuadrón de la muerte del ejército, que asesinó a 25 personas en dos matanzas cometidas durante la guerra contra la subversión. Finalmente, Montesinos enfrentará a su ex jefe hoy en una corte civil.

Montesinos fue el asesor en las sombras de Fujimori cuando ambos trabajaban para aplastar al movimiento rebelde y cementar la popularidad del autocrático líder. Siempre cerca suyo, pero lejos del ojo público, no rendía cuentas a nadie más que al presidente.

Montesinos solía reunirse con Fujimori en horas de la madrugada. Los secretos eran su sello de marca. Sobornó a sus oponentes o usó información que le suministraba su red de inteligencia para someterlos a su voluntad.

Y hacia el año 2000, cuando el gobierno de Fujimori se derrumbó en medio de un escándalo de corrupción que comprometió a Montesinos, muchos creyeron que su poder había excedido incluso al del presidente.

"Montesinos controlaba las fuerzas armadas, el poder judicial, la fiscalía. Tenía un poder inmenso, más que Fujimori``, afirmó Fernando Rospigliosi, un analista político que reorganizó el sistema de inteligencia peruano en el gobierno que sucedió al de Fujimori.

Montesinos también ha sido vinculado con los más oscuros días del mandato de Fujimori. Un ex miembro del escuadrón de la muerte declaró que vio a su líder reuniéndose con Montesinos en 1991, un día después que ese destacamento ingresara a una fiesta social, buscando una reunión de terroristas, y ametrallara a 15 personas, incluyendo un niño de ocho años.

Hoy la fiscalía espera que Montesinos, de 63 años, brinde el testimonio que necesita para condenar a su ex jefe, de 69. Fujimori, que enfrenta una pena de 30 años de prisión y una multa de 33 millones de dólares de ser hallado culpable, ha negado haber tenido conocimiento de la existencia del grupo Colina y dice que nunca aprobó la realización de una guerra sucia contra los rebeldes.

Montesinos ha dicho que él no estuvo involucrado y señaló la responsabilidad del ejército.

En otros casos ha dicho que actuó bajo las órdenes de Fujimori, y en una oportunidad retó a su ex jefe a retornar de su exilio para enfrentar a la justicia peruana, diciendo desde la cárcel que "un jefe responsable y valiente debería de responder por lo que han hecho sus subordinados, o se les permitió hacer``.

Fujimori, por su parte, dice que Montesinos traicionó su confianza. "Si uno tiene contacto con Montesinos, se lleva la impresión de que está tratando con un hombre sincero con un rostro amable, pero detrás de ese rostro amable sabemos que se esconde una persona diabólica``, dijo el ex presidente hace varios años cuando se encontraba exiliado en Japón.

Montesinos tiene una poderosa razón para guardar silencio: ya cumple una sentencia de 20 años por delitos de corrupción y tráfico de armas para la guerrilla colombiana, y enfrenta otra condena de 35 años si es declarado culpable de haber organizado al escuadrón de la muerte.

Algunos activistas de derechos humanos presumen que Montesinos y Fujimori tiene un pacto para evitar incriminarse en las matanzas. Si señalaran a determinadas personas, ellas podrían volverse en contra de ellos.

Aún así su encuentro en la corte, que será trasmitido en vivo por la televisión peruana, promete ser dramático. Será la primera vez que se hallen frente a frente desde septiembre del 2000 cuando salió a la luz un vídeo que mostraba a Montesinos sobornando a un legislador, y que obligó al jefe de espías a esconderse y pasar a la clandestinidad.

El gobierno de Fujimori pronto se desplomó y ambos se fugaron del Perú, temiendo cada uno aparentemente que su socio lo quisiera muerto. Fujimori usó un chaleco antibalas en sus últimas semanas en el poder, y Montesinos pidió sin éxito asilo en Panamá, diciendo que temía por su vida.

Hoy el abogado de Fujimori, César Nakazaki, dice que su defendido está listo para confrontar a su antiguo colaborador. "Quien tiene la verdad de su lado no tiene nada que temer``.

Aquellos viejos elogios

En otros tiempos, Alberto Fujimori había elogiado a Vladimiro Montesinos por haber ayudado a derrotar a los grupos rebeldes Sendero Luminoso o Túpac Amaru, que en enfrentamientos con el gobierno dejaron casi 70 mil muertos. "En términos de inteligencia era un hombre capaz. Era el número uno", afirmaba.

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