Nicolás Bertolo no entrenó en forma normal en los trabajos realizados por el plantel principal de Nacional en Los Céspedes el lunes pasado y ayer por la mañana, como consecuencia de los golpes recibidos en un incidente que protagonizó en un local comercial de la ciudad de Salto.
Usufructuando el fin de semana de descanso, el volante cordobés viajó a la capital del departamento litoraleño junto a Bruno Fornaroli, que es uno de los futbolistas tricolores con los que tiene mayor afinidad, y con quien fue visto el sábado por la noche en uno de los "boliches" que está de moda en Salto: "Orange".
No se conoce con precisión cuándo, dónde, ni en qué circunstancias, pero lo cierto es que durante su estancia en la capital de "la tierra de las naranjas", según pudo averiguar El País, el futbolista fue insultado y agredido por varias -aparentemente, no menos de cuatro- personas, cuyos golpes (fundamentalmente los que le causaron una inflamación en un ojo) le impidieron practicar con normalidad el lunes y en la pasada jornada.
Todo indica que el incidente se generó "por cuestiones circunstanciales" y, obviamente, por la notoriedad del futbolista, que no le dio mayor trascendencia a lo ocurrido y, por tanto, no radicó ningún tipo de denuncia, pese a que realmente resultó agredido.
Originalmente, Radio Sport 890 había informado que el volante tricolor había sido agredido el domingo de noche cuando se dirigía a comprar pizza en Pocitos, por cinco hinchas aurinegros.
Según la versión difundida ayer, los peñarolenses lo habrían reconocido en la calle, y golpeado brutalmente.
EL PAÍS digital