Secuestrada seis meses en su casa por vendedores de droga

| Cautiva. La hallaron en el sótano semidesnuda, rodeada de heces y sin luz

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Francisco Flores

ANDRÉS LÓPEZ REILLY

Una mujer de 91 años estuvo secuestrada durante seis meses en su casa del Cerro, donde tres sujetos abrieron una boca de venta de pasta base. La Policía la halló en el sótano, semidesnuda y rodeada de heces de perros, gatos y roedores.

Ayer al mediodía un joven llegó en una bicicleta hasta la puerta de Vizcaya 3258 y comenzó a gritar por uno de los vidrios rotos para que un hombre fuera a abrirle. No sabía que, horas antes, la Policía se había llevado detenidos a tres jóvenes por vender pasta base y mantener secuestrada, en el sótano, a la dueña de casa de 91 años.

La imagen era habitual en el lugar: a toda hora iban muchachos a comprar pasta base.

"Todos lo sabían", admitió Graciela, una vecina, al ser consultada por El País. "Por fin cayó una boca, aunque quedan otras más", agregó.

La boca funcionaba en la casa de Diolma Otatti, la anciana que permanecía secuestrada desde hacía varios meses. Pero Graciela no la denunció, porque como muchos dicen en el barrio, "cierran una boca de venta y al poco tiempo abren otras tres".

Diolma vive hace más de 40 años en una humilde propiedad de chapa y concreto, en el Cerro de Montevideo, muy cerca de la bahía.

Es dueña también de un pequeño y estropeado local vecino, ubicado en la esquina, que alquila desde hace años a un almacenero.

El comerciante evitó en todo momento hablar con El País y dijo a varios medios que el secuestro nunca existió. Algunos vecinos dijeron que este hombre tiene una relación de parentesco con uno de los jóvenes detenidos por la Policía.

Diolma es ciega, tiene dificultades para caminar y cuando la encontraron en el sótano de su casa estaba en una cama, semidesnuda. Pesaba menos de 40 kilogramos.

Lo más insólito del caso es que, "sabiendo todos" lo que allí ocurría, el secuestro quedó al descubierto tras un llamado de un vecino a un nieto de la anciana que vive en Miami.

El hombre tuvo que regresar de Estados Unidos para hacer personalmente la denuncia a la Seccional 24ª de Policía.

Ni bien pisó el aeropuerto de Carrasco, se trasladó hasta la vivienda de Vizcaya e Inglaterra. Allí fue recibido a punta de pistola por los intrusos, que bajo insultos lo amenazaron para que se retirara de lugar, diciéndole que "no tenía nada que hacer allí".

El nieto se fue y luego de dar algunas vueltas por el barrio, llegó a la Seccional 24ª para denunciar lo ocurrido.

La Policía actuó rápidamente y llegó a la finca, donde detuvo a los tres hombres, se incautó de un arma calibre 22 con la numeración limada, una pistola de aire comprimido, dinero y algunas dosis de pasta base.

"CUIDADOR". Aparentemente uno de los jóvenes de iniciales C.L.O., de 21 años, habría sido contratado hace unos ocho meses para cuidar a la anciana.

Al poco tiempo, aprovechó la situación para llevar a otros amigos y comenzar a vender pasta base a los jóvenes del barrio. Con él, cayeron M.F.B, de 18 años, y M.J.C, de 31, éste último con un antecedente por violencia doméstica.

Aunque la anciana hacía unos seis meses que estaba secuestrada, en el barrio la habían visto al menos una vez, hace un mes y medio. ¿Por qué nunca dijo nada del calvario que estaba viviendo? ¿Se lo comentó a alguien alguna vez? Son preguntas que ahora se hacen la Policía y la jueza del caso.

Incluso otra mujer, de nombre Yanet, le llevaba a Diolma medicinas y alimentos. El hijo y la sobrina de Yanet dijeron a El País que ella concurría con la cédula de identidad de la anciana a Salud Pública a retirar esos medicamentos.

"La última vez que la vi fue hace aproximadamente un mes y medio. No me dijo nada y parecía estar bien, aunque tenía sus achaques, propios de una mujer de su edad", relató a El País María Olivera, su vecina y amiga.

"La conozco hace como 40 años. El 8 de agosto es su cumpleaños, lo recuerdo bien porque yo siempre le llevo una torta de manzana", recordó María, quien vive en la casa de al lado. María dijo que "muchos muchachos" iban a la casa, pero que no le extrañó que a Diolma no se la viera con tanta frecuencia por la calle porque era una mujer de avanzada edad.

Un vecino le llevó ropa limpia, toallas y sábanas al Maciel.

CLAVES

El cuidador.

Un joven de 21 años es contratado para cuidar a Diolma Otatti, de 91 años, en su casa del Cerro.

Boca de venta.

El muchacho trae a otros dos jóvenes, de 18 y 31 años, para participar del negocio. La casa recibe "visitas" a toda hora.

La denuncia.

Un vecino llama a un nieto de la anciana que vive en Miami. Éste vuelve a Montevideo y hace la denuncia en la seccional.

El hallazgo.

Diolma es encontrada en el sótano semidesnuda, rodeada de excrementos de animales y a oscuras.

Un lugar con olor nauseabundo

Cuando los efectivos policiales allanaron la casa sintieron que salía un olor nauseabundo de una puerta que conducía al sótano. Al abrirla se encontraron con algo inesperado: la anciana estaba tirada en una cama, semidesnuda, en una oscuridad total y pesando menos de 40 kilogramos. A su alrededor había materias fecales de perros, gatos y ratas, y el aspecto de la señora, como el del lugar de encierro, eran deplorables.

Según declararon los secuestradores a la Policía, la mujer "no se quería bañar", con lo que pretendieron justificar el estado de total abandono de la víctima. Una de las hipótesis que se maneja es que los delincuentes pensaban dejarla morir de inanición.

Diolma fue atendida en el lugar por una emergencia médica móvil que la trasladó al Hospital Maciel en estado delicado.

A las 7 horas de ayer se encontraba en la emergencia del centro hospitalario. Permanecía sentada en una silla y estaba lúcida según dijeron desde la repartición. Indicaron que está desnutrida, pero que no fue necesario asistirla con un respirador. Va a permanecer internada, agregaron las fuentes consultadas.

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