MELO | HILTON MESTRE
Mauricio Reboledo, preso por haber matado a su ex mujer comenzó a usar el chat desde la cárcel Conventos de Melo. Así conoció a Mercedes Revetria y se enamoraron. La peculiar historia tuvo esta semana una nueva instancia: el casamiento de la pareja en la penitenciaría local.
En esa cárcel, los reclusos tienen acceso a computadoras, con conexión a Internet. Además, como en el resto de las cárceles, hay un teléfono público en el cual pueden recibir llamadas.
Ella, que vivía en Nueva Helvecia, Colonia, es madre de dos hijos: uno de seis años y una joven de 19. Según confesó a radio Acuarela, cuando transitaba una compleja situación relacionada con su hijo más pequeño, recibió mucha contención y ayuda de Reboledo.
En algunas oportunidades se comunicaban por teléfono, dijo, y otras lo hacían por intermedio del chat.
Reboledo la guió sobre los pasos a dar en ese problema. Luego la invitó a vivir a Melo. Ella no dudó y se trasladó.
Remarcó que encontró en Mauricio, apoyo, entendimiento y muchas cosas más que necesitaba y afirmó categóricamente que actualmente está "muy enamorada".
Por su parte, el novio, en una entrevista concedida a la misma emisora, admitió su arrepentimiento por lo que hizo y determinó su prisión.
"Siempre que se quita una vida hay arrepentimiento de por medio", afirmó. Y más adelante agregó: Aunque "hay que ver los motivos".
Reboledo destacó el apoyo que recibió de su familia en esta nueva etapa, y no negó haber encontrado en Mercedes al amor de su vida. Dijo que la conoció por intermedio de chat hace mas de un año y señaló que una boda en la cárcel "no es tan sabrosa porque tiene sus trabas de algo diferente que no lleva a lo que uno espera".
La boda coincidió con la visita anual de cárceles, sólo que se realizó horas antes de efectivizarse en la penitenciaría la presencia de los ministros de la Suprema Corte de Justicia.
El casamiento estaba ya fijado desde hace seis meses y Reboledo no goza actualmente del beneficio de las salidas transitorias, según informaron fuentes consultadas por El País en Melo.