La nueva flota ya provoca oleaje

Apoyo en Bogotá, rechazo venezolano y críticas en Brasil

WASHINGTON

Oficializada su reactivación, aunque todavía no esté operativa, la IV Flota de la Armada de los Estados Unidos ya levanta olas en la región. Brasil afirmó que no operará en sus aguas, los presidentes de Venezuela y Bolivia, Hugo Chávez y Evo Morales, la denunciaron como un manifiesto "imperialista" e "intervencionista", y el líder cubano Fidel Castro afirmó que servirá para sembrar "terror y muerte" en la región.

Otros países, sin embargo, le dieron la bienvenida, como Colombia, el mayor aliado de la Casa Blanca en América latina.

La IV Flota comenzará a operar el 1° de julio próximo, cuando asuma el mando el contraalmirante Joseph Kernan, hasta ahora jefe del Comando de Operaciones Especiales de la Armada. Será el primer buzo táctico de este país que lidere una flota, cuya potencia total será variable.

El Comando Sur, donde estará su base, se ha preocupado en aclarar varios puntos. Según ellos, la reactivación de la flota no conllevará más presencia militar norteamericana en la región, por donde ahora navega el grupo de buques que encabeza el portaaviones George Washington: el USS Boxer, en misión humanitaria, y otros cuatro barcos, en operaciones de lucha contra el narcotráfico y para realizar ejercicios conjuntos.

Colombia celebró la reactivación de la flota. Bogotá la ve como un contrapeso a las aspiraciones armamentísticas de Chávez, que buscó adquirir en Moscú hasta nueve submarinos rusos por entre 1.000 y 2.000 millones de dólares en junio pasado. Y como una herramienta para golpear a los narcotraficantes, que en los últimos años recurrieron a submarinos "caseros" para moverse por el Caribe.

Otros, sin embargo, muestran resistencia o son críticos feroces de la futura IV Flota. Tanto como en el caso de Colombia, algunos resultaron obvios como Chávez, Morales y Castro. Pero, también Brasil reaccionó al anuncio. "Ellos podrán actuar en áreas no jurisdiccionales brasileñas. Aquí no entran", señaló el ministro de Defensa, Nelson Jobim, después de reunirse con oficiales del ejército en Río de Janeiro. LA NACIÓN/GDA

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