En el campo, hoy manda la sequía

Impacto. La falta de lluvias empujará al alza los precios de la carne en los próximos meses En lo inmediato hará que aumente la tarifa eléctrica La lechería bajará sus rendimientos

2008-05-18 00:00:00 200x198
El País

CONSULTORA SERAGRO | Y REDACCIÓN

La sequía que se arrastra desde hace seis meses está generando una grave situación forrajera en el sector ganadero y lechero y una caída en los rendimientos de algunos cultivos agrícolas como la soja y el maíz.

El déficit de lluvias que sufre todo el país desde noviembre de 2007, no sólo está impactando en la producción de energía, sino que está sumiendo al sector productivo en uno de los inviernos más difíciles de los últimos años, que sólo se sostiene por el alto nivel del precio internacional de los commodities agropecuarios.

Para el agro se trata de la peor sequía, la que ocurre a la entrada del invierno, lo que le quita al campo toda posibilidad de recuperación frente a los inminentes fríos extremos y los temporales de viento.

Si bien las estimaciones climáticas marcan el comienzo de un proceso de normalización de las precipitaciones para mediados de junio próximo, los productores recuerdan que cuando comience a llover "lo que caerá es agua y no pasto", con lo que se advierte que se necesitará tiempo para recuperar pasturas y cultivos.

Los ganaderos están defendiendo sus posiciones sacándose en encima las categorías más sensibles, mientras que cae el valor de los ganados de reposición. En el sector lechero ya se lleva consumida cerca de la mitad de las reservas forrajeras previstas para todo el invierno y la situación se mantiene en base a suplementación. Esto siempre y cuando sea posible conseguir raciones, dado que el costo de algunos insumos para mejorar la fertilidad de los suelos se multiplicó por cuatro.

En el sector agrícola, el impacto más grande se sintió en marzo por el efecto combinado de la falta de lluvias y las heladas, con lo que se resentirán los rendimientos de algunos cultivos como soja y maíz. La siembra de trigo se puede ver retrasada, pero hay quienes señalan que las condiciones del suelo son muy favorables para este cultivo.

Ganadería. La gravedad de la situación forrajera define el escenario. En la mayor parte del territorio, con variaciones extremas, los campos están en tierra, no hay un pasto, y las pasturas sembradas apenas asoman o directamente se perdieron. No obstante, los operadores y técnicos sostienen que todavía los ganados se conservan en buen estado corporal.

Pero esta bonanza no puede durar. El invierno, los fríos y los temporales, se vienen inexorables y el panorama va a cambiar para mal en cualquier momento.

Los productores están reaccionando de la manera que pueden: embarcando a frigorífico todo animal que dé para matar, saliendo de las categorías menores y más amenazadas y eventualmente suplementando o preparándose para hacerlo en breve. Estas acciones determinan varios efectos en el mercado.

Frigoríficos. Los ganados de embarque han conservado sus valores en el último mes, a pesar de haber estado muy ofrecidos. El promedio del indicador del Instituto Nacional de Carnes (INAC) correspondiente a la semana terminada el 10 de mayo por novillos gordos de razas carniceras, es de US$ 1,33 el kilo en pie o US$ 2,584 a la carne, con un rendimiento en segunda balanza muy bajo, como corresponde a los tiempos de sequía: 51,3 %. Estos precios se sitúan apenas 1,5 % por debajo del pico más alto alcanzado hace un mes y medio, cuando la sequía todavía no era tan evidente. Algo similar ocurre con las categorías de vacas y vaquillonas.

La faena, que hasta finalizado marzo estaba siendo relativamente baja, con una oferta contenida, pegó un salto en abril y entró en mayo batiendo todos los récords. Esto habla bien del funcionamiento actual del sistema, con una industria que da respuesta a los enormes desafíos de la hora. La industria, que podría haber bajado mucho más los precios, puede sostener estas cotizaciones porque la carne de exportación sigue trepando a niveles insólitos. Hoy se vende a precios 40 % superiores a los de enero, y 70 % más altos que hace un año.

Reposición y cría. Los ganados para el campo, en cambio, registran una fuerte caída de sus valores, lo que expresa con toda nitidez la gravedad de la situación. El volumen de oferta de todas las categorías desborda largamente las posibilidades de la demanda, que se muestra por demás cautelosa, y los precios inevitablemente se resienten. La escasez y la necesidad han hecho disparar los precios de los fardos de cualquier cosa, así como los de los granos forrajeros, raciones y subproductos de la agricultura, que son completamente insuficientes para satisfacer las exigencias actuales y las que se avecinan.

Lechería. En el sector lechero, en general, ya se utilizó buena parte de las reservas de invierno y el ganado está estabulado o semiestabulado. Los cultivos de invierno nacieron mal y con las praderas no se pudo hacer nada.

El presidente de la Sociedad de Productores Lecheros de San José, Héctor Javiel, advierte que cuando vengan las lluvias se agregará el problema del barro y del frío. En cuanto a la producción, los tambos promedio están remitiendo entre 35% y 40% menos de leche. Algunos insumos, como el sulfato de amonio, hoy se paga a US$ 1.280 la tonelada, cuando el año pasado estaba a US$ 300. Los operativos de ración están funcionando, aunque la mayoría es forraje argentino, por lo que hay que eludir los piquetes y se trae en barcos por Nueva Palmira, con lo que se encarecen los fletes.

En el sector granjero la incidencia de la sequía es menor como consecuencia de la fuerte presencia de riesgo en la mayoría de las chacras. Solamente se puede ver afectada la producción frutícola en cuanto al alcance de los calibres que requiere el mercado.

En algunos puntos del país, como es el caso de Cerro Largo, se está asistiendo con camiones cisterna para la provisión de agua en algunas zonas. Los objetivos inmediatos son escuelas y poblaciones rurales cercanas, mientras el Comité de Emergencias Departamental se mantiene alerta.

Prevén que lluvias se normalicen a partir de Junio

De acuerdo a las proyecciones del Grupo de Tendencias Climáticas de la Facultad de Ciencias, la fase fría del fenómeno de El Niño, también conocida como La Niña, y que está provocando registros pluviométricos por debajo de lo normal, ya está mostrando signos de debilitamiento y es de esperar que a mediados de junio comience un proceso de normalización de las precipitaciones, aseguró a El País el coordinador de este equipo técnico, Mario Bidegain. En su opinión, es de esperar que en el mes en curso se continúe asistiendo a un déficit de lluvias, es decir que no habrá cambios en la actual situación. Recién a partir de mediados de junio comenzaría un proceso de normalización de precipitaciones, una vez que culmine definitivamente el fenómeno de La Niña, que se caracteriza por el enfriamiento de las aguas en el Pacífico tropical, lo que impide una adecuada evaporación con las consiguientes lluvias en territorios continentales. Por otra parte, Bidegain dijo que se trata de un fenómeno que se está verificando desde noviembre del año pasado, por lo que, en función de la extensión del déficit hídrico, ya se puede catalogar técnicamente como sequía.

En primera instancia no se prevén temperaturas por debajo de lo normal. En un proceso de regularización de la situación, las temperaturas se mantendrían en niveles promedio para la época. En las consideraciones previas del informe para el trimestre mayo-julio, se señala que el período febrero-abril de 2008 presentó lluvias muy escasas sobre todo el país. Los mayores desvíos negativos (-80%) se registraron sobre el norte y litoral oeste del país. Solo sobre el departamento de Lavalleja se ubica una zona de superávit debido a las lluvias registradas a fines de febrero pasado. Las temperaturas medias del último trimestre han estado por encima de lo normal. Los mayores desvíos positivos se dieron al norte (Salto y Artigas), y los menores sobre el suroeste del territorio.

Caen rendimientos de la soja y maíz

La sequía que afecta al país no es vista como problema por técnicos oficiales, productores y operadores vinculados a la producción agrícola. Sin embargo, el efecto de la falta de lluvias en febrero y marzo -sumado a heladas tempranas- golpeó en el rendimiento del maíz y de la soja.

Para Gabriel Carballal, agricultor y contratista de Soriano, la falta de lluvias de los primeros meses del año y las heladas "se comieron" 500 kilos de soja por hectárea. Relató que en un campo en Flores las lluvias desde el 15 de noviembre llegaron a sólo 70 milímetros y el rendimiento fue de poco más de 900 kilos por hectárea. Se estima que el promedio de rendimiento de la zafra que se está terminando de cosechar estará en torno a los 1.800 kilos, afectada por los factores climáticos.

Maíz y trigo. La falta de lluvias de las últimas semanas habría afectado también algunos maíces de segunda, pero con un impacto menor.

Según Carballal el actual clima es propicio para la siembra de trigo porque existe una "buena condición" de los suelos que tiene un fuerte componente de nitratos.

Por su parte, Gonzalo Souto, técnico de la Oficina de Programación y Política Agropecuarias (Opypa) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, sostuvo que la falta de lluvias de las últimas semanas pudo tener "alguna cola" en los cultivos de verano que todavía se estaban por cosechar, sin ser muy significativa. A su vez, coincidió en que el efecto más importante se dio por la falta de lluvias de marzo y las heladas tempranas.

Sobre los cultivos de invierno como trigo, Souto dijo que puede existir alguna demora en la siembra y que no nazcan por faltas de lluvias algunos trigos tempranos, aunque no habría una incidencia negativa hasta ahora.

Inminente suba de factura energética

La falta de lluvias sumada a los estratosféricos precios del petróleo complican y encarecen la generación hidroeléctrica, haciendo temer por el suministro en el invierno -el período de mayor consumo en el país- y la preocupación del gobierno está puesta en los costos de generación que debe enfrentar UTE.

La empresa ya gastó más de US$ 300 millones en cuatro meses y medio, cuando preveía que el costo de generación de todo el año llegaría a US$ 340 millones.

Fuentes oficiales reconocieron la semana pasada a El País que la posibilidad de un aumento tarifario está cada vez más cerca, salvo que Economía decida cargar con esos mayores costos, como lo hizo en 2006, disminuyendo los aportes que UTE debe hacer a Rentas Generales.

En la encuesta de expectativas de inflación que mensualmente releva el Banco Central, alguno de los consultados ya incorporó en sus previsiones de mayo un aumento de la factura eléctrica.

En los últimos días UTE ha debido gastar hasta US$ 4,7 millones diarios haciendo trabajar a pleno las centrales térmicas que tiene en funcionamiento. Hasta pocos días atrás el gasto diario no superaba los US$ 3 millones.

Ancap tampoco se salvará de una suba, aunque seguramente la apruebe recién el mes próximo.

La semana pasada el precio del petróleo volvió a trepar hasta niveles récord y el barril de crudo de Texas, el de referencia para Ancap, se encareció el viernes US$ 2,17 y finalizó a un precio récord de US$ 126,29 en Nueva York.

El banco de inversiones Goldman Sachs prevé que en al segundo semestre del año llegue a costar US$ 141.

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