La pregunta del millón

Para nada nos sorprende a nosotros, lo que el embajador uruguayo en Venezuela, Gerónimo Cardozo, les dijo a un grupo de diputados compatriotas que visitaron dicho país. Sí llama la atención que sus dichos se hayan hecho públicos.

Dijo el diplomático que Venezuela "vive una situación crítica, que aún no se sabe cómo termina". La alta rotación de ministros y subalternos -comentó-, producto de "la brutal corrupción" en el gobierno de Chávez, complica la materialización de los convenios firmados con nuestro país. Y añadió que "Telesur -que trasmitió el contra-acto en que el lenguaraz del Caribe calificó a Vázquez de "vendepatria", en ocasión de la visita de Bush a nuestro país- es un canal enemigo de Uruguay".

Abogó, en consecuencia, por que abandonemos esa sociedad. En la que nunca debimos ingresar. Y también se agravió de que los subalternos del mandón "bolivariano" no saben usar las Usinas Potabilizadoras de Agua (UPAS) que exporta OSE. "Las instalan donde no funcionan", añadió. Ello no ocurría, ni en Venezuela ni en otros países a los que OSE vendió o donó UPAS en situaciones de emergencia, antes de este gobierno. Iba su Gerente General e inventor de las mismas, Ing. Arturo Castagnino, las instalaba y enseñaba a los lugareños su funcionamiento.

Ello es ahora imposible, porque el Directorio frenteamplista y bipartito de OSE, tras asumir sus funciones el 29 de marzo de 2005, expulsó porque sí del organismo al Ing. Castagnino el 31 de marzo, siendo que era su mejor ingeniero hidráulico. Y, quizás, el mejor del país.

Pero ello es otra historia. Lamentable y arbitraria, pero otra historia. Volvemos, entonces, a la desdichada entente que el inexperto gobierno que padece el país comenzó con el hoy casi tambaleante gobierno venezolano desde su misma instalación. Porque ya el 1° de marzo de 2005 principiaron los picos pardos con quien Don Juan Carlos de Borbón mandó callar y se firmaron con él y su comitiva los primeros convenios. Esos mismos que, según nuestro embajador, es difícil materializar con jerarcas que ostentan, al parecer, récords de corrupción.

Entre dichos convenios, sin duda el más importante y más sonado, fue el que con sobrada razón hemos calificado, una y otra vez, del negocio del tío Bartolo. En cuyo mérito, hace tres años que Ancap le compra a Pedevesa casi todo el crudo que requiere su refinería para abastecer al país de combustibles. Crudo pesado, de mala calidad, inapropiado para la vieja refinería de La Teja, vendido a precio algo mayor que el del mercado internacional, pero, eso sí, fiado en una cuarta parte y a repagar -dentro de algunos años- con módicos intereses.

Con el precio del petróleo en las nubes, el negocio del tío Bartolo, dado que nuestro ente petrolífero compra, anualmente, más bien más que menos de mil millones de dólares, transformó a Pedevesa en formidable acreedor de ANCAP, a razón de no menos de 250 millones de dólares por año. La cifra, a esta altura, salvo que el fiado se haya suprimido, debe superar los 700 millones de la moneda verde y es bastante mayor que todo el patrimonio del organismo.

Sumido su país, por obra de sus dislates, en crisis alimentaria, Chávez pretendió meses atrás que comenzáramos a saldar la deuda con alimentos uruguayos. Parece que no lo logró. En todo caso, trátase de un gravísimo problema, que heredará, entre otros, el próximo gobierno.

Pero el negocio del tío Bartolo generó -o debió generar- un fenomenal ahorro para ANCAP, de monto idéntico al adeudado al desgobierno "bolivariano". Ocurre, sin embargo, que parece que nadie sabe dónde están o en qué se gastaron los cientos de millones de dólares que nuestro ente se abstuvo de pagar a su proveedor. Es la pregunta del millón, como aquella del programa televisivo de Martini, tan popular décadas atrás, pero que nadie osa formularla, por ignorancia o por temor a no se sabe qué.

El senador Abreu se la hizo al entonces ministro de Industrias, Jorge Lepra, cuando lo interpeló, quien quedó en responderle más adelante. Pero no lo hizo y se fue de embajador a París.

Entre tanto, la pregunta del millón sigue en pie. ¿Dónde están los 700 millones de dólares que ANCAP no le pagó a Pedevesa? Como los infantes de Aragón, al decir inmortal de Jorge Manrique, ¿qué se ficieron?

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar