Nacional ya piensa en el clásico

2008-05-08 00:00:00 300x195
AP

Daniel Rosa en San Pablo - El País en Brasil

Si el clásico del domingo era muy importante para Nacional porque prácticamente definirá el futuro de los grandes en el Clausura, ahora pasó a ser esencial. La Copa Santander Libertadores ya es pasado para el conjunto tricolor. La derrota 2-0 sufrida anoche en Morumbí ante Sao Paulo selló el destino de los tricolores y del fútbol uruguayo en la competencia.

En suelo paulista, para Nacional se repitió la historia de lo ocurrido en Maracaná ante Flamengo (0-2) en la fase de grupos. Justo cuando ya había pasado el sofocón y el partido comenzaba a plantearse tal cual se lo había planificado Gerardo Pelusso, un error defensivo (fallido despeje de Victorino) y la clase para definir en una baldosa de Adriano tiraron todo lo hecho por la borda. Iban 37, pero el partido y la serie se definieron.

Había que aguantar la primera media hora. Eso estaba claro desde que se partió de Montevideo. Sao Paulo se iba a lanzar con todo al ataque y, cuando los paulistas de adentro de la cancha y los de afuera comenzaran a inquietarse, se generarían los espacios para aprovechar de contragolpe. Todo eso ocurría antes del gol.

Con un muy buen trabajo de Bertolo, sacrificado para marcar y luego para desbordar por la izquierda, Nacional había controlado el trámite. La línea de cuatro se paró en cuarta cancha, la de volantes en el círculo central y los puntas en tres cuartos. Es decir, el equipo estaba compacto, bien parado, tapando todos los espacios y empujando al rival hacia su área. Por otra parte, la zaga paulista no encontraba la manera de anular al "Chengue", que por arriba ganaba con facilidad y hasta ganaba en velocidad algún desborde.

Sao Paulo estaba sorprendido por la actitud de Nacional de ir hacia el frente y lo demostraba jugando en forma individual y tirando pelotazos largos.

En el momento de mayor sufrimiento, cuando ya Viera le había negado el tanto a Adriano con una gran estirada contra su palo derecho, llegó el gol. La tercera fue la vencida para "El Emperador" y entonces los espacios que ya el local había comenzado a dejar, desaparecieron. Ya sin presión, Sao Paulo se acomodó en la cancha y ni qué hablar cuando al minuto de juego Pablo Caballero vio merecidamente la tarjeta roja por segunda amonestación ante dura falta a Richarlyson. Quedaban 44 minutos para resignarse a ver la clasificación de Sao Paulo a cuartos de final. Pero no fue así. Nacional no se metió atrás. Bertolo fue una, dos, tres veces. Desbordó, remató, le hizo señas a sus compañeros de que presionaran más arriba y tiró paredes, pero no encontró socios.

El tricolor se despidió una fase antes que el año pasado. Queda la pena de haberlo hecho ante un rival que no parece tener futuro. Ya se quedó sin el pan y la torta está ahí, en el horno. El domingo la saca a tiempo o se le quema.

El País

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