Erupción volcánica provoca el éxodo de 5.000 personas

Chaitén. Pobladores dejan casas temiendo no verlas más

Chaitén, Chile | AFP

Los habitantes de dos poblaciones al sur de Chile, unas 5.000 personas, emprendieron un doloroso éxodo por tierra y mar para escapar de la erupción del volcán Chaitén, cuya columna de ceniza se elevaba a treinta kilómetros de altura.

La fuerte actividad del volcán se mantenía ayer, pero con un cambio en la dirección de la columna de cenizas desde la noche del martes, que afectaría ahora a la localidad chilena de Palena y a la argentina Bariloche, junto con el arrastre de cenizas hasta el sur de la provincia de Buenos Aires.

Los poblados chilenos de Chaitén, a los pies del volcán, y Futaleufú, a unos 70 kilómetros de distancia, quedaron prácticamente despoblados tras concretarse una evacuación masiva ordenada por las autoridades luego del incremento de la actividad del macizo, que el martes levantó una columna de cenizas de más de 30 km de altura.

En Chaitén, la totalidad de sus más de 4.000 habitantes dejó la localidad y este miércoles sólo quedaban efectivos de la policía y marinos, junto a un puñado de periodistas y fotógrafos.

Las calles del pueblo estaban desoladas y cubiertas por una densa capa de cenizas. Todo el comercio cerró e incluso el municipio trasladó sus oficinas hasta la ciudad de Puerto Montt, a unos 200 kilómetros de distancia.

Una imagen similar presentaba el poblado de Futaleufú, que se encontraba bajo unos 30 centímetros de cenizas, cuya inhalación es altamente nociva.

La mayoría de los evacuados abandonó sus hogares con mínimas pertenencias. Algunos lo hicieron contra su voluntad, ante la desesperación de dejar abandonadas las casas donde vivieron toda su vida, además de sus mascotas.

"Por suerte alcanzamos arrancar, pero es angustiante no saber si tendremos casa y si nuestras cosas están donde las dejamos", relató Deborah San-hueza, que permanece en un albergue en Puerto Montt.

"No quería venirme, pero había demasiado ruido y las cenizas caían todo el día", señaló por su parte Rosa Mayorga, una mujer de 62 años que también estaba albergada en Puerto Montt.

Según la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi), el total de evacuados supera las 5.000 personas, la mayoría de las cuales se mantenía en casas de familiares o amigos. Unos 600 estaban en albergues, instalados en colegios de la isla de Chiloé y en Puerto Montt.

La presidenta chilena Michelle Bachelet les prometió a todos "soluciones integrales" y un mejor futuro.

Los habitantes de Chaitén que fueron evacuados a la isla de Chiloé lo hicieron a través de embarcaciones de la Marina, en un trayecto que duraba hasta cinco horas. El resto lo hizo por tierra hasta Puerto Montt.

En Futaleufú el traslado se realizó hacia localidades argentinas vecinas y para este miércoles estaba previsto el traslado de entre 5.000 a 8.000 cabezas de ganado.

La lluvia de cenizas ha afectado también al sur de Argentina, donde había llegado hasta la ciudad balnearia de Mar del Plata y podía aproximarse a Buenos Aires, dijo una fuente oficial.

"Las estaciones meteorológicas detectaron la presencia de cenizas en zonas del sur de la provincia de Buenos Aires (centro-este)", dijo una vocera del Servicio Meteorológico Nacional, mientras vecinos reportaron la presencia de cenizas en la turística Mar del Plata.

Cenizas llegarían a Buenos Aires

bariloche La lluvia de cenizas por la erupción del volcán Chaitén en Chile se expandió el miércoles por ciudades del sur y sudoeste de Argentina. Mar del Plata, la ciudad balneario de 600 mil habitantes, halló estos vestigios en su costa atlántica.

Pero el fenómeno, que podía confundirse con niebla, se observó de manera marcada en pueblos de las provincias sureñas de Chubut, Río Negro y Neuquén, donde regía una alerta, pero sin dañar aún a la ciudad turística de Bariloche, a 1.600 kilómetros al sudoeste de Buenos Aires.

El Servicio Metereológico Nacional (SMN) no descartó que las cenizas lleguen a la Capital Federal. Todo dependería de los vientos de las próximas horas.

Al menos 106 escuelas de la provincia de Chubut, la que más sufrió por la nube de ceniza volcánica, reanudaron ayer las clases, aunque se mantiene la alerta y el operativo de precaución. Esquel y el Bolsón, dos localidades fronterizas, estaban dentro de las más afectadas.

"No estamos detectando ninguna presencia de gases hasta este momento en las mediciones de aire y suelo que se han realizando", dijo la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, quien se encontraba en El Bolsón, junto al vicepresidente Julio Cobos.

AFP

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