La vuelta de una rubia nada tonta

2008-05-08 00:00:00 300x300

GUILLERMO ZAPIOLA

Quien crea que es en realidad la típica rubia sin cerebro que a veces ha interpretado en la pantalla, se equivoca de medio a medio. Hay células grises funcionando debajo de la cabellera de Cameron Diaz.

El estreno de Locura de amor en Las Vegas, comedia romántica protagonizada por Diaz y Ashton Kutcher que se estrena mañana en Montevideo, es un pretexto tan bueno como cualquier otro para repasar la carrera de la actriz, cuyo físico la inclina inevitablemente hacia un tipo de cine, pero que ha sabido aspirar a más.

Es linda, claro, y eso no siempre es una ventaja para intentar una carrera cinematográfica "seria". En su filmografía predominan las comedias, y el riesgo de quedar encasillada en ellas era muy cierto para esta norteamericana de padre cubano, que nació en San Diego, California, en 1972, y debutó en cine junto a Jim Carrey en La máscara (1994). Una comedia, claro.

La fama le llegó más tarde, en otros ejemplos del género como La boda de mi mejor amigo (1997) junto a Julia Roberts, a veces en vertiente negra o provocativa como Vidas sin reglas (1997) de Danny Boyle o Loco por Mary (1998) de los irrespetuosos hermanos Farrelly. Volvería al género o sus alrededores en películas como Cosa de locos (1998) o En sus zapatos (2005), y lo retoma nuevamente en esta película que se exhibe desde mañana.

Sin embargo, en el medio habían ocurrido algunas cosas en la carrera de Cameron Diaz, incluyendo un par de tonterías como Los ángeles de Charlie y su secuela (2000 y 2003), o la traslación norteamericana (titulada Vanilla Sky, 2001) de la más interesante película española Abre los ojos de Alejandro Amenábar.

Sin embargo, no todas han sido malas noticias. En 1999, por lo menos dos directores empeñados en distinguirse del nivel medio se fijaron en ella. El inteligente Spike Jonze le ofreció un papel clave en la ingeniosa ¿Quieres ser John Malkovich? y pocos aficionados han olvidado su reacción de entusiasmo loco en la secuencia en la que se empeña en repetir la experiencia a través del túnel que conduce a la mente del actor del título. Al mismo tiempo, el más serio y "políticamente correcto" Oliver Stone la convocó para una interpretación dramática en la historia sobre deporte profesional de Un domingo cualquiera, junto a Al Pacino, y supo hacerla.

Y siguieron otros compromisos "serios". El joven director Rodrigo García, cuyo padre tiene un segundo apellido famoso que se pronuncia Márquez, la invitó a integrar el multiestelar elenco del drama femenino y coral Con solo mirarte (2000), y Martin Scorsese la emparejó con Daniel Day-Lewis y Leo DiCaprio en la potente epopeya de Pandillas de Nueva York (2002). Es posible de todos modos que el viejo Marty la haya desperdiciado un poco: el suyo era acaso el personaje más desdibujado (por problemas de guión) de una película donde lo que realmente importaba pasaba por otro lado.

Vuelta a las rubias tontas, entonces, pero resulta que no son tan tontas. Vale la pena echarle una ojeada a En sus zapatos, solamente para observar la evolución de un personaje que al principio parece superficial y frívolo, y luego revela toda una faceta de calidez y vulnerabilidad. Cameron sale muy bien del paso.

Seguramente también lo hace en Locura de amor en Las Vegas, una película que desde el título advierte lo que pasa en su contenido. Ya se sabe que ocurren cosas muy locas en Las Vegas, desde ganar (o perder) una fortuna hasta casarse y descasarse en veinticuatro horas. Esas dos ideas básicas dispararon el guión de esta comedia escrita por Diana Fox y dirigida por Tom Vaughn en la que Diaz y Kutcher se conocen y viven un complicado romance.

Explicando su personaje, Diaz sostiene: "Quienes mantienen relaciones piensan a menudo que sus amigos solteros o que no tienen pareja son los afortunados, mientras que éstos lo único que quieren es tener un perrito que les ladre. En la vida, al fin y al cabo, se trata de hallar la propia felicidad. No basta para ser feliz el mantener una relación; primero, uno tiene que sentirse feliz consigo mismo. Eso es algo que creo que Joy, mi personaje, aprende de la forma más difícil".

Pese al título, una parte importante de la acción transcurre en Nueva York, porque las leyes de ese Estado sobre el divorcio cuadraban con el relato que los realizadores querían contar, el enamoramiento de dos personajes muy distintos. Ella trabaja en Wall Street, él vive en Brooklyn y se gana la vida fabricando armarios. Las diferencias entre los personajes podían reflejarse en un paisaje igualmente diverso.

Para Cameron, la comedia debía desarrollarse en un plano de "realidad irreal". Al respecto señala: "Por supuesto que tengo que hacerle una señal a un taxista, correr por las calles de Nueva York arrojando fruta, pelearme con Ashton y tirarlo al suelo en medio del Central Park, pero mi locura no deja de responder a un método honesto. Tom (el director) se aseguró de que siguiéramos siendo reales en medio de situaciones muy irreales".

Un colega impactado

Ashton Kutcher con- fiesa haberse quedado "sin palabras" cuando conoció a Cameron Diaz, unos siete años antes de convertirse en su coestrella en Locura de amor en Las Vegas. La vio en una entrega de premios y dijo "Guau, es hermosa". Y también le pareció muy divertida. Quedó tan impactado que no pudo decirle ninguna palabra. Intentó hablarle, emitió algunos sonidos y se fue.

Una década larga de carrera con varios picos de auténtico valor

La boda de mi mejor amigo

1997

Ya había hecho algunos papeles menores, pero éste fue uno de los primeros que la puso realmente sobre el tapete. Robarle su enamorado a nada menos que Julita Roberts (la chica de los veinte millones) es una hazaña que poca gente, aparte de Cameron, ha hecho en el cine.

Loco por Mary

1998

"Esta película tiene cosas que no querría que viera mi mamá", dijo alguna vez Cameron Diaz. Y también: "Uno lee el guión y piensa que los Farrelly no se van a atrever a filmar eso, pero se atreven". Una comedia loca loca, muy típica de los directores Farrelly, entre la inteligencia y la brocha gorda.

¿Quieres ser John Malkovich?

1999

Un túnel conduce hasta el cerebro del actor Malkovich, en una película en la que éste tuvo el suficiente sentido del humor como para permitir que le tomaran el pelo, a menudo con una dosis de crueldad. Cameron es una de las aventureras que se lanza a explorar.

Los ángeles de Charlie

2000

La serie original de la tele era una tontería, y su modernización cinematográfica es más espectacular pero no mucho mejor. Sus heroínas (Cameron, Drew Barrymore, Lucy Liu) parecen haberse divertido, pero ya se sabe que los críticos son unos amargados.

Pandillas de Nueva York

2003

El personaje de ladrona y prostituta que se interponía entre Daniel Day-Lewis y Leonardo DiCaprio en este drama de época de Scorsese era una convención de folletín. Cameron lo sacaba adelante sin esfuerzo, pero podría no haber existido y la película funcionaba lo mismo.

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