OSCAR VILAS
La crisis financiera estadounidense y el aumento de las retenciones a las exportaciones agrícolas argentinas han provocado una nueva oleada de interés por la compra de tierras en Uruguay. Los precios podrían subir.
Si bien el fenómeno todavía no desembocó en un aumento del cierre de operaciones de venta, varios operadores del sector consultados por El País fueron contestes en pronosticar una nueva suba del precio de la tierra, el que entre los años 2000 y 2007 trepó 250%, según datos elaborados por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).
Integrantes de dos de los principales estudios jurídicos locales en el asesoramiento de inversores del exterior, admitieron a El País que en las últimas semanas creció el número de consultas que reciben por la compra de campos.
John Leaman, del departamento de inversiones de Guyer y Regules, dijo que "se volvió a precipitar el interés desde el exterior" por las tierras locales.
En tanto, Sandra González de Ferrere Abogados, sostuvo que en las últimas semanas hubo "un nuevo empuje" desde Argentina en el interés en las tierras uruguayas.
Los rematadores Ignacio Victorica y Romualdo Rodríguez confirmaron el aumento de las consultas en las últimas semanas, pero ambos subrayaron que ese movimiento no se tradujo en el cierre de nuevos negocios de venta.
razones. El derrumbe de los valores financieros por la crisis inmobiliaria estadounidense y el aumento del precio de los alimentos por el crecimiento de la demanda, son el telón de fondo de la avidez por las tierras productivas en varios países y el fenómeno no es ajeno a Uruguay.
Según un estudio del MGAP entre los años 2000 y 2007 en Uruguay se realizaron unas 19.000 operaciones de compraventa de tierras rurales, involucrando aproximadamente unos cinco millones de hectáreas.
Lejos de detenerse, el fenómeno da muestras de registrar un nuevo envión.
Sandra González, de Ferrere, dijo a El País que en los últimos años se percibe un "tendencia clara" de transferencia de propiedades rurales desde las personas físicas, "sobre todo brasileños", a fondos de inversión.
Agregó que a eso se sumó el desplazamiento de argentinos hacia Uruguay por la aplicación de retenciones sobre las exportaciones agropecuarias, las que aumentaron hace algunas semanas desatando un duro conflicto del campo con el gobierno de los Kirchner.
"Las últimas medidas argentinas volvieron a empujar a posibles inversores agropecuarios a venir a Uruguay", dijo por su parte Leaman, de Guyer y Regules.
Respecto del interés de inversores de otras procedencias, Leaman dijo que éstos ven a Uruguay "con mejor imagen que Argentina como lugar para radicar inversiones".
Operadores del sector aseguran que en el último año tierras agropecuarias locales han pasado a manos de suecos, finlandeses, españoles, belgas, franceses y noruegos.
Precios. Aunque no se han concretado nuevas operaciones a causa de la nueva oleada de interesados, algunos agentes prevén que los precios serán presionados otra vez al alza.
El informe del MGAP mencionado antes muestra que entre 2001 y 2007 el precio promedio de la hectárea subió 247%, trepando desde US$ 413 hasta US$ 1.432.
En el último bienio el valor promedio de los campos vendidos subió 98%, según el MGAP.
Respecto de lo que pasará, Leaman opinó que el aumento de las consultas "genera incertidumbre" sobre los precios porque "hay mucho interesado" y la oferta de tierra "es escasa".
González, por su parte pronosticó que "es seguro" que se produzca un aumento de precios. Sostuvo que los fondos de inversión "ofrecen mucho" y reconocen que los "dueños piden y piden".
No obstante, los rematadores consultados por El País son más cautos al pronosticar.
Victorica, aseguró que no se puede hablar de subas de precios porque "no se concretan" operaciones. "Todavía es muy prematuro evaluar qué pasará con los precios", dijo.
Romualdo Rodríguez aseguró que los valores de la tierra "están estables". Remarcó que los campos "no están subiendo" y que las operaciones que se han cerrado últimamente se hicieron a "precios habituales".
Precios de fantasía en el campo
A la hora de determinar los precios que llegan a ofertarse por los campos uruguayos, los agentes del sector no se ponen de acuerdo. Un operador calificado aseguró a El País que un productor sojero argentino ofreció hace pocos días pagar US$ 10.000 la hectárea por un campo de algo más de 4.000 hectáreas de primera calidad en el litoral. Sostuvo que su propietario se negó a vender porque cree que el valor subirá. Sin embargo, el rematador Romualdo Rodríguez calificó el dato de "liviano". Aunque admitió que en el Litoral "puede pasar cualquier cosa", dijo que "es difícil de creer" que se lleguen a esos niveles de precios. "Las compras no suben y los precios son los habituales", dijo.
Siguen quejas por límites a sociedades anónimas
Aunque admiten que la norma se flexibilizó, los juristas consultados por El País siguen quejándose por la norma que prohíbe que las sociedades anónimas con acciones al portador sean dueñas de tierras.
Sandra González, de Ferrere Abogados, dijo a El País que un decreto que emitió el gobierno flexibilizó la prohibición, pero se quejó porque los cambios "generan incertidumbre".
John Leaman, de Guyer y Regules, dijo que el decreto "flexibilizó una norma demasiado severa", pero sostuvo que sería "deseable una norma más clara" porque hay "oscuridades" respecto de los fondos de inversión.
De cualquier forma, González aseguró que los inversores llegan "a pesar de la regulación". Dijo que la "avidez" por tierras "es tal" que "vienen igual".
La abogada subrayó que hay que acotar lo más posible la incertidumbre porque la importancia de la seguridad jurídica "no es un mito".
Leaman admitió que con la flexibilización el gobierno parece "abrir la puerta" para el estudio "caso a caso" de la posibilidad de autorizar a ese tipo de sociedades a poseer campos en territorio uruguayo.