Metiendo como antes

Peñarol sufrió y aguantó, pero terminó ganando con nueve hombres

2008-04-21 00:00:00 300x300

EDWARD PIÑÓN

Las pasó feas en el primer tiempo, al punto que su arquero Gonzalo Salgueiro se constituyó en gran figura. Recibió dos tarjetas rojas que lo obligaron a jugar los 14 minutos finales reglamentarios -más cuatro de extensión- con nueve hombres. Pero ganó. Y a lo Peñarol, como a su gente le gusta.

Los hinchas de Defensor Sporting podrán argumentar, quizás con razones, que Fernando Cabrera debió sancionar falta en la jugada del gol de Ruben Olivera o hasta que pudo comerse un penal de Gerardo Alcoba a Tabaré Viudez, pero no hay mayores responsables de la derrota sufrida en su escenario que la de los futbolistas, que dejaron escapar un partido que terminaron jugando once contra nueve.

Además, fue tan notoria la diferencia que hubo entre ambos tiempos, que Mario Saralegui se dio el lujo de sacar de la cancha a Julio Mozzo de la mitad del terreno para poner a José María Franco en el ataque.

Ahí, en el momento que Defensor pudo y debió lastimar más, porque la tarea de contención en Peñarol se vio mermada, dominó el aurinegro. Lo hizo con la descomunal entrega y despliegue de Marcel Román, con el tremendo sacrificio de Carlos Bueno y con la inteligencia de Olivera para buscar y fabricar espacios.

La viola, por otra parte, aunque pobló la cancha de jugadores de ofensiva, terminó llegando muchísimo menos al arco de Salgueiro porque centralizó mucho el juego, cayendo en el inteligente embudo que montó el carbonero en la boca del área.

Por si fuera poco, con los contragolpes que sacó por el lado de un Olivera muy activo y preciso, más el tremendo coraje y la habilidad de Bueno, el equipo de Saralegui estuvo mucho más cerca de meter el segundo gol que de sufrir el empate.

Si no sucedió fue porque Martín Silva lució tan seguro como su colega y lo evitó en dos oportunidades.

Cómo habrá sido la historia que la pelota con mayor sensación de gol que tuvo Defensor en los segundos 45 apareció casi en la sentencia misma del juego, cuando el juvenil Diego Ferreira quedó de frente al arco y su disparo se fue por encima del travesaño.

Además, por lo que había pasado en la primera parte, tiene aún más valor la recuperación de Peñarol en un partido de enorme trascendencia para no despedirse de la lucha por el título.

Por eso, es cierto que sufrió. Pero ganó. Metiendo. Como antes.

Las cifras

2 Rojas consecutivas recibió Darío Rodríguez. La primera fue contra Danubio y ahora contra Defensor.

5 Unidades separan al aurinegro de la punta del Clausura. Precisa ganar en el clásico y un empate de Nacional.

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