ROMA | AFP, EFE y SERVICIOS
El líder del PdL (derecha) nació en Milán el 29 de septiembre de 1936. Hijo de un bancario de clase media investigado por conexiones con la mafia, Berlusconi se desempeñó por poco tiempo como ¡cantante de cruceros! En los 90 Berlusconi cobró gran notoriedad, por su actividad empresarial, especialmente en la comunicacion, ya que su multimedios incluye varios canales de la televisión italiana. También preside el club de fútbol AC Milan. Fue premier entre 1994-1995 y entre 2001-2006. De carácter fuerte y con un discurso polémico, "il cavaliere" se casó dos veces y tiene una hija con su actual esposa, la actriz italiana, Veronica Lario.
El desafío no es nuevo. Para Silvio Berlusconi sería la tercera vez que llega al cargo de primer ministro. Pese a sus presuntas conexiones con la mafia, su retórica filosa que suele irritar, y al "personaje" creado en torno suyo, los electores italianos parecen dispuestos a renovarle la confianza.
"No lo traten mal", pidió Berlusconi a sus fieles seguidores en un mitin de su campaña, en referencia a su principal oponente, Walter Veltroni. Lejos de parecer un atisbo de moderación de su parte, "il cavaliere" (el caballero) como se lo conoce, lanzó una de sus clásicas sentencias: "Le han confiado una misión imposible: hacer olvidar el comunismo".
Más allá de su estilo confrontativo, no son pocos los expertos que consideran que el quinto intento de Berlusconi de acceder al Palacio Chigi (casa de gobierno), viene revestido de un discurso algo menos agresivo y directo, especialmente si se recuerda que hace dos años cuando disputaba las elecciones con Romano Prodi, quien lo terminó venciendo, calificó de "coglioni" (pelotudos) a quienes votaran a la izquierda.
Su "bajo perfil" incluso ha radiado a Berlusconi, el magnate de los medios, de las múltiples apariciones en la pantalla de televisión (la cual controla casi en exclusividad). Ni siquiera, aceptó la posibilidad de librar un debate con Veltroni. Al menos en la forma, Berlusconi es otro.
Aunque haya admitido que está "viejo para liderar un país moderno", no significa que "il caimano" (otro de sus apodos) no tenga afilados sus dientes blanquísimos, descubiertos por una sonrisa socarrona y desafiante. Los votantes esperan que en cuanto al contenido de sus ideas, Berlusconi no cambie, porque aunque resulte paradójico, los italianos fastidiados de la clase política que los ha defraudado -incluido Berlusconi y sus dos gobiernos en 1994 y entre 2001-2006- esperan que haya cambios para que todo siga igual.
Las cifras parecen confirmar esa presunción. Las encuestas le dan una ventaja apreciable, de entre 4% y 8%, pero que no es definitiva.
Berlusconi, con un rostro cada vez más joven tras cada visita al quirófano, también le ha cambiado la cara a su vieja coalición de derecha, a la que bautizó para estas elecciones como el "Pueblo de la libertad" (PdL), aunque no sin dificultades.
"No me gusta la política y me pregunto porqué me he envuelto en ella. La verdad es que soy el único que puede tener a la derecha unida", aseguró Berlusconi, en uno de sus actos.
Hijo de un empleado bancario de clase media, Berlusconi había construido una meteórica carrera en el sector de la construcción. Con sólo 25 años había levantado la constructora Cantieri riuniti Milanese, la cual se constituyó en la piedra angular de aquel, su primer imperio.
Los negocios no sólo le reportaron millones, también amasó su fortuna con supuestas maniobras que incluían la evasión fiscal, un recurso ampliamente extendido entre los que hicieron fortuna en los 80.
Berlusconi no se detuvo allí y expandió sus horizontes al sector inmobiliario, pero sería su desembarco en el mundo de los medios lo que le abriría las puertas a la política.
Con un apetito insaciable, "il cavaliere" fue erigiendo su multimedios Fininvest, en el que engloba el grupo editorial Mondadori, la cadena de videoclubes Blockbuster, tres canales privados que le arrebataron la exclusividad en las transmisiones de fútbol a la RAI, la que también estuvo bajo su tutela cuando llegó al gobierno.
En dos décadas, Berlusconi dimensionó su poder, influencia y su fortuna -calculada en US$ 14.700 millones- convirtiéndose en el hombre más rico de Italia.
Su gestión como presidente del famoso club de fútbol AC Milan, logró la contratación de los mejores jugadores del mundo llevando a la institución a su época más gloriosa.
El éxito como administrador le valió ingresar a la política con su partido de derecha, Fuerza Italia, con el que alcanzó una aplastante victoria en las elecciones de 1994. Sin embargo, la salida de la coalición del minoritario partido de la Liga Norte, hizo caer al gobierno de Berlusconi.
Ése fue el inicio de la debacle para "il caimano", quien entre 1996 y 2000, soportó innumerables procesos judiciales en su contra, o contra asesores directos que marcaron para siempre a Berlusconi como un hombre oscuro y asociado a la mafia. Sin embargo, los litigios siempre acabaron con Berlusconi libre de cargos.
Aunque fue el único primer ministro en completar su gobierno en varias décadas, su gestión entre 2001-2006, fue reiteradamente sospechada por corrupción y enriquecimiento de su patrimonio. Eso fue limando su capital político, lo que condujo a su exigua derrota en 2006, ante Prodi.
Como siempre, polarizando la sociedad, entre fieles seguidores y acérrimos detractores, "Il cavaliere" prepara su regreso.