La Nación/GDA
Roger Noriega, hasta 2005 subsecretario de Asuntos Hemisféricos de EE.UU., antecesor de Thomas Shannon. En lo peor de la crisis por el "valijagate", el ex presidente argentino Néstor Kirchner lo calificó de "funcionario lamentable".
-¿Qué evaluaciones hace de la relación bilateral tras el episodio Antonini Wilson?
- Yo creo que los dos lados finalmente han reconocido que esta investigación es completamente independiente, y sigue caminos separados a la relación. Ahora se podría abrir otro camino diplomático, identificando algunos temas de interés mutuo y propiciando visitas e intercambios de ideas.
- ¿Cómo califica el vínculo Argentina-EE.UU. actualmente?
- Como complicado. El diálogo ahora debe ser cultivado. Hay que dar vuelta la página y establecer un diálogo sobre temas esenciales en común.
- ¿Quién es el responsable de la relación compleja?
- Preferiría no mirar atrás, sino más bien buscar condiciones para establecer un diálogo diferente. Argentina es un país importante y tenemos interés de buscar un diálogo privilegiado.
- ¿Qué lugar ocupa Argentina en el ranking de prioridades de EE.UU. para América Latina?
- Es un socio importante de Brasil y tiene un papel de importancia natural en el Cono Sur, y por eso ocupa una posición natural de elevada importancia.
- Da la sensación de que cuando EE.UU. mira la región piensa más en Brasil y Chile que en Argentina.
- Bueno, como decimos allá, it takes two for tango (se necesitan dos para el tango). Existe la voluntad por parte de la embajada aquí de hacer avanzar las relaciones.
- ¿Hace falta una señal más clara de Argentina?
- No sé si calificarlo así.
- ¿Por qué interpreta que (la secretaria de Estado de EE.UU.) Condoleezza Rice no pasó por Buenos Aires y sí visitó Chile y Brasil en marzo?
- No lo sé. No lo consulté con nadie en la administración sobre esto.
- ¿Qué evaluación hace usted de la relación entre Argentina con el gobierno venezolano de Hugo Chávez?
- En mi opinión, nosotros tenemos una agenda con los dos países. Es una agenda separada. Y vamos a continuar tratando esas agendas de manera separada. Además, preferiría no hablar de la decisión soberana argentina de mantener una relación tan cercana a Chávez.