Un auto, clave en la desaparición

Caso Lourdes. Testigos aseguran que vehículo pasó a la hora que la mujer tenía que tomarse el bus. El marido dice que la Policía lo responsabiliza. Investigan vínculos de la mujer con turistas.

2008-04-07 00:00:00 300x300

CHARQUEADA | MARCO RIVERO

Desaparecida, víctima de un crimen o protagonista de una huida voluntaria, lo cierto es que Lourdes Carolina Sosa falta de su hogar en Charqueada hace 13 días. Hasta ahora, la única pista concreta son sus ropas, encontradas en el Río Cebollatí.

Al conversar con los habitantes de Charqueada, una localidad a 60 kilómetros de Treinta y Tres, parecen haber tantas hipótesis sobre el caso como sus 1.500 habitantes.

Lourdes Carolina Sosa es casada, tiene 35 años y un hijo de 12. Se la vio por última vez entre la noche del lunes 24 y la madrugada del martes 25 de marzo pasados. Su desaparición fue denunciada tres días más tarde.

De la investigación, surgieron algunos elementos firmes. La mujer tenía previsto viajar a Treinta y Tres para someterse a estudios clínicos, que habían sido indicados por la médica Claudia Conde, residente en Charqueada, a raíz de un forúnculo supurante en el tórax que tenía Lourdes.

Tras recibir esa indicación médica, Lourdes hizo gestiones para viajar en el ómnibus municipal que traslada los estudiantes a Treinta y Tres.

Esa es una práctica usual entre quienes deben asistir a centros médicos en la capital departamental, ya que el horario de esa unidad les resulta más conveniente que los servicios de línea. En concreto, Lourdes fue con la indicación médica a la Junta Local, donde le extendieron el permiso para viajar en ese coche, confirmó a El País el secretario de la Junta Local, Robert Álvez.

Sin embargo, nunca llegó a ascender a ese bus, que otras veces tomó en la esquina de su casa de barrio Mevir.

al bus. Lourdes vive en una casa junto a su marido, Sergio García y su hijo de 12 años. Cada uno ocupa una de las tres habitaciones con las que cuenta la vivienda.

García es la persona que afirma haberla visto por última vez. Dijo a El País haber escuchado que su mujer se levantó a las 4 y 20 de la madrugada, para, había dicho, tomar el ómnibus que pasa en el entorno de las 5 y 30.

A las 5 y 10 García asegura haber escuchado pasar un automóvil. Ese dato fue corroborado a El País por Carmelo Barceló, un vecino que vive a unos 30 metros y que, por motivos de salud, frecuentemente se despierta de madrugada. Barceló indicó además que el vehículo podría haberse detenido.

Según García, el autobús pasó a las 5 y 35, pero no se detuvo en el lugar que debiera haberlo hecho si la mujer lo hubiese tomado, sino en la esquina siguiente, lo que también fue corroborado por Barceló.

La mujer no salió de la localidad en ese ómnibus y aparentemente en ningún otro. García piensa que Lourdes pudo haber ascendido en ese auto.

con dos amigas. Dejando de lado a García, otra persona que vio a Lourdes Sosa en las horas previas a su desaparición, fue su amiga Enilda Camejo que es propietaria de una panadería. Con ella, Lourdes entabló amistad hace apenas un año de los más de 12 que hace que ella se radicó en la localidad. También estuvo con la hermana de Enilda, Sonia.

Precisamente a Sonia fue a quien Lourdes consultó acerca de la ubicación dentro del Hospital de Treinta y Tres del laboratorio donde realizarse los estudios indicados por la médica, ya que su hijo había sido tratado de un mal de similares características. Después de las 20 horas se marchó a su casa.

el marido. Sergio García, el marido de Lourdes es hoy en día sobre quien se posan todas las miradas en la localidad, y así lo reconoció él mismo a El País.

Dijo sentir que la gente y la Policía lo estaban responsabilizando por la desaparición de su mujer.

El jueves 3 a las 8 y 35 horas, García se presentó en la Seccional 2ª portando ropas, que identificó como propiedad de la desaparecida. Dijo que las había encontrado sobre la borda de un bote, a orillas del Cebollatí. Concretamente eran un pantalón rosado y una camisa anaranjada.

El hallazgo fue un nuevo elemento en el caso, pero lejos de ayudar a esclarecer la situación, introdujo una nueva variable a la investigación. ¿Cómo llegó la ropa a ese lugar una semana después de que la mujer desapareciera y quién la llevó?

Por lo pronto, algunos pescadores dijeron haber visto las prendas en ese sitio por varios días, pero no las habían vinculado con este caso, lo que sí hizo García al reconocerlas como de su mujer.

No obstante, según él, no se trata del tipo de indumentaria con la que Lourdes asistiría a una consulta médica -varias personas la definieron como "coqueta"- sino que más bien pudiera ser una muda.

Ese jueves García fue interrogado hasta las 21 y 30 horas por la Policía, y luego recuperó la libertad.

Otra línea de la investigación sigue la pista de los encuentros que Lourdes habría tenido con campamentistas durante la Semana de Turismo, según varios testimonios.

Eso, podría dar sustentabilidad a la teoría de una ausencia voluntaria con alguien con quien se hubiese podido vincular sentimentalmente.

En este supuesto, no deja de llamar la atención el hecho de no haberse comunicado con alguno de sus allegados.

Las miradas apuntaban a un grupo procedente de Maldonado, turistas frecuentes de la zona. Algunos de sus integrantes permanecieron hasta el lunes 24 por la mañana en el camping, pero habrían abandonado la localidad muchas horas antes del momento en que García dijo haber visto a Lourdes por última vez.

Por ahora, su teléfono celular no responde y la casilla de mensajes está llena.

Búsqueda. Familiares y amigos dicen estar convencidos de que Lourdes está con vida, pero no todos comparten su optimismo.

Más allá de las acciones que en todo el territorio nacional para procurar encontrar a una persona desparecida, las autoridades policiales trabajan firmemente en la posibilidad de un hecho de sangre y, en tal sentido, también trabajan sobre la hipótesis de que esté sin vida.

De acuerdo a las versiones de los vecinos los rastreos se han producido básicamente en tres lugares.

El primero, por lo evidente, fue en el mismo lecho del río, donde se rastrilló el fondo. Otro sitio es en el monte próximo a la desembocadura del arroyo Parao en el río Cebollatí.

También se han hecho procedimientos en un establecimiento rural, ubicado sobre ruta 91 a 13 kilómetros de Char-queada, donde el marido de Lourdes -albañil de oficio- estaba trabajando.

En la búsqueda han participad Policía, Bomberos, Prefectura y perros especialmente adiestrados, según fuentes periodísticas locales.

Las cifras

13 Son los días que se cumplen hoy de la desaparición de Lourdes Sosa. Iba a hacerse estudios médicos, pero nunca llegó.

2.000 Es la cantidad de pesos que Lourdes ganó en su último trabajo. Realizaba limpieza de baños en el camping.

Una madre apegada

CARÁCTER A Lourdes Sosa todos la señalan como una mujer extraña, reservada, y de escaso relacionamiento con los vecinos, pero a quien reconocen como una madre extremadamente preocupada por el bienestar de su hijo de 12 años, de quien apenas se separó esporádicamente y nunca por tanto tiempo.

CIGARRO Hace un par de meses había vuelto a fumar, un elemento que ha sido señalado por los investigadores.

RELACIÓN Todas las personas a quienes El País les requirió su testimonio aseguraron también que tenía una mala relación con su marido, aunque allí se encuentran diversos matices: desde los que afirman que las disputas podrían haber llegado incluso a la violencia física, hasta los que descartan que se llegara a esos extremos. De todos modos, el hombre no es catalogado como un sujeto violento, según varios lugareños.

EMPLEO Lourdes no tiene un empleo estable. El 8 de diciembre -día de la Virgen- montó un puesto de venta junto con Mabel Barreto, a quien al igual que a Enilda Camejo, la panadera, conoció en un curso de decoración de postres. Luego de ese día, Sosa siguió explotando en solitario ese negocio en un quiosco de propiedad municipal que se le adjudicó.

TURISMO En esta Semana de Turismo tuvo su empleo más reciente. Desarrolló labores de limpieza en una de las baterías de baños del camping municipal, donde conoció a Ligia Borges, que se desempeñó con ella.

DINERO Según Borges por ese trabajo Sosa percibió unos $ 2.000, dato corroborado a El País por la Junta Local. Sin embargo el lunes antes de que desapareciera, la dueña de la panadería -con quien colaboraba de vez en cuando- le entregó $100, que la mujer le pidió para comprar una tarjeta de telefonía celular.

Claves

Estudios.

Lourdes tenía que realizarse el martes un estudio en el Hospital de Treinta y Tres. Había sacado un pasaje y salió de su casa minutos antes de que pasara el ómnibus.

Vehículo.

Dos testigos aseguran que un auto pasó antes que el bus, al que Lourdes se podría haber subido. El ómnibus no se detuvo en la parada de Lourdes.

Ropa.

El marido de Lourdes llevó a la comisaría prendas que identificó como de ella. Dijo haberlas encontrado a orillas del Cebollatí.

Búsqueda.

La familia está segura de que está con vida. La Policía cree que puede ser un crimen.

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