La gota que desbordó el vaso

JULIA RODRIGUEZ LARRETA

La otra orilla

Fue seguramente el "wishfull thinking", (manifestación de deseos), como dicen los angloparlantes, lo que hizo pronosticar a más de uno, que la Presidenta iba a significar un cambio hacia la moderación, vis a vis su antecesor. Sin embargo, ya de entrada -recordemos cómo increpó al Presidente uruguayo ante todo el mundo el día de su asunción-, rápidamente empezó a dar señales preocupantes y de cualidades de estadista, poco y nada.

En otros países se busca la manera de ayudar y proteger al sector rural, con esos subsidios que tanto molestan por estos lares, pero que están motivados sobre todo por una estrategia socio-política, ya que se considera importante que una nación no pierda el entramado social del campo. Porque se sabe, que los que no son capaces de autoabastecerse de alimentos lo pueden llegar a pasar muy mal. Algo que más de uno conoce por experiencia, mientras la historia está llena de ejemplos de esta naturaleza. Pero la actual conducción argentina ha puesto en el lugar del enemigo al sector agropecuario, y se ha mostrado decidida a fomentar el despoblamiento de la campaña, al tiempo que empuja al pequeño y mediano productor en brazos de los más poderosos. Los únicos que pueden tener las espaldas lo suficientemente grandes, como para aguantar el embate fiscal proveniente del gobierno, el cual, no contento con aplicarle retenciones del 30% o el 35% a las exportaciones de granos, prohibir las exportaciones de carne o interferir en la producción láctea, ahora se descerrajó con otro aumento que supone hasta el 45%, lo que representa un aumento del 17% en los tres meses que lleva Cristina en la Casa Rosada. El gobierno pretende llevarse la mitad de lo que produce un productor sojero. Un camión va para él y el otro para el Estado.

Con lo que le queda debe afrontar el pago de semillas, agroquímicos, alquileres, fertilizantes, contratistas, siembra, fumigación, cosecha, seguros, combustibles, repuestos, maquinarias, etc. Y con el saldo, debe pagar también el impuesto a las ganancias. Encima, si subiera el precio internacional, el gobierno ya previó una escala móvil para aumentar la retención.

Y las famosas retenciones, cuyo último empuje fue a través de un decreto anunciado por el nuevo Ministro de Economía, con una energía digna de mejor causa, son impuestos encubiertos. Su elaboración esquiva lo que manda la Constitución; que los impuestos deben ser votados en el Parlamento. Por lo que se trata de una constante desviación de las normas constitucionales, gracias a los poderes especiales de los que dispone el gobierno.

Esto hace que las provincias no reciban nada de estos dineros, lo cual tiene molestos a los gobernadores, los cuales empezaron a mirar con simpatía la espontánea y masiva movilización de la gente del campo, a la que se sumaron miles de otros ciudadanos, en rechazo a tanta arbitrariedad y prepotencia gubernativa.

Ante ello el gobierno respondió de la peor manera, haciendo un indisimulado uso de los matones piqueteros para asustar y golpear a los manifestantes, como el Sr. D`Elía, recordado por la toma de una comisaría con muerto incluido, o los camioneros de Moyano, a quien le viene bien sacar la atención del oscuro episodio del asesinato de Beroiz, líder sindical de su gremio, que hoy se investiga.

El agresivo primer discurso de la Presidenta, no sólo fue revelador de su ignorancia sobre mucho de lo que hace al trabajo en el campo, sino que tuvo una retórica que instaba a la división entre el campo y la ciudad. Sin tener en cuenta que si al sector le va bien, mejor así, porque el productor invierte el 80% de lo que gana, en alambrados, camionetas, maquinaria, silos, galpones, etc. El mecanismo de las retenciones distorsiona los mercados y violenta el acuerdo del Mercosur. En el caso de nuestro país, los subsidios que cuentan luego con el abundante dinero del que disponen, derivados por ejemplo a los molinos o a las aceiteras, hacen que éstos compitan deslealmente con los productos uruguayos. Y mientras el dólar artificialmente alto, (en realidad para los productores no es tal, debido a las retenciones), los daños provocados por estas políticas ya se hacen notar. Mientras el año pasado por esta fecha, a Rosario habían llegado 5.670 camiones, el día 25 de este mes, sumaban 32.

Además perjudican en mayor medida, justamente a las zonas de tierras más pobres del Norte, que actualmente estaban mejor gracias a precios que compensan. Al mismo tiempo, muchos de los grandes buques han enfilado hacia otros rumbos, como ser EE.UU. Un vapor cerealero, cuesta por día U$S 70.000. Con la escasez que ha empezado a notarse a nivel local y los saqueos a los "súper", quién sabe si el gobierno K no se consagra, declarando la "esencialidad" del abastecimiento.

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