Reclamó paz en Tíbet y tierra santa

Pascua. Benedicto XVI pidió salvaguardar la paz en distintas regiones | El Vaticano insistió con el respeto a la libertad religiosa | Un hombre de origen musulmán fue bautizado por el Papa

2008-03-24 00:00:00 300x364

CIUDAD DEL VATICANO | EFE, AFP Y AP

El papa Benedicto XVI animó ayer a que se busquen soluciones que "salvaguarden el bien y la paz" en lugares como el Tíbet, "el martirizado Oriente Medio, especialmente en Tierra Santa", Irak y regiones de África.

Benedicto XVI hizo estas reflexiones durante su mensaje pascual, con el que terminan los actos de la Semana Santa, pronunciado en una fría y lluviosa mañana en la que también celebró la Misa de Resurrección e impartió la bendición "Urbi et Orbi" (a la ciudad y a todo el mundo).

Durante sus palabras, el Papa recordó esos lugares en los que no se puede "dejar de pensar en estos momentos" y alentó igualmente a buscar soluciones en Irak y el Líbano, y en algunas regiones africanas como Darfur o Somalia, sobre los que, en repetidas ocasiones, ha formulado llamamientos.

El más reciente, lo hizo esta misma semana cuando expresó su "dolor y tristeza ante el sufrimiento de tantas personas" en el Tíbet e hizo votos para que se elija "la vía del diálogo y la tolerancia".

En su mensaje de Pascua, el Papa habló de las "llagas de la humanidad, abiertas y dolientes en todos los rincones del planeta", que se producen cuando las relaciones entre personas, grupos y pueblos están marcadas por "el egoísmo, la injusticia, el odio y la violencia, en lugar del amor".

Sin embargo, señaló que esas heridas a veces son "ignoradas e intencionadamente escondidas; llagas que desgarran el alma y el cuerpo de innumerables hermanos y hermanas". Dichas heridas "esperan obtener alivio y ser curadas por las llagas gloriosas del Señor resucitado" y por quienes "siguen sus huellas y en su nombre realizan gestos de amor".

El Papa se refirió a aquellas personas que se comprometen activamente a favor de la Justicia y difunden a su alrededor "signos luminosos de esperanza" en los lugares ensangrentados por los conflictos y dondequiera que la dignidad humana "sea denigrada y vulnerada".

En el comienzo del mensaje pascual, el Papa recordó que se celebra en la tradición cristiana la resurrección de Jesús, y añadió: "Es nuestra esperanza".

El Papa explicó que esta solemnidad "hace revivir la experiencia absoluta y única de la resurrección de Jesús, que es un llamamiento" a convertirse "al Amor" y una invitación a rechazar el odio y el egoísmo. Así pidió a los fieles que se abran "con sincera confianza a Cristo resucitado, para que la fuerza renovadora del Misterio pascual se manifieste" en cada uno de ellos y "en todas las partes del mundo".

Toda la ceremonia estuvo seguida por una fuerte lluvia, a la que el Papa se refirió en varias ocasiones y pidió que se considerase como un don de Dios para la tierra. Decenas de miles de fieles llenaron la plaza de San Pedro del Vaticano, donde competían los colores de los paraguas con las flores que decoraban el lugar.

El Papa impartió la bendición "Urbi et Orbi" y las felicitaciones de Pascua en 63 idiomas, entre ellos el español, el portugués, el árabe, el chino, el guaraní y el latín. En español, el Papa deseó a los fieles "una buena y feliz fiesta de Pascua, con la paz, la esperanza y el amor de Jesucristo resucitado".

VIGILIA Y BAUTISMO. Este año las festividades de Pascua estuvieron dedicadas a la libertad religiosa. China, cuya pequeña iglesia católica está dividida entre un brazo clandestino fiel al Papa y otro oficial sometido a las autoridades políticas, estuvo presente en el Vía Crucis del Viernes Santo presidido por Benedicto XVI en el Coliseo.

Las "meditaciones" redactadas a petición del Papa por el cardenal de Hong Kong, Joseph Zen Ze-Kiun, destacaron a los "mártires vivientes del siglo XXI", víctimas de "todos los que usan la autoridad como instrumento de poder y no se ocupan de la justicia".

El sábado, durante la celebración de la Vigilia Pascual, Benedicto XVI bautizó a siete adultos, entre ellos una china y un periodista italiano de origen musulmán, el acontecimiento más imprevisto de estas celebraciones pascuales. Se trata de Magdi Allam, periodista del Corriere della Sera, nacido en Egipto, conocido por sus polémicas contra el islamismo.

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, explicó a los medios que "para la Iglesia tiene derecho a recibir el bautismo católico toda persona que lo pide tras una profunda búsqueda personal, y debe hacerlo con total libertad y luego de una preparación adecuada".

En su relación con el Islam, el Vaticano insiste sobre la importancia de la libertad religiosa y en especial el respeto al derecho de cambiar de religión. La apostasía (renegar su religión), es prohibida en el Islam y puede ser castigada con la pena de muerte en algunos países.

El Papa ha sido criticado por militantes islámicos, y la semana pasada, Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda, lo acusó de participar en una "cruzada`` contra el Islam. El Vaticano dijo que la acusación carece de fundamentos.

Peregrinos de todo el mundo en Jerusalén

Jerusalén

Cristianos de todo el mundo festejaron ayer en Jerusalén la Pascua de Resurrección en la iglesia que, según la tradición, se alza en el lugar donde resucitó Jesús.

Varios peregrinos polacos iban con gorros de piel, mujeres indias lucían vistosos saris y los clérigos palestinos con sus túnicas blancas y brocados de oro se refugiaron del aplastante calor en la iglesia del Santo Sepulcro, en la ciudad antigua.

La misa como la de ayer se caracteriza por los "aleluyas" y "hosanas" para celebrar la resurrección del Señor y una procesión solemne en el interior de la basílica hasta la Piedra de la Unción, donde -según los Evangelios- permaneció el cuerpo de Jesús antes de recobrar la vida. "Yo resucito y estoy contigo. !Aleluya!", exclamó monseñor Michel Sabbah al concluir la misa, una frase que repiten los peregrinos en la basílica.

El monte Gólgota, sobre el que se alza el Santo Sepulcro, es también donde la creencia popular sitúa los restos del primer hombre, Adán.

El líder católico saliente en Tierra Santa, el patriarca Michel Sabbah, criticó a israelíes y palestinos por los recientes derramamientos de sangre en la región, incluyendo las operaciones militares israelíes, los cohetes disparados desde la Franja de Gaza y el asesinato de varios estudiantes judíos en un seminario hebreo.

"Pese a ello, centenares de miles tanto en la sociedad israelí como la palestina piden paz``, dijo el palestino Sabbah en su sermón. "Necesitamos líderes dispuestos a ofrecer sus vidas por la paz, no líderes que dan órdenes de matar y asesinar y que envían a otros a matar o a que sean muertos``.

Sabbah, de 75 años, anunció su próximo retiro, y decenas de clérigos con túnicas bordadas de oro recorrieron con cirios la rotonda en la que según la tradición resucitó Jesús.

Centenares de fieles se congregaron ante los sacerdotes que ofrecieron la comunión bajó la amplia cúpula de la iglesia, construida en el siglo IV por Helena, madre del emperador romano, Constantino.

Las autoridades israelíes emplazaron miles de agentes por todo el país para garantizar el normal desarrollo de la celebración. AP y EFE

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