Dos periodistas fueron asesinados en las últimas 24 horas en Rusia, informaron fuentes policiales.
Uno de ellos murió en su casa de Moscú, incendiada luego por los asesinos, y el segundo fue baleado cuando viajaba en su automóvil en Mackhatchkala, capital de la república autónoma del Daguestán, en el Cáucaso ruso.
La policía no estableció por el momento vinculación entre los dos hechos que están, sin embargo, relacionados por el Daguestán.
El periodista que fue encontrado muerto en su casa de Moscú, Ilia Shurpaiev, de 33 años, era originario del Daguestán y enviado del primer canal televisivo para el Cáucaso ruso.
Fue hallado en su dormitorio con heridas de arma blanca y un cinturón alrededor del cuello. Según datos de los patólogos, había muerto por estrangulamiento.
El segundo asesinado, Gadji Abachilov, tenía 58 años y era un periodista muy conocido que actualmente dirigía la emisora radiotelevisiva pública del Daguestán. Durante el ataque resultó gravemente herido su chofer.
Shurpaiev no se consideraba un disidente pero su nombre había aparecido en un diario de Daguestán, El Tiempo Actual, como uno de los cronistas que "desacreditaban" a la pequeña república autónoma del Cáucaso del norte.
Según testimonios de la portera del edificio, él mismo había abierto la puerta a sus probable asesinos, dos caucásicos que presentó como amigos.
De acuerdo con los investigadores, la muerte podría estar vinculada a motivos personales pero la pista de la actividad profesional no ha quedado excluida porque había trabajado en los escenarios más complejos del país y del Cáucaso ex soviético.
Los asesinatos de Shurpaiev y Abashilov se insertan en una larga lista de periodistas muertos en la Rusia postsoviética con el sistema de los homicidios por encargo.
Entre los casos más sorprendentes, hay que recordar, en la década de 1990, el del periodista televisivo Vladislav Listiev, muerto en 1995 por disparos frente a su casa.
El asesinato que más sorprendió en los últimos tiempos fue el de Anna Politkovskaia, en octubre de 2006, cuyas denuncias de los abusos rusos en Chechenia y su relación con organizaciones de derechos humanos la transformaron en una cronista símbolo de la lucha contra el poder constituido.
En marzo de 2007, se produjo el misterioso suicido de Iván Safronov, especialista militar del diario Kommersant y coronel retirado.
Estaba investigando el presunto tráfico de armas con Siria, según informaron algunas fuentes y se habría arrojado del descanso de la escalera de su casa con una bolsa de mandarinas que acaba de comprar en la mano.
ANSA