Bueno no es el mismo de antes: cambió

El goleador regresó con más explosión, más hábil con la pelota y con un gran rendimiento físico

JOSÉ MASTANDREA

Apareció en el 2000. Por primera vez, el nombre de Carlos Bueno salió de los añejos altavoces del Estadio Centenario.

Flaco, desgarbado, con el pelo corto y las piernas finitas, no era la imagen que el hincha esperaba ver de un goleador. Porque Bueno llegó al Primero precedido de una fama de artillero insaciable.

Tuvo sus primeros minutos en un equipo de hombres experientes, fogueados, que venían cosechando títulos en el plano local. Ese año apenas anotó dos goles.

Jugó poco, fue una pieza de recambio en el Peñarol de Julio Ribas.

Después, en la temporada 2001, ya se afianzó un poco más pero tuvo que pelear por un lugar. Estaban el "Lucho" Luis Romero y José María Franco como hombres de punta.

Bueno convirtió tres goles en el Torneo Clasificatorio, cuatro en el Torneo Apertura y dos en el Clausura.

Un año más tarde, ya era una de las figuras del equipo. Siempre a base de goles y de su adhesión a la causa. Temperamental, discutidor, pero insaciable, llegó a anotar cinco goles en el Clasificatorio, uno solo en el Apertura y tres en el Clausura.

Lo mejor estaba por llegar. En la temporada 2003 explotó como goleador. Anotó ocho goles en el Torneo Apertura y fue el goleador del Uruguayo al convertir 10 tantos en el Clausura, en el Peñarol que ganara el título después de tres años de sequía.

El 2004 tuvo luces y sombras hizo tres goles en el Apertura y siete en el Clausura, en una temporada donde el aurinegro dio más en la herradura que en el clavo.

Ese cierre de temporada, además, fue polémico por la frustrada transferencia al Mónaco del fútbol francés. Y después, la historia conocida, la rebeldía decretada por Peñarol y el pase al Paris Saint Germain amparado por la reglamentación de la FIFA.

De aquel Carlos Bueno a éste de hoy hay diferencias. El fútbol europeo lo cambió. El delantero sufrió una metamorfosis en su fútbol, en su juego.

"Es un delantero de área, va a todas, su entrega y su velocidad, son importantes", admitió Mario Saralegui tras el debut en su segundo ciclo al frente de Peñarol.

Esa nueva versión de Bueno había convertido tres de los seis goles de los aurinegros.

"Tiene pasta, clase, y un olfato para el gol que lo hacen un jugador diferente. Es un goleador de raza", dijo Carlos "Pato" Aguilera, un hombre emparentado con la red.

"Para mí no ha cambiado, sigue siendo el mismo, creo que le faltaba tener más ritmo de partidos, más continuidad. Volvió a lo suyo. A cualquiera le cuesta rendir si no tiene minutos en la cancha", señaló Pablo Forlán, un hombre que sabe de lo que habla.

Lo cierto es que el propio futbolista reconoce que es "otro", que se siente con más fuerza, con otra visión del campo de juego tras su pasaje por el fútbol europeo. "Allá se juega diferente, mucho más rápido y también con mucha marca, se hace difícil", señaló "Charlie Good".

Bueno no es el mismo. Cambió y hoy lo disfruta todo Peñarol.

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