ALEJANDRO NOGUEIRA
Un punto de IVA de recaudación son unos U$S 110 millones, más o menos, lo mismo que perdería el Estado con la caída del IRPF a los jubilados. Por el polémico IRPF a sueldos y honorarios se recaudan unos U$S 470 millones anuales, es decir 4,3 puntos de recaudación de IVA, algo parecido al punto de IVA y los 3 puntos de Cofis que derogó la reforma tributaria. Entonces: ¿por qué se hizo la reforma tributaria?. Si hubiera sido un ajuste fiscal encubierto en medio de una recesión habría una explicación política. Pero se hizo con la economía volando y la recaudación subiendo.
La reforma bajó los impuestos a algunas empresas (habría que netear la baja del IRIC y la suba de aportes previsionales), incorporó con justicia ingresos que antes no tributaban (profesionales, comisionistas, arrendadores) y después sustituyó impuesto al consumo por impuestos a salarios y pasividades de las clases medias. Esa que no sabe cuál es el equipo económico, los "riquillos" de Mujica.
Hoy Astori y el gobierno quedaron atrapados en un berenjenal de alto costo político. La soberbia del ministro le impide contestar si el gobierno derogará el IRPF a los pasivos tras el fallo de la Suprema Corte, penosamente apurada por las circunstancias. El gobierno no podrá demorar esta respuesta.
Ahora, además, Astori y el gobierno están comprometidos a la rebaja del monto mínimo no imponible, la declaración por núcleo familiar y las deducciones por hijo. Un contador en cada hogar será más necesario que un lavarropas. Y ¿cómo hará la DGI para controlar y liquidar esto? ¿Cuánto costará?
Cuando se pase raya, la reforma tributaria arrojará, con suerte, un puñado de dólares y quedará como el mayor ejemplo en la historia de Uruguay de necedad y tecnocracia.