SILVIA PÉREZ
"Cuando yo sea grande voy a jugar en Wanderers, tener una señora como la tuya y me voy a comprar un auto", le dicen los niños de barrio Borro, que lo tienen como ídolo por su sola condición de futbolista. "Pero yo no tengo auto", les contesta Alvez. "Pero yo sí voy a tener", responden ellos con sus caritas encendidas por la ilusión.
"Me dan mucha lástima. Muchos de ellos tienen condiciones, pero nunca van a llegar porque tienen que salir a trabajar con sus padres y no pueden ir a probarse a ningún club. Son buenos jugadores y buenas personas, pero no tiene la suerte que tuve yo", reflexionó el lateral bohemio.
Alvez se crió en el Borro, o en la Unidad Casavalle como dice él cuando se refiere a su barrio. Aunque está a punto de abandonarlo. Dentro de unos días se mudará junto a su esposa Shirley para Pernas y Agustín Sosa a unas cuadras de 8 de Octubre. La casa se la compró el empresario Eduardo Rodríguez, quien lo representa hace siete meses. Sólo falta que le conecten el agua y ayer por la tarde el jugador estaba en la OSE haciendo el trámite pertinente. "Creo que si me atiende un `bolso` me la ponen enseguida, pero si me toca un `manya` voy a demorar más en mudarme", dijo riendo.
LÁSTIMA. En los últimos días, la gente ha comenzado a reconocerlo por la calle y no recibe otra cosa que comentarios sobre el gol que le hizo a Peñarol el sábado pasado. "Nos echaste al técnico", le dicen los hinchas del equipo aurinegro, pero él se lo toma con calma. "Si me pongo a pensar me da lástima lo de Matosas porque era su trabajo. Pero lo mío también es un trabajo y trato de hacer lo mejor para mi equipo y para mi familia. Después que hice ese gol fue una alegría tan inmensa que tampoco me puse a pensar mucho en el técnico de Peñarol", admitió.
Cuando hace unos días atrás fue a conocer su nueva casa, las vecinas salieron enseguida a saludarlo. "Hola Juan Alvez", le dijeron. "Sabían todo sobre mi vida, me dijeron que estaban informadas, sabían que era un muchacho humilde y de dónde venía. También me contaron que el barrio era muy tranquilo. A la señora que vive al lado el pregunté de qué cuadro era hincha y me dijo `desde ahora soy hincha tuya`", contó riendo.
"Yo me estaba haciendo una casita en el terreno de mis padres allá en la Unidad Casavalle, ahora la voy a terminar y se la voy a dejar para ellos o para mi hermano el que me sigue a mí. La casa nueva es casa chica, pero para nosotros está muy bien. Cuando salió esta posibilidad enseguida dijimos que sí porque cambiar un poco de aire nos va a venir muy bien", explicó.
BOHEMIO. Juega en Wanderers desde los 11 años. Lo llevó un arquero que jugaba con él en el Ferrocarril. En la primera práctica le vieron algo diferente y lo ficharon. "En Ferrocarril tenía un poco más de magia y jugaba de enganche, después en Wanderers me fueron bajando. Jugué de cinco y al final terminé de lateral y de zaguero. Y ahora me manejo bien en cualquier puesto de la línea del fondo".
Carreño lo confirmó como titular y Diego Aguirre fue el técnico que más confió en él. "Al principio no le salieron las cosas. Perdimos los cuatro primeros partidos, pero yo andaba muy bien. Cuando terminaban los partido me agradecía por lo que estaba haciendo por él. Siempre me aconsejó muy bien y seguimos en contacto", contó.
Es veloz y tiene buena marca. Sabe que está en un buen momento de su carrera y con la llegada del empresario Rodríguez se permite soñar. "Creo que estoy para partir. Quiero pegar un salto, o un pasito, que me vendría muy bien para ayudar a mi familia".
Después del partido frente a Peñarol, su técnico, Jorge Goncalvez afirmó que Alvez debería tener una oportunidad en la selección. "Es mi máximo sueño", dijo él.
Año y medio con la suegra en el medio
LA CONVIVENCIA
Conoció a su esposa Shirley en el barrio. "Antes de que cumpliera los 15 años yo ya le estaba echando el ojo", admitió.
Estuvieron siete años de novios, y en el último año y medio Juan pasó a vivir con ella en lo de su suegra. Lo hizo para alivianar el presupuesto paterno, dado que es el mayor de cinco hermanos y su padre, que trabaja de limpiador, era el único que paraba la olla. Pero las cosas no resultaron como esperaba. Su suegra, Alicia, instaló su cama en el medio y nunca durante ese lapso permitió que los jóvenes pasaran la noche juntos. "Alicia es de Artigas y un poco chapada a la antigua. `Si te la querés llevar, te tenés que casar. Si querés dormir con ella, casate`, me decía. Pero es muy buena, nos ayudó mucho y le tengo un gran cariño", relató Alvez. Se casaron hace tres meses.
Fue testigo por los gurises del barrio Borro
EN LA TELE
Hace un tiempo atrás Alvez apareció en el programa Cámara Testigo de Canal 12 mostrando su humilde vivienda en el barrio Borro. "Lo hice por los gurises del barrio, para que no los discriminen a la hora de decir que son de Unidad Casavalle. En el barrio no hay ciencia: hay gente que roba y que se droga, pero como en todos lados. Pero también hay gente que labura como loco, como mi padre y muchos amigos que tengo ahí que cuando pasa algo se ven perjudicados. Yo nunca me sentí discriminado porque a mí en Wanderers ya me conocían todos, pero sé de muchos gurises que han ido a probarse a clubes y los tiran para afuera porque son del Borro. Por eso cada vez que me hacen una nota nombro al barrio para ayudar a los jugadores que salen de ahí".