BOGOTÁ | AGENCIAS Y EL TIEMPO/GDA
El guerrillero que asesinó a su jefe Iván Ríos, uno de los altos mandos de las FARC, reveló que el presidente venezolano, Hugo Chávez, les ofreció armas y dinero. Esa acusación ya había estallado la semana pasada en plena crisis diplomática.
"Rojas", alias de Pedro Pablo Montoya, el "arrepentido", dijo que en sus conversaciones con Ríos se enteró que el máximo líder de las FARC, Manuel Marulanda, estaba muy contento con una promesa de Chávez.
"Lo de las armas es correcto, Chávez le ofreció unas armas a `Tirofijo`, le dijo que no eran muy buenas pero para una guerra de guerrillas aguantaban".
Esto vuelve a plantear la acusación esgrimida por el gobierno colombiano, encabezado por el presidente Álvaro Uribe, según el cual, el mandatario venezolano habría financiado a las FARC, con una partida de U$S 300 millones.
La denuncia -que se basaba en documentos encontrados en la computadora personal de Raúl Reyes, el número dos de la guerrilla, abatido el 1° de marzo en Ecuador por tropas colombianas- fue desmentida por Chávez durante la última cumbre del Grupo de Rio en la que la crisis regional originada por el operativo colombiano quedó "superada".
Rojas también se refirió a la situación de los rehenes de las FARC, en sus declaraciones a la radio colombiana Caracol.
Sobre la secuestrada franco-colombiana, Ingrid Betancourt, dijo que a ella por ningún motivo "la liberan".
Esto se opone al pedido de la comunidad internacional y del presidente Chávez que el último sábado pidió la liberación de la rehén, tras reunirse junto a Yolanda Pulecio, la madre de Betancourt, con Fidel Castro en La Habana. Paralelamente, Caracas había anunciado el viernes que tenía en su poder pruebas de vida de diez militares y policías cautivos de las FARC.
La misma mala suerte de Betancourt podrían correr los tres contratistas estadounidenses, cautivos desde 2003. Rojas afirmó que las FARC los piensan "condenar como a Simón (Trinidad)", quien fuera sentenciado por Washington a 60 años de cárcel por conspiración para la toma de rehenes.
En otra entrevista al diario El Tiempo de Bogotá, Rojas reveló que "las FARC están infiltradas".
"Creo que van a ser más golpes de adentro para afuera, que de afuera para adentro", dijo el ex guerrillero, y remarcó que la desmoralización y desmotivación han ganado las bases rebeldes. Esta penetración entre las filas guerrilleras harían caer a Jorge Briceño Suárez -alias "el Mono Jojoy", otro miembro del Secretariado de las FARC-, quien sería traicionado por sus subalternos.
Rojas también se refirió al posible paradero de otros altos mandos de la guerrilla, como Iván Márquez y Marulanda, quienes estarían refugiados en Venezuela. "La mayoría del Secretariado anda con (una guardia de) 20 o 30 unidades", dijo Rojas, quien instó a sus ex superiores a "que no se hagan matar, que no se hagan traicionar por sus mismos compañeros".
RECOMPENSA. Hasta hace algunos días Rojas era visto como un hombre de confianza de Iván Ríos, para quien actuaba como su jefe de seguridad.
Sin embargo, el guerrillero se entregó el jueves con un botín que incluía la computadora personal de Ríos, documentos y su mano derecha, cercenada para presentarla como prueba del asesinato.
Ahora, Rojas reclama el pago de los U$S 2,6 millones que el gobierno colombiano ofrecía como recompensa por los jefes rebeldes, vivos o muertos.
El problema ahora es de las autoridades, quienes se enfrentan a la dicotomía entre "pagar y saltarse el estado de derecho y no pagarla provocando el desprestigio de la recompensa", según el analista León Valencia.
Una solución podría ser que el Estado encuentre una fórmula que enjuicie a Rojas por homicidio (delito castigado en Colombia con una pena mínima de 13 años de cárcel) y a la vez se le pague la recompensa.
La única posibilidad para Rojas de ser absuelto es que se entienda que su acción fue para colaborar con la Justicia, lo cual difícilmente ocurra, según expertos, ya que Rojas participó de una organización armada ilegal. La absolución, en el mejor de los casos, no sería plena, ni siquiera si renunciara a buena parte de la recompensa.
Diplomacia venezolana regresó a Bogotá
CARACAS. El personal diplomático de Venezuela en Bogotá regresó ayer a Colombia luego de que Caracas decidiera "restablecer el normal funcionamiento de sus relaciones diplomáticas", informaron fuentes de la cancillería.
Todos los funcionarios diplomáticos viajaron ayer a Colombia, excepto el embajador Pavel Rondón, llamado a consultas en noviembre luego que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, cesara la mediación de su par venezolano, Hugo Chávez, ante las FARC. El canciller venezolano, Nicolás Maduro, dijo que su gobierno designará un reemplazo para Rondón.
Además, Caracas emitió un comunicado donde muestra su "disposición" para recibir a la diplomacia colombiana.
La normalización de las relaciones bilaterales se había iniciado el pasado fin de semana con la retirada de las tropas venezolanas de la frontera con Colombia.
El 2 de marzo, un día después del operativo colombiano contra las FARC en Ecuador, Chávez ordenó el despliegue militar de 6.000 hombres en esa zona. Tras el acuerdo en la cumbre del Grupo de Rio, del último viernes en República Dominicana, las relaciones volvieron a su cauce normal. AFP