COLONIA | PEDRO R. CLAVIJO
Maniatados, torturados y degollados por delincuentes. El asesinato de cuatro personas descubierto ayer conmocionó a Colonia. La extrema crueldad demostrada por los homicidas dejó perplejos a los investigadores.
Alicia Schwyn (71), Alicia Borrás Schwyn (30), su compañero Daniel Bentancourt y un peón del establecimiento de apellido Mesa son las víctimas de uno de los crímenes más sangrientos de los que se guarda memoria en Colonia y, probablemente, uno de los asaltos más crueles que haya habido en todo el país. El móvil fue el robo de una importante suma de dinero en dólares.
Los cuatro fueron hallados con las manos atadas a la espalda, con heridas de arma blanca y ubicados en distintas habitaciones de la estancia "La Teoría", en el paraje Puntas del Rosario, a unos 40 kilómetros de la ciudad de Nueva Palmira. Un hijo de Alicia Schwyn, Norberto Leandro Borrás (34) fue quien descubrió la horrenda escena en la noche del viernes pasado. Había ido en busca de noticias de su madre, de la que no sabía nada desde hacía tres días.
La investigación es seguida paso a paso por el propio jefe de Policía de Colonia, Ruben Darío Peraza, que ayer estuvo durante toda la jornada en el lugar de los hechos.
MASACRE. Norberto Leandro Borrás vive en un campo cercano a la estancia "La Teoría". No había tenido noticias de su madre, ni de su hermana que tenía un avanzado embarazo, desde el miércoles pasado.
Demudado y todavía bajo el fuerte impacto llegó a la Comisaría 17a. a las 22.30 del viernes. Acababa de encontrar a sus familiares muertos en el casco de la estancia. "Todos fueron muertos con armas blancas y se ve que tomados por sorpresa", comentó varias horas más tarde el inspector Ruben Peraza.
La finca presentaba un gran desorden, además de las trazas del crimen múltiple. Una caja fuerte ubicada en una de las dependencias de la finca estaba abierta. De allí faltaba una fuerte suma en dólares. Aunque las autoridades policiales evitaron precisar de cuánto dinero se trataba, allegados a las familias involucradas hablaban de entre 30 y 40 mil dólares.
El hecho, según las primeras conclusiones, pudo haber ocurrido entre el martes y el miércoles pasado. Los investigadores se inclinan por creer que fue el miércoles por la tarde.
Alicia Schwyn fue sorprendida por los maleantes mientras miraba televisión, según pudieron establecer los policías. Las otras víctimas también parecen haber sido reducidos sorpresivamente por los atracadores.
La médica forense Ana Ponce concluyó, luego del primer estudio de los cuerpos, que la muerte de las víctimas databa de entre tres y cuatro días.
Cada una de las víctimas fue reducida en una habitación distinta de las otras. Debido a los signos de violencia que presentaban, se deduce que los delincuentes los sometieron a tormentos físicos durante varias horas, seguramente con el fin de que les dijeran el sitio donde se guardaba el dinero o la combinación de la caja fuerte.
Dado que la zona donde ocurrieron los hechos es eminentemente rural, nadie oyó o vio nada anómalo. De todas formas los investigadores entrevistaron a los vecinos más cercanos, entre ellos a los familiares de las víctimas, que residen en campos linderos.
Las dificultades de acceso para llegar a la estancia "La Teoría" pueden también ser indicio de que los autores del crimen múltiple son amplios conocedores de la zona. Del mismo modo, se cree que los delincuentes contaban con información previa sobre el dinero que buscaban, único objetivo aparente del sangriento copamiento. La jueza letrada de Rosario, Gloria Rodríguez, llegó a la escena del crimen sobre las 2.30 de la madrugada pasada. La magistrada indicó que el caso "está en una etapa de relevamiento de datos". Pero comentó que, a su juicio, el hecho no tiene precedentes en los anales judiciales del departamento.
PERICIAS. Un equipo de siete peritos al mando del subdirector de Policía Técnica, el comisario inspector Roberto de los Santos, trabajó durante siete horas en la escena del múltiple crimen.
En rigor, según indicaron fuentes de la investigación a El País, el equipo pericial trabajó en cuatro escenas del crimen separadas.
El primer dato del que los investigadores tomaron nota fue "el salvajismo" que emplearon los autores de la masacre con las víctimas. De acuerdo a los indicios relevados, las dos mujeres y los dos hombres fueron maniatados y colocados en habitaciones separadas. Fueron torturados durante varias horas y se estima que padecieron una agonía lenta antes de morir a causa de las heridas de arma blanca que les infligieron los asesinos.
Dado que el cuádruple homicidio fue cometido entre tres y cuatro días antes de su descubrimiento, los cuerpos presentaban señales de descomposición. Si bien aún no se conocen los resultados de las autopsias, parece evidente que los delincuentes no emplearon armas de fuego salvo, tal vez, para intimidar y reducir a sus víctimas.
Algunas inferencias parecen desprenderse rápidamente de las primeras observaciones en el lugar del hecho. Los delincuentes llegaron al establecimiento agropecuario utilizando un vehículo, el mismo en el que huyeron. En un galpón de la estancia había un automóvil Toyota que no despertó el interés de los copadores, tampoco el moderno tractor que los dueños del campo tenían para tareas rurales.
Toda la zona fue filmada y fotografiada por los investigadores. Los múltiples indicios recogidos en las cuatro escenas del crimen y los alrededores del casco de la estancia comienzan ahora a ser estudiados en los laboratorios de la Policía Técnica en Montevideo.
El análisis de toda la información recabada por los peritos y médicos forenses comenzará desde hoy. Los especialistas advierten que tienen por delante tal vez uno de los casos más complejos de toda la historia criminal del país.
Mientras esta parte de la investigación comienza a desarrollarse, el personal de la Dirección de Investigaciones abría un abanico de averiguaciones. Los investigadores policiales se concentraban, particularmente, en familiares y allegados de las víctimas.
Según indicaron fuentes de la investigación, el primer paso es saber si la familia tiene conocimiento de algún episodio sospechoso ocurrido en los últimos días. En segundo término, establecer si la familia había realizado algún negocio o retiro de una suma de dinero importante, y quiénes estaban en conocimiento de ello.
ALERTAS. Agosto del año 2007 fue un mes particularmente preocupante en varios departamentos, donde se registraron copamientos en establecimientos rurales. En algunos de los casos, los delincuentes actuaron con violencia. En Tacuarembó, la Jefatura de Policía llegó a difundir un alerta a los productores rurales luego del cuarto delito de este tipo en el departamento en pocas semanas. En Canelones, una banda de encapuchados hizo al menos cuatro copamientos, actuando con violencia.
En Rocha, el 1° de agosto, una productora rural de 73 años vivió un calvario cuando fue copada por cuatro hombres que se comunicaban por silbidos. Le pusieron un revólver en la cabeza y contaban hasta tres "antes de matarla". La señora rogó por su vida. Buscaban U$S 50.000. La dejaron atada. Pero viva. (Producción: R. Rossello y J. Lyonnet)
Corazón agrícola de Colonia
El noreste del departamento de Colonia, cerca del límite con San José, es una zona de grandes establecimientos agrícolas y ganaderos. Allí, además de la lechería -producción tradicional del departamento- los productores se dedican a la cría extensiva de ganado y a diversos cultivos.
En el paisaje predominan las estribaciones de la Cuchilla de la Cruz y los nacientes del río Rosario.
Precisamente, las costas del arroyo Pichinango y las nacientes del río Rosario son los puntos de mayor arraigo que tiene la zona.
La zona de Puntas del Rosario está cercana a Paraje Zunín: se encuentra a 25 kilómetros de Cufré, y a 40 kilómetros al Norte de la ciudad de Nueva Helvecia.
Para llegar a "La Teoría", la estancia donde un número no precisado de delincuentes desataron un impactante baño de sangre, se debe tomar por la ruta 57. Desde la ruta se debe girar a la derecha por un camino vecinal y recorrer dos kilómetros de ripio hasta el casco del establecimiento de 1.200 hectáreas, propiedad de la familia Borrás Schwyn.
Una familia con un largo arraigo
P. DEL ROSARIO. Los Borrás son una familia de gran arraigo en Colonia. Alicia Schwyn, la actual propietaria de "La Teoría", un campo de 1.200 hectáreas, enviudó el año pasado. El establecimiento, que se explota en tareas agrícolas y ganaderas, se encuentra actualmente en trámite de sucesión. Otros dos hermanos Borrás tienen tierras en la misma zona, cada uno de ellos tiene familias con tres y cuatro hijos respectivamente, según indicaron familiares consultados. Los dueños de la Farmacia Borrás, en la ciudad de Rosario -la más cercana al paraje rural de Puntas de Rosario- son, a su vez, primos del antiguo propietario de "La Teoría".
Vecinos consultados ayer por El País coincidieron en señalar que "Don Borrás", como se le conocía en el lugar, era uno de los hombres de negocios más respetados e importantes de esa parte del departamento. "Es gente de trabajo, vecinos de toda la vida e incapaces de generar un problema", sostuvo uno de los vecinos.
Tanto en el alejado paraje rural como en las vecinas ciudades de Rosario y Nueva Helvecia donde la familia es ampliamente conocida, reina la consternación y el sentimiento de espanto, liso y llano, por lo ocurrido.